Chile necesita volver a crecer, de eso afortunadamente ya no hay discusión. Después de más de una década de expansión mediocre, el desafío es reconstruir una economía capaz de expandirse nuevamente en torno al 4% anual.

Y como el desafío es grande, no bastan ajustes marginales. Se requieren reformas estructurales comparables a las que, en distintos momentos de nuestra historia, cambiaron la trayectoria económica y social del país.Durante los años noventa, la apertura comercial integró a Chile a la economía mundial y multiplicó nuestras exportaciones.

Una década después, el sistema de concesiones de infraestructura permitió cerrar brechas históricas en carreteras, puertos y aeropuertos sin comprometer la sostenibilidad de las finanzas públicas. Ambas reformas ampliaron la capacidad productiva del país y, al mismo tiempo, crearon nuevas fuentes permanentes de crecimiento, impulsando la inversión y la productividad.Hoy Chile necesita reformas de esa magnitud si quiere recuperar el dinamismo perdido.

El proyecto de reconstrucción nacional va en esa línea, pero el próximo paso es transformar el mercado de capitales local en una plataforma para exportar servicios financieros al resto de América Latina.Nuestro país tiene diversos atributos para avanzar en este camino, que ha sido un anhelo por años, pero que por diversas razones se ha interrumpido. Los países que hoy lideran la exportación de servicios financieros no son necesariamente grandes economías.

Luxemburgo, Singapur, Irlanda y Hong Kong tienen poblaciones similares o incluso inferiores a la chilena. Su ventaja no radica en el tamaño de sus mercados internos, sino en haber construido ecosistemas regulatorios, tributarios e institucionales capaces de atraer inversiones, administrar activos y prestar servicios financieros a clientes de todo el mundo.Chile parte desde una posición privilegiada.

Posee uno de los mercados financieros más desarrollados de América Latina, estabilidad macroeconómica, social y política, instituciones creíbles y capital humano altamente preparado. Santiago incluso supera a otras ciudades latinoamericanas en los principales índices internacionales de competitividad financiera.

No obstante, esa ventaja no se ha traducido en una verdadera industria exportadora de servicios financieros. El sector representa apenas alrededor del 3% del PIB, muy lejos de los niveles observados en los principales centros financieros internacionales.Lo más preocupante es que, en lugar de profundizar esas fortalezas, durante los últimos años Chile las debilitó.

Los retiros previsionales redujeron significativamente el ahorro de largo plazo y la profundidad del mercado de capitales; se introdujeron modificaciones tributarias que restaron competitividad al mercado accionario y las reformas destinadas a modernizar el mercado de capitales quedaron inconclusas.Como en otras áreas, sabemos lo que se requiere y se necesita voluntad política para avanzar, pero los beneficios son enormes. Si Chile lograra aumentar gradualmente la participación del sector financiero desde el 3% hasta un 5% del PIB durante la próxima década, se generarían cerca de US$8.800 millones adicionales de actividad económica anual y alrededor de 62.000 nuevos empleos formales y con buenos salarios.

Pero el principal beneficio será disponer de un mercado de capitales más profundo para financiar inversión, innovación y emprendimiento.Si aspiramos a recuperar un crecimiento cercano al 4%, el proyecto de reconstrucción nacional y una profunda modernización del mercado de capitales son dos reformas complementarias que, junto con avances en productividad, capital humano y eficiencia del Estado, pueden convertirse en los pilares de un nuevo ciclo de crecimiento. En el pasado, la apertura comercial preparó al país para competir en la globalización y las concesiones permitieron construir la infraestructura que requería una economía moderna.

Hoy de cara al futuro, el desafío es construir la plataforma financiera que permita a Chile exportar conocimiento, administración de activos, intermediación financiera e innovación hacia toda la región.Por Felipe Larraín, Director de CLAPES UCHermann González, Coordinador Macroeconómico de CLAPES UC.