¿Salta está preparada para un desastre de gran magnitud?

SALTA.— Las catastróficas consecuencias de los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado miércoles, con 39 segundos de diferencia entre uno y otro, reavivaron una pregunta que voces entendidas abordarán hoy, a las 20, en una mesa debate convocada en la sede de la Fundación del Consejo Profesional de Agrimensores, Ingenieros y Profesiones Afines (Copaipa) de Zuviría 291: "¿Salta está preparada para un desastre de gran magnitud?".La discusión propuesta por el consejo de administración del Copaipa, que preside Felipe Biella, es más que oportuna en una provincia que tiene a las áreas con mayor concentración poblacional de su territorio en la zonificación sísmica 3 (elevado riesgo), apenas debajo del nivel máximo de peligrosidad (4) definido por el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) para el norte de Mendoza y el sur de San Juan.Biella recordó que una extensa franja territorial del centro este de la provincia resalta en el mapa de zonificación definido por el Inpres entre las regiones del país más proclives a terremotos. "En la zona de elevada peligrosidad sísmica se encuentra la capital salteña", precisó el titular del Copaipa, luego de remarcar que los mayores terremotos registrados en Argentina y el mundo dejaron amargos aprendizajes y experiencias que interpelan a todos los niveles del Estado, la actividad privada, el ámbito académico y la sociedad toda.Devastadores terremotos como los de Chile (1960 y 2010), Alaska (1964), Indonesia (2004), Haití (2010), Japón (2011), Turquía (2023) y los más recientes en Venezuela dejaron en claro que una cultura sísmica, alertas integradas, construcciones sismorresistentes y protocolos de evacuación enseñados desde la infancia marcan la diferencia en los efectos destructivos y la cantidad de muertes."En Salta tenemos desde hace mucho tiempo atrás un plan formulado para tener a la comunidad y todos servicios informados y preparados para responder ante un sismo de magnitud, pero en los últimos años hubo un relajamiento que preocupa.
No se ven con la amplitud y continuidad debida los simulacros de crisis, que deberían reiterarse al menos una vez por año, en todos los órdenes institucionales, niveles de actividad y de organización social, en establecimientos educativos y servicios de salud tanto públicos como privados, sin excepciones, porque desastres como el que hoy lamentamos en Venezuela no hacen distinción alguna ni perdonan las vulnerabilidades que marcan diferencias entre la magnitud de un sismo y su intensidad plasmada en muertes y destrucción", remarcó el ingeniero y docente universitario que preside el CopaipaDesde 1980 el citado Consejo Profesional tiene confiada por el Estado provincial la responsabilidad de verificar que todos los planos estructurales -fundamentales para construir, remodelar o ampliar una propiedad- cumplan con las normas sísmicas. Esa potestad delegada por ley se relaciona con la seguridad pública e incluye, en la cadena de fiscalización, deberes que los municipios y profesionales competentes deben asumir cabalmente para garantizar que los términos de la norma de construcciones sismorresistentes Inpres - Cirsoc 103 se plasme efectivamente en los proyectos técnicos, la ejecución de las obras y el control posterior.Cada ciudadano, asimismo, debería tener plena conciencia de que allí donde se construye o realiza una ampliación que no respeta las condiciones geotécnicas del suelo, fundaciones, cálculos estructurales, límites constructivos y componentes edilicios transcurren la vida familiar, escolar, asistencial o laboral que un pestañazo, ante sismos que irrumpen sin aviso, puede tener consecuencias funestas.Muchos de los edificios que en la región venezolana de La Guaira se desplomaron como castillos de naipes habían sido construidos en tiempos de auge previos al establecimiento de la norma sismorresistente que hoy rige en ese país sudamericano, bajo vulnerabilidades semejantes a las de Turquía, donde luego de el devastador terremoto de febrero de 2023 expertos señalaron deficiencias constructivas (atribuidas a décadas de deterioro económico-social y corrupción política-empresarial) que incidieron en el colapso de 80.000 edificios, con 50.000 muertes.Sierras Subandinas: la franja más proclive a sismos destructivosEn las sierras subandinas, sistema de cordones donde se localiza el frente de deformación de los Andes, los sismos son de dos tipos: unos están relacionados al proceso de hundimiento de la Placa de Nazca y son muy profundos (hasta más de 600 kilómetros inclusive).
Otros son mucho más superficiales (20 a 30 kilómetros) y se vinculan, precisamente, con las tensiones del frente de deformación cordillerano.El geólogo José Viramonte recordó que a estos últimos, que son los más destructivos en la provincia, se asocian los terremotos que asolaron a Esteco y Salta en 1692, de magnitud 7 en la escala de Richter, y que dieron origen a las festividades del Señor y la Virgen del Milagro.El que devastó a Orán en 1871, de magnitud 6,4, también se originó en el frente de deformación de los Andes, al igual que el de Trancas (1826) y tantos otros, como el que golpeó a la comunidad de El Galpón en 2015. En todos los casos se localizaron a no más de 30 kilómetros de profundidad.Sobre este punto, el doctor en geología, profesor emérito de la UNSa e investigador superior del Conicet destacó que las mencionadas localidades de Tucumán y Salta están alineadas en sentido Norte-Sur y se corresponden con la zona de deformación actual de los Andes.
"Por tanto, esa zona se presenta como la más crítica de la provincia desde el punto de vista del riesgo sísmico, ya que los movimientos se producen a escasa profundidad", remarcó.Sobre la catastrofe de Venezuela, Viramonte subrayó que la normativa de construcción sismorresistente está ajustada a la realidad sísmica de diferentes zonas y regiones, pero advirtió que el espíritu de la reglamentación no siempre tiene una traducción fiel en la práctica. "Si algo no enseña el caso de Venezuela es el catastrófico impacto del no cumplimiento estricto de las normas de construcción sismorresistente y de la corrupción", enfatizó Viramonte.El reconocido geólogo, asimismo de una especial atención y firmeza en las normas de construcción antisísmica, recomendó un prolija y constante programa de concientización y educación de la población por parte de los organismos de Protección Civil de la Nación, la Provincia y los municipios, como también en los establecimientos escolares, sobre la manera en que se debe actuar ante eventos de esta naturaleza.
Información de El Tribuno (Salta). Edición y redacción: Noticias Today.
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