Los esfuerzos del presidente electo, Abelardo de la Espriella, de convertir a Barranquilla en su centro de operaciones en campaña no evitaron que Iván Cepeda se quedara con la votación de la capital del Atlántico. Detrás de esa disputa por los 1,2 millones de votos que se mueven allí, hay una ciudad dividida entre un sur progresista y un norte abelardista que llegarán a un nuevo ring en 2027.Barranquilleros reunidos en el Malecón del Río para ver el partido de la selección solo días después de la elección presidencial.CortesíaLa tarde del 21 de junio convivieron dos sonidos en Barranquilla: la efusión y el silencio.

En el norte, desde donde los edificios de mínimo cinco pisos solo salían camionetas, los pitos de las caravanas que se dirigían hacia La Ventana al Mundo para escuchar al nuevo presidente se convirtieron en el unísono de la ciudad. A varios kilómetros de allí, el silencio inundaba a La Playa, uno de los dos corregimientos rurales que rodean la capital de Atlántico.

Dos ciudadanías que votaron por proyectos de país distintos, que expresaban el sentir de una ciudad donde ganó la izquierda a pesar de haber sido el centro de operaciones del nuevo mandatario durante meses.El Tigre del Norte1,2 millones de barranquilleros pueden votar, pero solo 309.640 se decantaron por el nuevo presidente, mientras 375.226 estuvieron del lado contrario. El norte fue dominado por De la Espriella; solo en los puestos de votación de la zona 28 conformada por el colegio El Buen Consejo, la Universidad Autónoma del Caribe y el centro comercial Blu Gardens consiguió 28.108 votos, justo en la zona de Riomar, mismo punto desde el que salió una de las últimas caravanas de sus simpatizantes hacia La Ventana al Mundo, el lugar donde el presidente electo dio su primer discurso aquel domingo.Entre ellos estaba Samuel Gómez, quien vino acompañado de su hijo, el pequeño Agustín, a quien vistió con un traje de tigre; le expresó a este diario que su motivo de asistir era “celebrar una nueva esperanza para Colombia”.

Gómez no es como los seguidores comunes de De la Espriella; no tiene una camisa de la selección, ni una efusión fanática, y asegura que votó por él porque espera que su hijo tenga un país “donde no haya extorsión, pueda montar un negocio y no tenga que irse. Yo quiero que él sea barranquillero”.Simpatizantes de Abelardo De la Espriella en Barranquilla lo esperaron frente a La Ventana al Mundo.Santiago Ramírez MarínLos votantes de De la Espriella en Barranquilla se ubicaron en estratos del tres al seis del norte; un diagnóstico de ello es que en los habitantes de las zonas donde ganó solo se mueven en sus vehículos y los andenes suelen estar vacíos a la hora que sea.

No obstante, esos mismos carros de lujo que se mueven cerca del Country Club y de los centros comerciales principales rodearon ese domingo La Ventana al Mundo, pues venía en caravana desde varios puntos de la ciudad; incluso en una escoltaron al candidato en un “papamóvil”.La imagen de estas aglomeraciones es uniforme; todos usaban su camisa amarilla de la selección, disfraces de tigre, gorras alusivas a “Defensores de la Patria” —el movimiento del nuevo presidente—. En sus bocinas solo sonaban las mismas cinco canciones de forma ininterrumpida: los vallenatos “Que me coma el tigre”, de Diomedes Díaz; “Yo sigo siendo el papá”, de Silvestre Dangond; así como los clásicos jingles de campaña como “tigre que ruge fuerte, que nada teme, que deja huella, Abelardo De la Espriella”; “tigre de mi vida, vos sos la alegría de mi corazón” o “Petro, decime qué se siente tener al tigre frente a vos”.Caravana de simpatizantes de Abelardo De la Espriella en Barranquilla.Santiago Ramírez MarínLas caravanas de la campaña que se volvieron insignia de su estrategia en La Arenosa tenían una ruta: iniciaban en algún centro comercial del norte, pasaban por el Malecón del Río y terminaban en su firma de abogados: De la Espriella Lawyers.

Estos dos últimos puntos fueron claves para mostrar a la ciudad como su centro de operaciones. Una muestra de ello fue que su discurso de victoria en la primera vuelta del 31 de mayo lo dio en un planchón que atravesaba el río Magdalena y les hablaba a sus seguidores que lo veían desde aquel malecón construido por los Char, aliados indiscutibles del nuevo presidente.

Esta alianza jugó a su favor con políticos locales que pese a no estar en la campaña del todo, le apoyaban en la región Caribe moviendo los votos a su favor. Despacho de abogados de Abelardo de la Espriella en Barranquilla: De la Espriella Lawyers.Santiago Ramírez MarínEstafel Gutiérrez, representante electo por el Atlántico en Cambio Radical y parte del grupo político de los Char, indicó que la elección de De la Espriella por su ciudad es debido a que “entiende que el Caribe tiene el modelo de desarrollo que Colombia necesita replicar, y eso genera confianza política real”.

Asimismo, le expresó a El Espectador que esa campaña se desarrolló en territorio y con boca en boca, movido por cómo “la gente comparaba lo que veía en sus barrios con lo que el Gobierno nacional no había cumplido”. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Estefanel Gutierrez P (@estefanelgutierrezp) De allí el discurso de un “presidente costeño”, uno que hablaba de problemas que tocaban a sus votantes, como la extorsión en una ciudad donde el 41,8 % de sus habitantes la sufre, según Barranquilla Cómo Vamos.

Uno que recibe los resultados desde su casa en Puerto Colombia, la misma residencia donde inició el cónclave para elegir a sus ministros y que luego se desplazó a su oficina de abogados. A pesar de esto, su discurso no caló en todos los barranquilleros.

Por ello, mientras una parte de la ciudad celebraba, en la otra se encerraban a las siete de la noche sin decir una palabra, en barrios donde el ruido, la música y el sabor caribeño son un sello del lugar; esa noche solo fueron un duelo colectivo en una ciudad que no eligió a su presidente costeño. La Playa del silencioEn la localidad de Riomar, la misma que le puso la mayor cantidad de votos a De la Espriella, compuesta en su mayoría por estratos 4, 5 y 6, hay una pequeña disidencia que se distanció de las camionetas y la noche del 21 de junio solo vivió en silencio: el corregimiento La Playa.

Pescador en el río Magdalena (Barranquilla).Santiago Ramírez MarínEn los dos puestos de votación de este corregimiento sumaron el 65 % de participación. En los colegios Pies Descalzos —construido por Shakira— y San Vicente de Paul, Iván Cepeda logró 6.231 votos que duplicaron los 3.597 conseguidos por Abelardo De la Espriella, rompiendo la tendencia del resto de la localidad de Riomar.Camilo Gómez, presidente de Junta de Acción Comunal del corregimiento y activista en la campaña de Cepeda, asegura que este resultado se dio en un territorio integrado por “comunidades indígenas, afro y migrantes” e incluso distinto a la misma Barranquilla.

Desde allí prepararon comités barriales con acciones pedagógicas como avanzadas casa a casa, ollas comunitarias y panelazos para presentar las propuestas de Cepeda. E incluso el día de la elección, organizaron una logística de transporte autogestionada con carros y motos de amigos para “movilizar el voto que no se logró en primera vuelta y logró resultados en la segunda”.

Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Andrea Vargas (@andreavargasbaq) Al caminar las calles de La Playa, se puede ver a lo lejos a la Ciénaga de Mallorquín, a los pescadores que viven en el barrio, a los obreros que se unieron para remodelar el cementerio comunitario y entre ellos está Eduardo Ojeda, quien a sus 72 años subsiste de trabajo, votó por Iván Cepeda con la esperanza de continuar el proyecto del presidente Petro; por eso se esforzó para hacer eventos con su comunidad que lo llevaron a montarse una chiva en las caravanas populares que intentaban hacerle frente a las de su opositor. De allí viene el dolor que significó la noche en que perdieron la presidencia.

Su familia tenía que votar en Sabanalarga, uno de los municipios del área metropolitana de Barranquilla donde más fuerza tuvo Cepeda, pero al llegar a su casa en La Playa había un silencio absoluto. “Un silencio, hermano. Qué vaina tan rara en la playa.

Y cuando ellos llegaron allá me dijeron ‘Oye, la playa le está pasando lo mismo que Sabanalarga’, que estaba todo en silencio sobre la supuesta ganancia del presidente ese que nos metieron ahí, el tigre. [...] Estamos tristes de sobremanera, porque muchas personas [piensan en] lo que nuestro presidente logró, me preocupa”, le expresó Eduardo a El Espectador. Le recomendamos: “Aquí está tu tigre”: así fue el día en que De la Espriella se convirtió en presidenteLa tristeza de la que habla es colectiva y se esparce por las casas de La Playa, o al menos así lo contó Josefina Navarro mientras preparaba un sancocho de pescado con jugo de guanábana para sus hijos.

A sus 67 años le preocupa el fracking y la paz del país con la llegada de De la Espriella, pero el panorama es muy incierto para ella. “Yo estaba asustada porque no quiero que salgan los jóvenes y los maten. Porque soy madre y abuela.

Y como él [De la Espriella] ha hablado de tantas cosas, que de pronto le infunden a uno ese miedo. Dios quiera que las cosas no sean así y que el tigre no sea como lo pintan”, le contó Josefina a este diario con los ojos encharcados.

El 54 % de los barranquillerosEl sentimiento de Josefina, Camilo o Eduardo fue el mismo del 54,18 % de barranquilleros. Para la representante electa del Pacto Histórico, Andrea Vargas, la victoria de Cepeda en la ciudad a pesar de las movidas de De la Espriella se debe a que “Barranquilla es una ciudad progresista y rebelde que vota libre a Presidencia”.

Explica que en la capital del Atlántico, el candidato de la izquierda ganó por su votación en tres de las cinco localidades, especialmente en las del sur y la incidencia popular del norte.El candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, cerró este domingo 24 de mayo su campaña pública en Barranquilla.Agencia AFPEsa visión también la tienen algunos abelardistas. Uno de ellos conversó con El Espectador, pero prefirió tener reserva de su nombre; dice que ronda los 30 años, trabaja en una entidad estatal y votó por De la Espriella, pues le “compró el discurso de la extrema coherencia”, especialmente en temas de economía y seguridad.

A su vez, sabe que “Barranquilla no es solamente el malecón [...] la inseguridad y la desigualdad de la 72 para abajo es otra cosa, que son más. Y hay mucha más gente que se puede sentir identificada con el gobierno de izquierda y creer que lo ayudarán”.

Mientras otros como Henry Silva creen que “muchos barranquilleros quieren la vida fácil, entonces por eso votaron por Cepeda”. El hombre de 54 años dice ser comerciante y lleva orgulloso su gorra de firmes por la patria que combina con su camisa de la selección alterada que en el reverso dice “la selección del tigre”.

A minutos de que empezara el juego entre Colombia y República del Congo, le expresó a El Espectador que espera en estos cuatro años sentirse libre como “en el malecón, que podamos venir a disfrutar un partido de Colombia sin necesidad de que lo van a atracar a uno”. Asimismo, cree que la ciudad progresa gracias a Alex Char, en sus palabras “el mejor alcalde que ha tenido Barranquilla”.

Puede interesarle: Estas fueron las primeras pisadas que dio Abelardo De la Espriella como presidente electo¿Char o Benedetti?La posibilidad de terminar la hegemonía de la casa Char, que lleva 20 años en el poder de La Arenosa, es otro de los fantasmas que deja la victoria de Cepeda en esa ciudad. El descontento en las calles por Char es evidente más allá del malecón; y a pesar de esto, con una presidencia de De la Espriella es difícil que se materialice el fin de su poder en el Atlántico.

Incluso desde las mismas toldas del Pacto señalan que existe el “petrocharismo”. Un fenómeno donde los ciudadanos votan en las locales por la continuidad de los Char, pero en las presidenciales y de Congreso se van a la izquierda.La representante Vargas advierte que con el nuevo presidente, los clanes tradicionales podrían fortalecerse; aunque está convencida de que la izquierda ya no es un proyecto aislado, sino una fuerza consolidada, como lo muestran los 732.403 votos que consiguieron en el Atlántico.

El Pacto Histórico buscará llegar a 2027 con cartas fuertes para la alcaldía y la gobernación, entre ellas el ministro del Interior, Armando Benedetti, que en repetidas oportunidades ha manifestado su intención de ser candidato. Pese a que está sobre la mesa esa posibilidad, no es candidato definitivo para disputar el poder.Por el otro lado, los Char están convencidos de que con un aliado como De la Espriella su poder en el Caribe es inalterable con fichas como Ana María Aljure, la gerente de ciudad que suena para ser el relevo de Alejandro el próximo año. “El proyecto político de la Casa Char está más vivo y vigente que nunca.

Esta victoria para poner Gobierno Nacional es una muestra de ello. Y si en lo nacional ganamos terreno, ni te cuento en lo local, donde la gente respalda a su alcalde con más del 90 % de aprobación.

Aquí los turistas electorales no tienen cabida. Serán derrotados en democracia”: así lo confirmó el representante Gutiérrez en diálogo con El Espectador.

A siete días de la elección de Abelardo De la Espriella como el “presidente costeño”, su estrategia de convertir a la capital del Atlántico en su centro de operaciones no le sumó votos en el Caribe, pero sí réditos en su narrativa de gobernar desde las regiones al iniciar sus primeras decisiones desde su Barranquilla. Mientras en la otra cara de la ciudad la tusa continúa, aunque ahora con miras de una reorganización para tener el poder local en las elecciones próximas, con la esperanza de tener un alcalde de izquierda en este siglo.

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