Una de las cosas por las que se recordará el Mundial de fútbol de Estados Unidos, Canadá y México es por las llamadas pausas de hidratación. A mitad de cada tiempo, los partidos se paran para que los futbolistas beban agua para hacer frente a las supuestas altas temperaturas que se viven en los estadios.A los fans más tradicionales no les gusta esta medida, y acusan a la FIFA y a las televisiones de estar en connivencia para generar un nuevo espacio en el que emitir anuncios de publicidad y así generar más dinero.Sea cierto o no, desde luego hay una persona que se está beneficiando claramente de esta nueva moda: se trata de David Beckham, el exinternacional por Inglaterra, que reside en Estados Unidos.Siendo uno de los exfutbolistas más famosos en todo el mundo, tanto en Europa como en Norteamérica, las marcas aprovechan su imagen para usarla como reclamo publicitario.Beckham aparece en anuncios de grandes firmas como Pepsi, McDonald's, Lay's, Stella Artois, Home Depot, Bank of America, Verizon y Adidas, en sus versiones creadas para el Mundial.El profesor Patrick Rishe, director de negocios deportivos de la Universidad de Washington, declara al Daily Mail: "Está ganando alrededor de 25 millones de dólares (22 millones de euros) solo con estos anuncios del Mundial.

Es una muestra de su fama mundial, su atractivo comercial y la universalidad de su popularidad"."Es una de las pocas estrellas deportivas internacionales que puede atraer a una gama tan diversa de marcas. Es un icono del marketing global.

Es reconocible al instante, un caballero y una persona íntegra, pero sin perder su atractivo sexual", dice Rishe.Beckham se convirtió oficialmente en multimillonario a principios de este año, cuando la revista Forbes calculó el patrimonio neto combinado de los Beckham en 1.185 millones de libras esterlinas, unos 1.400 millones de euros.