Los perros shar pei tienen tantas arrugas principalmente porque, por selección genética, su organismo produce y acumula más ácido hialurónico en la piel. Esta molécula retiene agua y funciona como un “gel” natural del tejido conectivo: cuando está en exceso, la piel se vuelve más gruesa, pesada y con tendencia a formar pliegues.

En términos prácticos, lo que muchos cuidadores ven a diario —esas arrugas profundas en cara, cuello y lomo— es la manifestación visible de una piel con más material hidratado entre sus capas. Estudios de genética canina revisados por pares identificaron, en shar pei, una variación cercana al gen HAS2, involucrado en la síntesis de ácido hialurónico.

En esos trabajos, los investigadores observaron que ciertas líneas de la raza presentan una mayor actividad de esa vía biológica: más ácido hialurónico se traduce en más “volumen” cutáneo y, por lo tanto, más arrugas. Lo relevante es que la misma biología que “construye” el aspecto icónico también se asoció a una mayor predisposición a cuadros inflamatorios específicos de la raza, como la mucinosis cutánea (acumulación de mucina/gel en piel) y, en algunos perros, el síndrome de fiebre familiar del shar pei, un trastorno autoinflamatorio descrito en veterinaria.

Los cachorros suelen estar más arrugados que los adultos. A medida que crecen, cambia la proporción entre piel, músculo y grasa; en muchos ejemplares, parte del pliegue “se estira” y se redistribuye.

La selección de exposición también influye: algunas líneas fueron criadas para conservar arrugas más pronunciadas en la adultez. Circula la idea de que las arrugas surgieron para protegerlos en peleas.

No hay evidencia sólida de que esa sea la causa biológica principal. Lo que sí está bien documentado es el papel de la selección humana (preferencias estéticas) sobre una base genética concreta que altera la composición de la piel.

Los pliegues crean microambientes cálidos y húmedos. Por eso, en la vida diaria, algunos shar pei son propensos a dermatitis de pliegues, mal olor, enrojecimiento, picazón o infecciones recurrentes.

También pueden aparecer problemas de oído si hay estrechez del canal y humedad. Si tu perro se rasca, tiene la piel entre pliegues irritada o presenta fiebre sin causa clara, vale la pena consultarlo: en esta raza, entender la biología detrás de las arrugas ayuda a anticipar y tratar a tiempo lo que no se ve a simple vista.