En el acto de clausura del Congreso de las Juventudes Socialistas, el presidente Pedro Sánchez quiso transmitir una energía de supervivencia y un mensaje que pretende actuar como una transfusión de esperanza para un electorado, el socialista, visiblemente tocado por la acumulación de indicios pestilentes. Pensado para proveer de titulares la máquina de la actualidad y contrarrestar la rabia de sus adversarios, el discurso incluyó referencias al presidente José Maria Aznar y a los que llamó marrulleros (que, en catalán, podríamos traducir como maules ).

De Aznar expresó que está sobrevalorado y recordó que presidió el gobierno de la guerra de Irak y de la negación de las trágicas evidencias del 11-M.Seguir leyendo...