El cuerpo de la mujer como reclamo para vender algo. Una estrategia antigua, poco original, aplicada en muchos ámbitos y que en el caso de la hostelería se suele vincular a locales nocturnos.

En Santiago de Chile, no obstante, a alguien se le sucedió recortar las faldas de las camareras a principios de los años 80 para incentivar el consumo de café. Nacieron así los llamados “cafés con piernas” que, casi medio siglo después, perviven en el centro de la capital chilena entre la tradición, la sorpresa del visitante que los descubre y alguna que otra polémica.Seguir leyendo...