Nos enamoramos de sus mejillas incendiadas en El hilo invisible, la obra maestra de Paul-Thomas Anderson que, tres lustros después, sigue siendo una de las mejores películas del siglo XXI. A Vicky Krieps, la actriz más célebre de Luxemburgo, el pequeño país donde nació hace 42 años, le llovieron las ofertas.

Pero no quiso saber nada de la popularidad facilona y se entregó en cuerpo y alma al cine independiente, como Love me tender, de Anne Cazenave Cambet, adaptación del relato autobiográfico de la abogada Constance Debré (publicado en España por Alpha Decay), donde recuerda cómo su ex la mantuvo alejada de su hijo después de que ella le anunciase que había empezado a salir con otras ­mujeres.Seguir leyendo...