En medio de miles de aficionados que cantan, saltan y convierten los estadios en una fiesta, Michel Kuka Mboladinga eligió otra manera de apoyar a su país. Se quedó inmóvil.

Durante partidos completos de la República Democrática del Congo, mientras a su alrededor la emoción explotaba, él permanecía de pie, serio, con un traje lleno de colores y el brazo levantado en una pose que parecía sacada de una estatua. No era indiferencia.

Era el homenaje. Mboladinga, conocido como “Lumumba Vea”, se convirtió en uno de los personajes más reconocibles de la afición congoleña por su parecido físico con Patrice Lumumba, el primer ministro del país asesinado en 1961 y considerado una figura histórica para millones de congoleños.

Pero ahora el Mundial le quitó la posibilidad de estar en la cita más importante de su selección. El aficionado no podrá asistir al partido decisivo de la fase de grupos contra Uzbekistán porque no consiguió la visa para ingresar a Estados Unidos.

La República Democrática del Congo jugará en Atlanta un encuentro que puede definir su futuro en el torneo, pero lo hará sin su seguidor más famoso en las tribunas. La ausencia tiene un peso especial porque Mboladinga no llegó a convertirse en una celebridad por gritar más fuerte que nadie, sino por hacer exactamente lo contrario.

Mientras los aficionados alrededor suyo celebraban cada jugada, él representaba una imagen de memoria y orgullo nacional. Su personaje nació durante la Copa Africana de Naciones en Marruecos, donde llamó la atención mundial por su manera única de acompañar a la selección.

Vestido con los colores de la bandera congoleña y con una postura idéntica a la de la estatua de Lumumba en Kinshasa, terminó convertido en un símbolo. Su popularidad creció tanto que, al regresar a casa después del torneo africano, recibió un jeep como reconocimiento del gobierno congoleño.

El Mundial parecía ser el escenario perfecto para que su historia continuara. Incluso después de dificultades iniciales logró llegar a México para apoyar a su selección en el partido contra Colombia en Guadalajara, donde Congo cayó 1-0.

Pero el siguiente capítulo se cerró antes de tiempo. Las restricciones de viaje relacionadas con el brote de ébola en República Democrática del Congo complicaron su llegada al torneo y finalmente la falta de visa le impidió viajar a Atlanta.

La embajadora congoleña en Washington, Kapinga Yvette Ngandu, afirmó que espera que Mboladinga pueda obtener el permiso si el equipo consigue avanzar a la fase de eliminación directa. Ahora Congo buscará la clasificación sin el hombre que se convirtió en una imagen internacional del país.

En un Mundial donde las estrellas suelen ser los goleadores, los capitanes o los jugadores que levantan trofeos, “Lumumba Vea” recordó que también existen protagonistas que nunca pisan la cancha. Y aunque esta vez no podrá levantar el brazo junto a su selección, su imagen ya quedó asociada a la aventura mundialista de Congo.