MAR DEL PLATA.- Una investigación ordenada desde la Justicia permitió recuperar el teléfono sustraído el pasado martes a una de las víctimas del colectivo que se despistó y arrolló a varias personas que esperaban el colectivo a metros de la rambla, hecho en el que falleció una joven de 18 años, Familiares de un adolescente de 15 años, que aún permanece internado por graves lesiones en el cráneo y fractura en un brazo, habían denunciado que un desconocido lo asistió cuando pedía auxilio y le ayudó con ese teléfono para que avisara a su madre del accidente que había sufrido. Luego desapareció con el equipo móvil.El caso fue expuesto en redes sociales por una prima del menor y volcado en una denuncia que recayó en la fiscalía a cargo de Carlos Russo, que avanzó con el caso y consiguió, con el despliegue de personal policial, detectar la ubicación del teléfono y así intermediar, desde una acción encubierta, en una operación de venta.

Los acusados son una mujer de 20 años y un hombre de 23. Se acordó con ellos un punto de encuentro a partir de un supuesto interés de compra del celular.

Por el equipo, un IPhone, pedían 150.000 pesos. Una vez allí se concretaron las detenciones.

Ninguno de ellos aparenta ser la persona que robó el teléfono a Julián Gómez, el menor víctima de este robo. De videos registrados en el lugar del siniestro vial se lograron capturas del rostro.

Esa persona, también de unos 17 a 20 años, sigue siendo buscada.El adolescente permanece internado en el Hospital Interzonal General de Agudos junto a otras cinco personas que sufrieron graves heridas. Tres de ellas se encuentran en terapia intensiva y con un pronóstico reservado, con dificultades todavía para su evolución ya que presentaban lesiones importantes.Los otros tres pacientes han tenido indicios de buena recuperación, según informaron los médicos que los atienden.

Entre ellos este adolescente que asimismo se encuentra con asistencia del equipo de Salud Mental del establecimiento. Era el novio de Guadalupe Merlos, la víctima fatal de este caso.

Unas 48 horas después del estar internado, cuando dio señales de lucidez, le comunicaron ese trágico final. Gómez fue quien aportó a sus familiares los detalles de esos primeros minutos posteriores a ser atropellado.

Contó que alguien se acercó para ayudarle y le pidió que con su propio teléfono llamara a su madre. Para facilitarle el acceso le aportó la clave o patrón que desbloquea la pantalla.

También se advirtió luego que le faltaban algunas de las prendas que vestía en ese momento, incluso las zapatillas. Se desconoce si se las llevó la misma persona que escapó con su móvil.

Esta tragedia sucedió el pasado 22 del actual poco después de las 19, en una dársena de Boulevard Marítimo, a la altura de los cruces con calles Rivadavia y San Martín, a metros de la rambla. El interno 173 de la línea 532 salió del carril exclusivo para colectivos y avanzó sobre la vereda donde decenas de personas esperaban en las paradas para ómnibus.

Más de una decena fueron arrolladas. Una murió allí y seis fueron derivadas al hospital, por la gravedad de las heridas.

El chofer permaneció aprehendido y declaró ante el fiscal Germán Vera Tapia, de la Unidad de Delitos Culposos. Expresó que advirtió que el volante giraba “loco” y perdió el control de la unidad.

Atribuye el hecho a una falla en el sistema de dirección. Sería coincidente con algunos testigos, pasajeros que viajaban en la unidad.

El acusado afronta cargos por homicidio culposo y lesiones culposas y quedó en libertad. Este viernes se llevó a cabo el peritaje mecánico para confirmar las condiciones en que quedó el vehículo y si se puede detectar el origen de la supuesta falla que dio origen al siniestro.

Con esos resultados, más la pericia accidentológica, se empezaría a determinar si hubo un problema real en el sistema de dirección o si todo fue consecuencia de un error humano del chofer.