POSADAS.— Un equipo de científicos de la Universidad de Buenos Aires desarrolló una estrategia basada en nanotecnología que podría representar un avance significativo en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson. El trabajo se centró en la curcumina, el compuesto natural responsable del característico color amarillo de la cúrcuma, una especia ampliamente presente en la gastronomía y reconocida desde hace años por sus propiedades antioxidantes y neuroprotectoras.Los científicos lograron encapsular la curcumina en nanopartículas extremadamente pequeñas, de un tamaño inferior al de un glóbulo rojo, con el objetivo de mejorar su llegada al cerebro y potenciar sus efectos biológicos.

Qué encontraron los investigadoresA partir de esta tecnología, los especialistas evaluaron el impacto de la curcumina sobre los procesos relacionados con la formación de recuerdos. Los primeros resultados mostraron una mejora tanto en la fase de consolidación de la memoria, cuando una experiencia se almacena por primera vez en el cerebro, como en la etapa de reconsolidación, que ocurre cuando un recuerdo ya existente es recuperado y actualizado.

"Lo primero que hay que destacar es que este es un proyecto de investigación básica, donde la generación de conocimiento es fundamental. Es una etapa muy preliminar, pero pareciera, en primera instancia, que tenemos una facilitación de los procesos de consolidación y reconsolidación de la memoria.

Y eso es clave", explicó Mariano Boccia, investigador y docente del Laboratorio de Neurofarmacología de los Procesos de Memoria de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA. El papel clave de la nanotecnologíaPara superar las limitaciones naturales de la curcumina, que suele presentar baja absorción y escasa llegada a determinados tejidos, el equipo recurrió a herramientas de nanotecnología y diseñó nanotransportadores capaces de proteger el compuesto y dirigirlo hacia los sitios donde debe actuar.

"Un nanotransportador es una pelotita que tiene un tamaño nanométrico, menos de 200 nanómetros. Son algo muy pequeño, que no se ve a simple vista, caben varias veces dentro de un glóbulo rojo.

A esa escala, las propiedades físicas y químicas cambian, y el cuerpo las procesa de manera diferente", explicó Diego Chiappeta, director del Laboratorio de Nanomedicinas del Instituto de Tecnología Farmacéutica y Biofarmacia. El especialista agregó que estas nanoesferas funcionan como vehículos capaces de transportar principios activos de manera más eficiente dentro del organismo.

Una esperanza para las enfermedades neurodegenerativasLos investigadores remarcaron que enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson están asociadas a alteraciones en determinadas proteínas cerebrales que terminan afectando el funcionamiento neuronal y provocando la muerte progresiva de neuronas. En ese contexto, las propiedades antioxidantes y protectoras de la curcumina podrían convertirse en una herramienta valiosa para reducir o retrasar esos procesos degenerativos.

No obstante, los científicos fueron claros respecto de las expectativas. El paso desde un hallazgo de laboratorio hasta la aprobación de un medicamento para uso humano puede demandar años o incluso décadas de trabajo.

Ese proceso requiere múltiples fases de investigación, pruebas de seguridad, ensayos clínicos y evaluaciones regulatorias. "La eficacia de un medicamento no depende únicamente del principio activo, sino también de la tecnología farmacéutica, porque es lo que en última instancia vehiculiza al activo para que llegue en cantidad suficiente al sitio donde debe actuar y lograr el efecto farmacológico deseado", concluyó Boccia.

Aunque todavía no existe una aplicación médica inmediata, el hallazgo posiciona a la ciencia argentina en la vanguardia de la investigación sobre deterioro cognitivo y abre una línea de exploración prometedora para uno de los desafíos más complejos de la medicina contemporánea.