Vivir con acidez no debería ser normal

Hay personas que dejaron de cenar tarde. Otras duermen con varias almohadas para evitar despertarse con ardor en el pecho.
Algunas cargan antiácidos en el bolso o eliminan alimentos de su dieta porque saben exactamente cómo reaccionará su cuerpo.Con frecuencia, esos cambios se incorporan a la rutina sin cuestionamientos. El malestar se vuelve costumbre.Para Pablo Corella, gerente médico de las áreas gastrointestinal y neurología de Adium Centroamérica y el Caribe, ese es precisamente uno de los principales desafíos en salud digestiva. “Muchas personas aprenden a convivir con síntomas digestivos pensando que son normales o pasajeros, cuando en realidad podrían estar reflejando una condición que requiere atención médica”, señala.Los datos sugieren que no se trata de un problema menor.
Según estadísticas recopiladas por la Escuela de Medicina de la Universidad Hispanoamericana a partir de registros nacionales e internacionales, entre el 2000 y el 2022 se registraron 31.845 fallecimientos asociados a enfermedades del sistema digestivo en Costa Rica.Entre las condiciones más frecuentes se encuentra la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE), que ocurre cuando el contenido ácido del estómago regresa hacia el esófago. La literatura científica citada en el comunicado indica que entre un 11,9% y un 31,3% de las personas en América Latina reporta síntomas semanales compatibles con esta condición.Mucho más que una cuestión de alimentaciónAunque la comida suele llevarse toda la atención, los especialistas señalan que existen múltiples factores involucrados.La obesidad es uno de ellos.
Diversos estudios han demostrado que el exceso de peso aumenta la presión dentro del abdomen y favorece el ascenso del ácido gástrico hacia el esófago, incrementando el riesgo de reflujo.En Costa Rica, el panorama resulta especialmente relevante. De acuerdo con el Atlas Mundial de la Obesidad 2025, siete de cada diez personas presentan sobrepeso y un 34% vive con obesidad.A esto se suma otro factor cada vez más presente en las consultas médicas: el estrés.Diversas investigaciones han encontrado asociaciones entre el estrés crónico y síntomas como gastritis, inflamación abdominal y reflujo.
Aunque los mecanismos son complejos, los expertos coinciden en que la conexión entre el sistema digestivo y el cerebro juega un papel importante en la aparición o agravamiento de estas molestias.La bacteria que puede pasar desapercibidaOtro aspecto que preocupa a los especialistas es la alta prevalencia de Helicobacter pylori, una bacteria asociada con gastritis, úlceras y cáncer gástrico.Según investigaciones citadas en el comunicado, entre un 63,8% y un 72,4% de la población costarricense podría estar infectada. Lo más llamativo es que entre el 75% y el 93% de las personas portadoras no presenta síntomas.La evidencia científica también relaciona esta bacteria con una proporción significativa de los cánceres digestivos, razón por la cual la detección y el tratamiento oportunos siguen siendo herramientas importantes de prevención.Escuchar las señalesPara Corella, el problema no es experimentar una molestia ocasional, sino permitir que síntomas persistentes terminen condicionando la vida cotidiana.“La acidez frecuente, el ardor en el pecho o el reflujo no deberían normalizarse, especialmente cuando empiezan a afectar el descanso, el sueño, la alimentación y la calidad de vida”, afirma.Las recomendaciones de la Organización Mundial de Gastroenterología apuntan a medidas conocidas, pero respaldadas por la evidencia: mantener una alimentación balanceada rica en fibra, realizar actividad física regularmente, controlar el estrés y limitar el consumo excesivo de alcohol, tabaco y bebidas irritantes.Más allá de los tratamientos disponibles, los especialistas coinciden en algo sencillo: cuando el cuerpo envía señales de forma repetida, vale la pena escucharlas.“Muchas personas aprenden a convivir con síntomas digestivos pensando que son normales o pasajeros, cuando en realidad podrían estar reflejando una condición que requiere atención médica”.Pablo Corella, gerente médico de las áreas gastrointestinal y neurología de Adium Centroamérica y el Caribe.Síntomas que no conviene ignorarAcidez frecuente.Ardor en el pecho o la garganta.Sensación recurrente de reflujo.Inflamación abdominal persistente.Molestias digestivas que afectan el sueño.Necesidad constante de antiácidos para controlar los síntomas.Los especialistas recomiendan consultar cuando estas señales se presentan de manera recurrente o comienzan a afectar la calidad de vida.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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