Silvia Martín, un ejemplo: descubrió una nueva vocación tras jubilarse y sorprende con su propuesta de chocolate con alcaucil

SAN JUAN.— “Hace seis meses que me dedico a la chocolatería. Antes estaba activa, trabajaba en la administración pública, en el ámbito de salud, me jubilé y me tuve que encontrar con este nuevo ser”, comenta con una sonrisa auténtica e impecable Silvia Martín.
La sanjuanina, oriunda de Rawson, encontró en la jubilación la oportunidad para despertar una nueva pasión y con ella, una forma de ingreso, dando origen a su emprendimiento TEO Pastelería. Al inicio de manera autodidacta inició a incursionar en los bombones artesanales y las barras de chocolate.
Blanco, semiamargo, con frutos secos y distintos tamaños fueron las propuestas iniciales. Luego, con el paso de las semanas, la inquietud por probar algo distinto inició a rondarle por la cabeza, y entendiendo que San Juan tiene riquezas gastronómicas dignas de ser combinadas, no dudó en incursionar.
Al ser de Rawson, Silvia conoce muy bien el alcaucil, un vegetal popular en el departamento, que incluso tiene su festividad. También inició a notar, como muchos, el boom que estaba despertando el pistacho siendo incorporado en distintas preparaciones, sin discriminar si era dulce o salado. “Quise hacer una fusión de ambos y llegamos a esto en chocolate, porque creo que una de las formas más importantes para que los jóvenes conozcan el sabor de nuestros productos”, destacó la emprendedora.
En boca es simplemente una delicia. La pasta de alcaucil se combina a la perfección con un toque de limón y fragmentos de pistacho, ofreciendo una textura suave y crujiente.
Todo ello cubierto de un chocolate de calidad que no es invasivo, sino que, por el contrario, acompaña al sabor para potenciar cada ingrediente lleva a que el bombón sea una exquisites sin igual; logrando el primer lugar en el concurso que se llevó a cabo en el marco de la Fiesta del Chocolate, en Rawson. Así, la vida de trabajadora social que durante años acompañó a madres en situaciones complejas con palabras de aliento, señalando la importancia de seguir adelante, ahora se encuentra brindándose aliento a ella misma, disfrutando de esta nueva etapa que le regala la vida.
Darle rienda suelta a la creatividad, la base de creación de Silvia Martín Luego de el éxito logrado con su bombón de chocolate, alcaucil y pistacho, desafiando hasta los paladares más juiciosos y demostrando que la innovación puede tener identidad local, las ganas de seguir rompiendo estereotipos culinarios no se detienen ahí. “Estoy trabajando en una combinación de boniato, naranja amarga y nuez”, destacó con orgullo. El producto aun está en fase de prueba, hasta encontrar la combinación perfecta de sabores para recién sacarlo a la venta.
Antes, Silvia se encarga de tramitar todas las autorizaciones y habilitaciones correspondientes para no solo vender dulzura, sino también seguridad alimenticia. Las proyecciones de Silvia sin duda buscan derribar la barrera de lo que se cree forma parte del mundo chocolatoso. “Mi idea es llevar varios vegetales a la chocolatería como ingredientes principales.
También estoy trabajando en una gama con alcohol, con licores, pero en ese caso necesito otras especificaciones porque tengo que ser muy cuidadosa con respecto a eso”, indicó. Dónde encontrar las delicias de Silvia Martín TEO Pastelería contiene un doble significado.
Por un lado, es el nombre del primer y único nieto por el momento de Silvia. Por el otro, es un acrónimo. “La T es porque los bombones son pequeños tesoros.
La E de escondidos, porque realmente no tenía ni idea que tenía esta vocación. Y la O de original, porque son únicos, los hago yo.
Es un nombre que involucra lo que soy”, comenta la sanjuanina. Las dulzuras de TEO se pueden encontrar en distintas ferias gastronómicas y de emprendedores, en el perfil de Instagram @teopasteleria_ o al 2645268895.
Información de Diario de Cuyo (San Juan). Edición y redacción: Noticias Today.
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