El capitán Mehdi Taremi estalla contra la FIFA y acusa un complot para eliminar a Irán

El cierre de la fase de grupos de la Copa del Mundo 2026 ha vuelto a poner el reflector de las quejas a un escándalo geopolítico y deportivo de proporciones mayores. Mehdi Taremi, capitán y máxima figura de la Selección de Irán, explotó con severas acusaciones en la zona mixta del Estadio Seattle luego de el empate 1-1 ante Egipto, arremetiendo directamente contra la FIFA, el gobierno de Estados Unidos y los altos mandos de su propia federación por el caótico e irregular entorno en el que compite su escuadra.
El resultado deja al cuadro asiático en una situación crítica con tres puntos en el Grupo, obligándolos a esperar la combinación de resultados para determinar si logran avanzar a la ronda de dieciseisavos de final como uno de los mejores terceros lugares del certamen de la FIFA. El núcleo de la denuncia de Taremi expuso una crisis logística sin precedentes en la historia de los Mundiales.
Debido a que el gobierno de Estados Unidos negó el visado a 15 integrantes de la delegación iraní —incluyendo a miembros del cuerpo técnico, directivos y personal de apoyo—, el equipo se vio obligado a cancelar su campamento base original en Tucson, Arizona. En su lugar, la selección de Irán tuvo que establecer su hotel de concentración en Tijuana, México, cruzando la frontera de manera terrestre para cada compromiso: Controles exhaustivos: El plantel fue sometido a revisiones de seguridad que se prolongaban por horas en las terminales fronterizas.Traslados interminables: Un trayecto ordinariamente corto hacia el debut frente a Nueva Zelanda se extendió por más de cinco horas debido a los filtros migratorios.Desgaste físico: El ariete atribuyó los constantes calambres y la fatiga muscular de sus compañeros a la falta de descanso provada por la dinámica fronteriza.
Mehdi Taremi, capitán de la Selección de Irán, fue categórico sobre la organización del certamen: El delantero dio a conocer que el propio presidente de la FIFA, Gianni Infantino, acudió al vestuario luego de el primer encuentro del torneo prometiendo soluciones inmediatas y gestiones diplomáticas que jamás se materializaron. Para colmo, Taremi no ocultó su frustración con la ineficiencia de la Federación de Futbol de Irán, calificando la gestión interna como un abandono total.
Denunció la ausencia en las sedes del presidente del organismo y del jefe de prensa, revelando que el propio analista táctico del cuerpo técnico tuvo que improvisar como jefe de medios ante los corresponsales internacionales, coronando una participación en fase de grupos que pasó de la ilusión deportiva al reclamo político. Al final del partido Egipto vs.
Irán sucedió una jugada polémica cuando el atacante iraní Sardar Azmoun anotó el gol de la victoria en el tiempo de compensación, pero no subió al marcador debido a que el árbitro asistente ya había levantado su bandera para señalar un fuera de juego previo justo antes del remate. Al haberse detenido la acción por la vía del silbatazo inmediato en la cancha, el VAR no pudo intervenir para revisar la validez de la jugada, desatando las feroces protestas del plantel iraní porque las repeticiones televisivas posteriores demostraron que el delantero se encontraba en una posición completamente lícita al momento de recibir el balón.
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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