Encontrar un hueco junto al mar en pleno agosto en las playas de Valencia puede ser complicado, pero reservarlo dejando una sombrilla durante horas mientras se está ausente no está permitido en Valencia. La normativa municipal considera esta práctica una ocupación indebida del espacio público y prevé multas para quienes la realicen.

La regulación no es nueva. La Ordenanza Reguladora del Uso de las Playas del Ayuntamiento de Valencia, aprobada en 2016, establece que el uso de estos espacios debe ser libre, público y gratuito para todos los ciudadanos, evitando comportamientos que impidan el disfrute común del litoral.La normativa prohíbe dejar instalados parasoles, sillas, mesas u otros elementos cuando sus propietarios no se encuentren en la playa y el único objetivo sea reservar un espacio para utilizarlo más tarde.

La restricción no afecta al uso normal de estos objetos mientras los bañistas permanecen en el lugar, sino únicamente a la ocupación desatendida del dominio público.La ordenanza también especifica que únicamente pueden instalarse parasoles completamente diáfanos en sus laterales durante su utilización, una medida orientada a mejorar la visibilidad y la seguridad en la arena.Retirada con tasa y sanciónSi la Policía Local detecta una de estas reservas irregulares, puede retirar de inmediato la sombrilla o cualquier otro objeto y trasladarlo a dependencias municipales. Para recuperarlo, el propietario deberá acreditar que le pertenece y abonar la correspondiente tasa por el servicio de retirada y depósito, asimismo de afrontar, en su caso, la sanción administrativa.La reserva de espacio con objetos está tipificada como una infracción leve y puede ser castigada con multas de hasta 750 euros.

En esta misma categoría se incluyen otras conductas frecuentes como poner música a un volumen elevado, jugar a las palas en zonas de paso, lavarse con jabón en las duchas, acampar o miccionar en la playa o en el mar.La normativa municipal también contempla infracciones graves, sancionadas con multas de entre 750 y 1.500 euros, para comportamientos como bañarse con bandera roja, hacer fuego o barbacoas, pescar fuera del horario autorizado o circular con vehículos no permitidos sobre la arena.Por su parte, las infracciones muy graves pueden alcanzar los 3.000 euros e incluyen actuaciones con un mayor impacto ambiental o sobre la seguridad, como realizar vertidos contaminantes, afectar a la flora o fauna litoral, navegar con embarcaciones demasiado cerca de la costa o instalar estructuras sin autorización municipal.Aunque muchas de estas normas llevan casi una década en vigor, cada verano vuelven a sorprender a múltiples visitantes. La ordenanza aprobada por el Ayuntamiento de Valencia en 2016 recuerda que la playa es un espacio compartido y que gestos aparentemente cotidianos, como dejar una sombrilla para guardar sitio mientras se está ausente, pueden considerarse una ocupación indebida del dominio público y ser objeto de sanción.