El método de La Moneda para evaluar al gabinete

Hay una anécdota que quedó grabada entre quienes integraron el primer gobierno del fallecido expresidente Sebastián Piñera. Cada cierto tiempo, cuando revisaba encuestas o informes sobre el desempeño de sus equipos, el entonces mandatario miraba fijamente al respectivo ministro y le preguntaba: “¿Dónde lo conocen, asimismo de su casa?”.La frase aparecía cuando alguno de sus ministros ni siquiera alcanzaba el umbral mínimo de conocimiento para que las encuestas de la época midieran su aprobación o desaprobación.
Para Piñera, especialmente durante su primer mandato -con múltiples figuras nuevas en la escena política, al ser el primer gobierno de centroderecha luego de el retorno a la democracia-, la notoriedad pública era un pilar más del trabajo ministerial.Quince años después, en La Moneda los parámetros no son los mismos. Los tiempos cambiaron y, con ello, también las herramientas para alcanzar conocimiento y aprobación (o desaprobación).El gobierno del Presidente José Antonio Kast tiene su propio sistema para monitorear el rendimiento de sus autoridades.
Un diagnóstico que lidera la Secretaría de Comunicaciones (Secom), encabezada por el periodista y creativo de las campañas presidenciales de Kast, Felipe “Yeti” Costabal.Esa recopilación de datos, de hecho, sirvió como insumo para el primer ajuste de gabinete que llevó a cabo el mandatario, el pasado 19 de mayo, donde removió a Trinidad Steinert y Mara Sedini de Seguridad y Segegob, respectivamente. En ambos casos, las mediciones sobre ellas eran negativas.
Para esa ocasión, la Secom entregó informes detallados al jefe de Estado, quien hace la evaluación final, incluyendo su propio balance y recogiendo los consejos que recibe de sus principales asesores.La Secom primero sistematizaba en un Excel la información y luego evolucionó a lo que internamente se conoce como Índice de Participación de Autoridades (IPA). Se trata de un software desarrollado especialmente para estos efectos y que entró en vigencia luego de el cambio de gabinete.
Quienes conocen el funcionamiento de la plataforma explican que su objetivo no es medir popularidad ni instalar un ranking oficial entre ministros, aunque ese efecto provoca en varios inquilinos de gobierno, según reconocen en privado. Lo que busca es evaluar la participación que tiene cada secretario de Estado mirando distintas variables, entre ellas el despliegue comunicacional de cada integrante del gabinete y detectar cuándo una autoridad desaparece de la conversación pública o cuándo, por el contrario, logra instalar los mensajes del Ejecutivo.En La Moneda explican que el gobierno tampoco trabaja con una meta uniforme de nivel de conocimiento y evaluación ciudadana para todos los ministros.
La premisa es que cada autoridad sea reconocida por las materias propias de su ministerio, más que alcanzar un determinado porcentaje en las encuestas. Con todo, entre quienes participan del diseño comunicacional del Ejecutivo reconocen que un nivel de conocimiento cercano al 40% es un estándar deseable para una autoridad.El IPA se ha transformado en una herramienta habitual dentro de Palacio.
Su acceso, no obstante, está estrictamente restringido.Cada ministerio solo puede revisar la información correspondiente a su propia autoridad. Son, generalmente, los directores de comunicaciones, los jefes de prensa y algunos jefes de gabinete quienes pueden ingresar al sistema.
La fotografía completa del gabinete queda reservada para la Secom, el Segundo Piso y, por supuesto, para el presidente, a quien semanalmente se le hace un reporte. El IPA considera siete variables, con distintos porcentajes.
Asimismo, cada ministro recibe una calificación final de 1 a 7, lo que se conoce como “la nota Secom”. Los primeros indicadores son cuantificables: participación en pautas oficiales, entrevistas en medios nacionales y regionales, declaraciones difundidas en prensa, conversación externa en redes sociales y desempeño en las propias plataformas digitales de cada ministro o ministra.El séptimo componente, en cambio, incorpora un elemento más subjetivo: la “nota Secom”, una evaluación cualitativa elaborada por el equipo de Costabal que pondera el contexto político de la semana y las decisiones comunicacionales adoptadas por cada autoridad.Quienes conocen el sistema explican que esa nota funciona como un corrector de circunstancias que las métricas por sí solas no pueden captar.
Por ejemplo, no todo descenso en apariciones públicas implica un mal desempeño. A veces ocurre exactamente lo contrario.En Palacio recuerdan lo ocurrido hace algunas semanas con el ministro de Vivienda, Iván Poduje.
Luego de protagonizar un duro intercambio con la presidenta del Senado, Paulina Núñez y, posteriormente, otro episodio con su par de Hacienda, el ministro Jorge Quiroz, su exposición mediática disminuyó durante algunos días. No obstante, esa baja no se interpretó como una falta de despliegue.
La evaluación consideró que el escenario aconsejaba precisamente reducir la intensidad comunicacional para bajar la tensión política.El seguimiento también permite reforzar la estrategia comunicacional cuando una cartera enfrenta una contingencia de alto interés público. Durante los últimos días, por ejemplo, la Secom trabajó especialmente con la ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulf, quien asumió un rol protagónico al encabezar la fuerza de tarea creada por el gobierno para abordar la situación de los niños haitianos.
Su mayor exposición pública fue acompañada por una coordinación más estrecha con los equipos de comunicaciones para ordenar entrevistas y vocerías.La Secom realiza un ranking -que cambia semanal, mensual y bimensualmente- en el que Poduje, Wulf y los ministros del Interior y vocero, Claudio Alvarado; y de Seguridad, Martín Arrau, suelen aparecer bien aspectados.No solo los ministros son objeto del monitoreo permanente. Los subsecretarios se han ido incorporando paulatinamente a la medición.
Y es que algunos de ellos han terminado teniendo una exposición pública mayor que varios secretarios de Estado. Es el caso del subsecretario del Interior, Máximo Pavez, quien luego de el ajuste ministerial ha asumido buena parte de las vocerías de contingencia y se ha transformado en un rostro más visible.
En un futuro se extenderá a seremis y delegados presidenciales.Adicional a la evaluación del IPA, cada jueves Costabal encabeza una reunión con los equipos de comunicaciones de los ministerios para revisar la planificación de la semana siguiente: entrevistas, pautas, actividades en terreno -o a cuáles el presidente se puede plegar- y vocerías. En esas instancias, la Secom comparte sugerencias basadas en los datos que arroja la plataforma y mantiene una línea directa con los ministros cuando detecta aspectos que pueden fortalecerse.Dentro del gabinete también existe conciencia de que no todas las carteras pueden medirse con el mismo estándar.
Algunos ministros tienen un perfil naturalmente más mediático. Otros, por la naturaleza de sus funciones -o incluso por decisión personal- mantienen una exposición considerablemente menor.El ejemplo que más se repite en el gobierno vuelve a ser el de Poduje.
El titular de Vivienda utiliza con frecuencia Instagram, realiza transmisiones en vivo y mantiene una actividad permanente en redes sociales. Compararlo, dicen algunos personeros, con el ministro de Agricultura, Jaime Campos, o incluso con el biministro del Interior y la Segegob, Claudio Alvarado -mucho más reacios a la exposición digital-, termina siendo un ejercicio que no es justo.
Esa distorsión se intenta corregir con la “nota Secom”.Pese a esas diferencias, hay un criterio que nadie discute dentro del gobierno: para Kast, las redes sociales son importantes y no son solamente un complemento en la comunicación política.El presidente fue construyendo buena parte de su liderazgo precisamente en esos espacios digitales, especialmente durante sus dos últimas campañas presidenciales. Allí consolidó un estilo de comunicación directa, con videos breves, mensajes simples y un vínculo permanente con sus seguidores, una lógica que ahora busca extender al resto del gabinete.Algunos describen que tanto en consejos de gabinete como en reuniones más reducidas, el mandatario ha destacado públicamente a ministros que han logrado adaptarse a ese formato, incluso cuando inicialmente mostraban resistencia.Uno de los casos que ha mencionado Kast es el del biministro de Economía y Minería, Daniel Mas.
En el Ejecutivo sostienen que él valora el esfuerzo del secretario de Estado por fortalecer su presencia digital y explorar formatos distintos para comunicar la agenda económica del gobierno.Asimismo de la Secom, también está la evaluación que hace el Segundo Piso de Alejandro Irarrázaval, quien es amigo del presidente, y esos balances, transmiten ministros del gabinete, son los que más pueden incidir en sus futuros. Por lo mismo, agregan, prefieren no entrar en conflictos con él.
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.