Caso Ramírez: "Sé que escribió cartas contando lo que sabía del Ejército"

APÓSTOLES.— Ayer se cumplieron 23 años de la muerte del soldado Mauro Ramírez, un joven chaqueño que con 22 años había llegado al Regimiento de Infantería de Monte 30 de Apóstoles para empezar uno de sus mayores proyectos de vida.El 26 de junio de 2003 lo encontraron muerto con un disparo de FAL e inicialmente el Juzgado de Instrucción de Apóstoles lo caratuló como suicidio. Su familia asegura, sustentada en pericias balísticas y de autopsia, que fue asesinado.
Aquel derrotero judicial tuvo novedades significativas a fines del 2025, cuando la Cámara Federal de Casación Penal reconoció este caso como un hecho de “violencia institucional” y falló a favor de desarchivar la causa, así como de llamar a indagatoria a dos soldados que estuvieron presentes en la guardia de aquella madrugada fatal.Como cada año, su madre Susana Pintos recordó a Mauro entre risas nostálgicas, panfletos, ofrendas florales y un sentido reclamo de justicia. Pero la fecha de este año adquirió un tinte particular: sucede que, según reclama la familia de Ramírez, en medio año el Juzgado Federal de Posadas aún no acató el fallo de Casación que indica llamar a indagatoria a las personas requeridas por la querella.“El mes de junio es bastante difícil pero hoy más que nunca: saber que en este momento, a esta hora, mi hijo estaba tirado ahí en la garita del Regimiento… Duele un montón no tenerlo.
El caminar es muy difícil, muy largo y la Justicia de Misiones me lo hace más difícil aún”, expresó sentida Susana en una conferencia de prensa en la Plaza 9 de Julio.Con el fallo de Casación, se dejó sin efecto el intento de archivar la causa (algo que, según repasó Susana, la Justicia con asiento en Posadas intentó hacerlo “al menos unas cinco veces”). Según explicó, el máximo tribunal penal del país instruyó que se profundicen las actuaciones y que se avance con el llamado a declaración indagatoria e imputaciones contra un exsoldado voluntario y un suboficial que estuvieron vinculados al servicio de guardia que cumplía Mauro el día de su muerte.“La Cámara Federal de Posadas admitió esa resolución y giró nuevamente el expediente al Juzgado Federal, pero han pasado seis meses y no tenemos respuestas”, cuestionó.
En ese sentido, apuntó que “el juez se empeña en no seguir con el trámite, en no seguir con la investigación”.Desde el primer momento, la familia rechazó la hipótesis del suicidio con la que se inició el expediente. Pintos sostiene que su hijo había comenzado normalmente su jornada. “Según la autopsia, estaba recién afeitado, higienizado.
Tenía su mate, su birome, su música, todo preparado para ir a tomar su guardia. No obstante, inmediatamente instalaron la hipótesis del suicidio”, recordó.La mujer marcó que el fallo de Casación representa un respaldo a una lucha de más de dos décadas. “Hoy estoy más tranquila porque el máximo tribunal de Casación Penal de la Nación nos dio la razón.
A mi hijo lo mataron y se debe investigar como corresponde, y eso lo debe cumplir la Justicia de Misiones”, enfatizó.Pruebas desaparecidasPara Pintos, también se merece revisar y cuestionar el accionar del entonces juez de Instrucción de Apóstoles José Antonio Reyes, apenas se conoció el fallecimiento de Mauro. Ocurre que en los primeros allanamientos, se extraviaron dos cartas que Mauro escribió la noche previa a morir.Según recordó, un compañero de habitación declaró en sede judicial que el joven permaneció escribiendo hasta la madrugada, guardó ambas hojas en sobres cerrados y las dejó dentro de un cofre personal. “Cuando abrieron el cofre después que él murió encontraron las dos cartas cerradas.
Un testigo declaró que el juez Reyes las abrió, las leyó y se las llevó. Esas cartas desaparecieron y quiero saber dónde están”, reclamó.Pintos recordó asimismo que, tiempo antes de su muerte, su hijo le había confiado sus temores. “Él me decía: ‘Mamá, nunca les creas si alguna vez me llega a pasar algo.
Allí adentro pasan muchas cosas’. Jamás imaginé que me lo iban a matar.
Él no quería dejar la fuerza porque era su vocación”, lamentó.La mujer sospecha que Mauro fue asesinado por ver o escuchar algo que comprometía a la fuerza nacional. El reclamo fue conciso: “Me da fuerza el amor a mi hijo, el amor a su memoria y a la verdad.
Mi corazón de madre me dice que lo mataron y quiero saber por qué. Quiero saber la razón por la cual le quitaron la vida”.Pedido colectivoMás allá del pedido de justicia por su hijo, Pintos remarcó que su lucha busca evitar que otros jóvenes atraviesen situaciones similares. “Vale la pena porque no es solamente por él.
Es por todos los chicos que están, los que siguen y los que van a venir. Este fallo favorece muchas otras causas y eso me tranquiliza mucho”, valoró.Lo ocurrido con Mauro la llevó a tejer redes con familias de todo el país que perdieron a hijos e hijas en contextos similares. “Hay muchos jóvenes, hombres y mujeres, que sufren violencia institucional y no se animan a denunciar o son silenciados.
Mi hijo tenía miedo de denunciar. Me decía: ‘Mamá, no se puede, ¿dónde lo voy a hacer?’.
Yo sé que esa noche escribió esas cartas contando todo lo que sabía”, defendió.Susana estuvo acompañada por miembros del Comité de Prevención de la Tortura de la Nación y del Comité provincial de Chaco. Asimismo, estuvo presente en la ofrenda que realizaron ayer ante el Juzgado Federal de Posadas la Secretaría de Derechos Humanos de Resistencia y la Comisión de Derechos Humanos de la Legislatura chaqueña.
Información de El Territorio (Misiones). Edición y redacción: Noticias Today.
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