Pape Gueye dejó un par de soberbios zurdazos que se fueron al fondo de las redes como el sello de la goleada de Senegal 5-0 sobre Irak, para no depender de la suerte y perfilarse como uno de los mejores terceros lugares que avanzarán a los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo. En su tercera justa mundialista en fila, y cuarta en toda su historia con su debut en Corea-Japón 2022, el conjunto senegalés, campeón de la pasada Copa Africana de Naciones, queda emparejado para medirse en la siguiente ronda con Inglaterra, a falta de varios partidos para confirmarse este choque por un pase a los octavos de final.

Para Irak llegó el final de su segunda participación mundialista en la historia, luego de su presentación en México 1986, sufriendo su tercer revés de la fase de grupos, en la que marcaron un tanto a cambio de 10 goles en contra. Senegal llegó al último partido del Grupo I con un par de reveses ante Francia y Noruega en los antecedentes.

Y desde que saltó al campo dejó clara que la narrativa sería diferente en esta ocasión cuando desde le minuto cuatro tomaron la ventaja con un remate de Habib Diarra, precedido de un tiro de esquina, que les dio el mando que no soltarían más. La renta parecía muy corta cuando se fueron al descanso con esa pírrica ventaja, que tomó el rumbo para la goleada gracias a la diana de Ismaïla Sarr (minuto 56).

Gueye, delantero del Villarreal de la Liga española, no había tenido oportunidad de celebrar goles en el Mundial hasta que se animó a sacar el primero de sus remates del complemento (minuto 59) que se anidó cerca de la horquilla de la meta de Jalal Hassan. El doblete fue muy parecido, encuanto a que desde los linderos del área se animó a probar de nueva cuenta con la pierna izquierda y volvió a mandar el esférico a media altura a las redes (minuto 71).

Iliman Ndiaye se unió al club de los bombazos cuando hizo el quinto de los goles con un potente derechazo al llegar a los linderos del área, que fue indefendible para Hassan. Irak se vio totalmente rebasado y apenas logró un disparo a puerta ante el conjunto africano, que alza la mano como una de las potenciales amenazas para los equipos favoritos.