El Instituto de Previsión Social (IPS), uno de los principales pilares de atención médica en Paraguay, se encuentra en una encrucijada crítica que amenaza con colapsar su capacidad operativa. En la última sesión del Consejo de Administración, celebrada ayer, jueves, y liderada por el presidente del ente, Isaías Fretes, se dejó al descubierto una verdad alarmante: el sistema previsional no solo sufre de carencias en infraestructura y falta de medicamentos, sino que está perdiendo a sus activos más valiosos —médicos y enfermeras— debido a una precariedad laboral sistémica.

Desde hace años, los gremios de la salud han denunciado sistemáticamente las condiciones deficitarias en las que operan. Las manifestaciones frente a la sede central, las marchas de enfermería exigiendo el cumplimiento de leyes escalafonarias y los reclamos de los médicos por una carga horaria digna, han sido la constante.

Lo que se debatió en la última sesión del Consejo evidencia que estas demandas, lejos de ser atendidas, han sido silenciadas por la burocracia y las restricciones presupuestarias, resultando en un desinterés del personal por permanecer en la institución. La Dirección de Talento Humano, a cargo de Diana Giménez, presentó cifras alarmantes: 126 renuncias de profesionales de la salud en solo seis meses; el 55% de estas bajas corresponde a médicos.

El análisis técnico presentado por Giménez expuso una razón contundente: el IPS ha dejado de ser competitivo. Mientras el Ministerio de Salud Pública (MSPBS) ofrece condiciones más atractivas, como 12 horas semanales por un salario superior, el IPS mantiene una carga horaria de 24 horas semanales con remuneraciones reducidas.

Giménez fue clara al respecto: “Genera una fuga masiva, no tenemos competitividad con el otro ente del Estado, que es el Ministerio de Salud”. Según el informe presentado por la Dirección de Talento Humano del IPS, son tres los factores fundamentales que motivan la renuncia de los médicos: En relación con el personal de enfermería, Giménez destacó los siguientes puntos críticos durante la sesión: “Así como estamos, no tenemos presupuesto para el año que viene.

Estamos mal. Hay que buscarle una vuelta a esto para compensar a nuestro recursos humanos, porque esto es demasiado preocupante.

Cuesta formar un profesional capacitado; nos salen (del sistema de IPS) más de los que entran”, lamentó Isaías Fretes, presidente del Consejo. Uno de los puntos más críticos de la sesión fue el análisis del daño institucional provocado por la reducción de carga horaria impuesta sin una planificación de cobertura.

Como se indicó en la sesión, el médico —ante la necesidad de supervivencia económica— opta por el doble vínculo. El resultado es un profesional fatigado, que corre entre instituciones, perdiendo el hilo de la continuidad asistencial. “Un cirujano tiene que ver a su paciente todos los días, pero así como estamos se va dos horas, tres veces a la semana.

¿Qué paciente puede ver en dos horas?”, expresó Fretes cuestionando que finalmente la reducción de la carga horaria no es la solución de fondo debido a que el profesional de salud con 12 horas de carga horaria, opta por otro vinculo, que deriva en el mismo problema que genera atenciones deficientes al paciente. Indicó que lamentablemente, esto se da así debido a la falta de profesionales.

Durante el debate se resaltó que la precariedad también se manifiesta en el laberinto burocrático del Sistema Nacional de Recursos Humanos (SINARH) del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Al ser consultada, Giménez indicó que más del 50% del personal de salud del IPS está en situación precaria, muchos de ellos con contratos que se prolongan por más de una década.

Mirtha Arias, consejera representante de los Trabajadores, cuestionó duramente la falta de desprecarización laboral. Aseveró que desde hace tiempo los profesionales de la salud en Paraguay pelean por mejores condiciones laborales. “No podemos seguir teniendo personal de salud contratado por 10, 12 años.

No tienen ningún incentivo. En año pasado se otorgó apenas 500 cupos para esa desprecarización laboral”, expresó.

Giménez explicó que a pesar de que el IPS ha remitido el 73% de los legajos al Viceministerio de Capital Humano para su regularización, la respuesta ha sido muy lenta con apenas 1.200 autorizaciones, que representaría tan solo un máximo del 18% de solicitado. Según el Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed), la renuncia de los profesionales médicos no es un evento aislado, sino el síntoma de una política laboral obsoleta y precarizante.

La doctora Rossana González, presidenta del gremio, sostiene que el modelo actual está obligando a los especialistas a abandonar el sistema público. González aseveró que el nudo del conflicto reside en la carga horaria.

Mientras que en el Ministerio de Salud se ha implementado progresivamente la jornada de 12 horas, en el IPS, especialmente en el interior del país, persiste el régimen de guardias de 24 horas continuas. Para los médicos, esta modalidad es “inhumana” y físicamente insostenible para garantizar la seguridad del paciente. “Ningún profesional puede rendir adecuadamente luego de 24 horas sin dormir, con la responsabilidad que implica cuidar la salud o realizar intervenciones quirúrgicas”, afirmó González.

Indicó que, ante sueldos que no han tenido reajustes significativos en 14 años, los médicos se ven forzados a mantener “multivínculos” —saltando de un hospital a otro para sumar salarios—, lo cual degrada la calidad de vida del profesional y la atención que reciben los asegurados. La presidenta del Sinamed denunció también la “falsa” calidad en la atención, supeditada a tiempos burocráticos impuestos por el sistema informático. “Nos obligan a atender en aproximadamente nueve minutos por paciente.

Es imposible interrogar, realizar un examen físico, dar tratamiento y explicar el diagnóstico en ese tiempo”, afirmó, subrayando que especialidades complejas, como la psiquiatría, requieren una dedicación mucho mayor. De no corregirse estas desigualdades y falta de valoración profesional, advierte González, el sistema sanitario paraguayo corre el riesgo de quedarse sin especialistas, empujando a los médicos no solo al sector privado, sino directamente al extranjero en busca de condiciones laborales dignas.

Desde el Sindicato Auténtico de Defensa del IPS (SINADIPS) también denunciaron que el personal atraviesa una crisis que los propios profesionales califican como “agónica”. La situación salarial es el punto más crítico.

Según el Sindicato, 4.300 enfermeros contratados esperan una respuesta a su emergencia laboral. El gremio ha dirigido un pedido urgente al presidente del IPS, Isaías Fretes, en donde asimismo de demandar una mejora salarial, solicita una reforma estructural.

Marina Ayala, secretaria del gremio, aseveró que los trabajadores exigen poner fin a la “repartija de cargos” y salarios privilegiados que alcanzan los G. 20 millones para personal que, denunció, no cumple funciones asistenciales. La vocero aseveró que un total de 11.000 trabajadores son contratados en el IPS, operando en condiciones discriminatorias y fuera del SINARH.

Para el personal de enfermería, la situación ha llegado a un punto de no retorno, mientras la institución continúa debatiendo números.