PICO TRUNCADO.— La historia inició con una escena que difícilmente pueda borrarse de la memoria de quienes intervinieron en el operativo en la ciudad de Pico Truncado. En plena madrugada, una nena de apenas siete años tomó una decisión desesperada: escapar de la vivienda donde vivía junto a su hermanito de cinco años, su madre y la pareja de ésta.

Con hambre, asustada y convencida de que era la única oportunidad para salvarse, saltó desde una ventana ubicada en el primer piso de la casa y salió a pedir ayuda. Su objetivo no era únicamente escapar.

También buscaba que alguien auxiliara a su pequeño hermano, quien permanecía dentro del inmueble atravesando las mismas condiciones de abandono, violencia y sometimiento que ella soportaba desde hacía meses. Aquella dramática huida permitió poner al descubierto lo que hoy la Justicia considera uno de los casos de maltrato infantil más graves registrados en los últimos años en Santa Cruz.

Tal como lo comunicó La Opinión Austral, el hecho sucedió en una vivienda ubicada en el barrio 400 Viviendas, en el sector noreste de Pico Truncado. Luego de recibir el alerta, intervinieron organismos de protección de la niñez, personal policial y la Justicia, que rápidamente dispusieron el resguardo de ambos menores y el inicio de una compleja investigación penal.

Con el paso de las horas comenzaron a conocerse detalles estremecedores del expediente. En declaraciones a LU12 AM680, el periodista Jorge Bilbao brindó información obtenida luego de dialogar con investigadores de la causa y describió el escenario encontrado por los efectivos.

Según explicó, la vivienda presentaba un importante sistema de seguridad con rejas incluso en las ventanas del primer piso, lo que dificultaba cualquier posibilidad de escape o contacto con el exterior. A simple vista, el inmueble no despertaba sospechas.

El frente de la morada donde sucedió el horror. FOTO: JORGE BILBAO/FM LAS HERAS 92.1 “Era una casa que por dentro parecía absolutamente normal“, explicó Bilbao durante la entrevista.

No obstante, esa apariencia ocultaba una realidad completamente diferente. Lo que cambió la investigación Uno de los elementos que más impactó a los investigadores fue el sistema de cámaras de seguridad instalado dentro de la vivienda.

De acuerdo con lo informado por Jorge Bilbao este viernes en la entrevista la Decana de la Patagonia, esos equipos registraban gran parte de lo que ocurría diariamente en el interior del domicilio y terminaron aportando imágenes que reflejarían el nivel de violencia al que eran sometidos los menores. Ese material audiovisual fue incorporado al expediente judicial y permitió acelerar las medidas dispuestas por el Juzgado interviniente.Las filmaciones serían una de las principales pruebas que sostienen la acusación contra los dos adultos imputados.

El hombre siendo escoltado por la Policía. FOTO: POLICÍA SANTA CRUZ La investigación sostiene que los niños permanecían sometidos a un estricto régimen de encierro.

Según surge de las actuaciones judiciales, los menores prácticamente no mantenían contacto con otras personas, no podían relacionarse con familiares y vivían bajo un permanente control ejercido por los adultos. Bilbao afirmó que existía un proceso sistemático destinado a quebrar la personalidad de ambos hermanos. “Vivían bajo un régimen de anulación permanente de la personalidad“, aseveró el periodista durante la entrevista radial.

RM Soto y G Mercado, acusados. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL A ello se sumaban, según la investigación, episodios reiterados de violencia física, agresiones psicológicas, privación de alimentos y restricciones para desarrollar una vida normal.

Los investigadores consideran que la situación se prolongó durante meses, aunque no descartan que las condiciones de vulnerabilidad hubieran comenzado mucho antes. El frente de la morada donde sucedió el horror.

FOTO: JORGE BILBAO/LA OPINIÓN AUSTRAL El desesperado reclamo de una abuela Otro dato que tomó relevancia durante la investigación fueron los insistentes pedidos realizados por la abuela materna de los menores. Según explicó Jorge Bilbao, la mujer venía reclamando desde hacía tiempo la posibilidad de ver a sus nietos, aunque nunca lograba ingresar al domicilio.

Ese conflicto familiar inició a despertar sospechas sobre lo que ocurría puertas adentro, aunque recién la fuga de la niña permitió conocer la verdadera dimensión del caso. La ausencia de denuncias formales previas hizo que el sistema de protección de la niñez no hubiera intervenido con anterioridad.

Uno de los aspectos que más llamó la atención de quienes conocen a los imputados fue la imagen que proyectaban hacia el exterior. De acuerdo con Bilbao, muchos vecinos describían especialmente al padrastro como una persona amable, cordial y de buen trato. “Esa es una de las caras de la violencia extrema: ser alguien alegre hacia afuera pero un verdadero monstruo hacia adentro”, remarcó el periodista.

La mujer siendo escoltada por una agente de la DDI. FOTO: POLICÍA SANTA CRUZ “Los chicos sufrieron un régimen de encierro, aislamiento, violencia física y psicológica, privación de alimentos y vulneración sistemática de derechos.

El nivel de violencia al que habrían sido sometidos estos menores no tiene precedentes recientes en Pico Truncado y constituye uno de los hechos más graves que recuerda la Justicia santacruceña en materia de maltrato infantil.” El estado de salud Luego de ser rescatados, ambos hermanos fueron sometidos a distintos estudios médicos y psicológicos. Los informes incorporados al expediente confirmaron un severo deterioro físico compatible con un prolongado período de desnutrición, asimismo de otras patologías asociadas a las condiciones de vida que habrían soportado.

Jorge Bilbao, periodista. También comenzaron las evaluaciones psicológicas para determinar el impacto emocional que dejó el prolongado sometimiento.

Los especialistas consideran que la recuperación demandará un importante acompañamiento interdisciplinario durante un largo tiempo. La situación de los imputados En la actualidad, la madre de los niños y su pareja permanecen sometidos al proceso penal.

El padrastro fue trasladado a una dependencia policial fuera de Pico Truncado por cuestiones de seguridad, mientras que la mujer cumple prisión domiciliaria debido a que no existen instalaciones adecuadas para alojarla en la alcaidía local. La investigación continúa avanzando con nuevas pericias médicas, psicológicas e informáticas.

Los investigadores no descartan que, a medida que se incorporen nuevos elementos probatorios y se conozca el verdadero alcance de los padecimientos sufridos por ambos menores, las imputaciones puedan agravarse.