La química sexual cambia en el matrimonio, pero no desaparece. De hecho, esa chispa puede mantenerse viva con los años y sobrevivir a las crisis que puedan presentarse, como la llegada de los hijos, las intensas jornadas de trabajo o las deudas.Por supuesto, de primera instancia podría pensarse que la salida está en probar nuevas posiciones sexuales, explorar fetiches o apostar por el sexo casual.

Y si bien no es del todo falso, las estrategias son mucho más profundas y emocionales; tales como los tres puntos que plantea el Instituto Gottman. ​1. Busquen sus propios ritualesYa sea un beso en la frente antes de irse a trabajar esto o un código para expresar su deseo de tener sexo, el objetivo de los rituales es romper con ese factor que tanto afecta a varias relaciones: la rutina.

Para ello, la pareja ni siquiera debe salir a restaurantes con menús extraños o hacer planes extraordinarios, pues los rituales tienen la capacidad de dotar a acciones tan cotidianas con un profundo significado emocional y convertirlas en un indicador claro de una relación sana. Sin importar si se tratara de ver una película en la noche, ir todos los domingos al supermercado, hacer sobremesa con una taza de café o asistir a la primera misa del mes, un estudio de la Universidad de Chicago identificó dos elementos clave de los rituales: el compromiso y las emociones positivas.“Cuando las parejas encuentran sentido a su relación obtienen beneficios hedónicos (relativo al placer o al goce) a través de actividades recurrentes, en lugar de sentirse atrapados en un patrón.

Por consiguiente, los rituales constituyen una herramienta para mantener relaciones a largo plazo”.En tanto, la Dra. Kay Webb indicó que la intención también es una diferencia importante entre un ritual y una rutina: “El secreto está en estar de acuerdo en que un evento o actividad es importante para ambos”.

Mismo caso con el refuerzo positivo, o sea, hablar de lo mucho que disfrutan tener ese tiempo compartido. Incluso si la emoción empieza a desvanecerse, se puede volver a comenzar.

Y para ello, el Instituto Gottman sugiere tres pasos para reanudar el proceso:Elegir una noche a la semana para tener una cita especialDecirse tres cosas por las que se sienten agradecidos el uno con el otroRezar juntos o crear algún momento de conexión que sea sólo entre ambos. ​2. Priorizar la relaciónUno de los primeros golpes de realidad para las parejas ocurren cuando se acaba la fase de la luna de miel, o sea, ese periodo de idealización y química intensa que vuelve donde abundan los actos de amor, y se pasan por alto las imperfecciones.Esto porque las obligaciones y los problemas de un vida ajetreada desplazan al romance a un segundo plano; lo cual, a su vez, disminuye drásticamente la satisfacción conyugal y propicia la rutina.

De ahí la importancia de procurar y priorizar el tiempo de calidad en pareja, equilibrándolo con otros ámbitos del día a día. Una manera de hacerlo, según el propio Instituto, es conservando el hábito de tener citas, ya que son clave para fortalecer ese sentimiento de “ser profundamente conocido por la otra persona”, o sea, la intimidad.

Y para lograrlo, se recomienda ir más allá de la buena comida o la película que vieron y dedicarlas a saber cómo les fue en su día, así como para reconocer las fortalezas y áreas de oportunidad en la relación.3. ¡No olviden las afirmaciones positivas!

Las interacciones positivas son fundamentales para el bienestar del concubinato y matrimonio. Tanto así que una investigación del doctor Gottman detectó que eso es lo que marca la diferencia entre las parejas infelices y las felices: cuando los momentos de plenitud abundan más que los problemas o las inconformidades.Esto lo explica con la “fórmula del 5:1”: una “proporción mágica” en la que por cada interacción negativa (como el desprecio, la crítica emocional o ponerse a la defensiva), la pareja tiene cinco positivas.

Algunas de estas interacciones son:Responder afirmativamente a las peticiones de atención, interacción y de amor; por ejemplo, cuando una de las partes introduce un tema de conversación o piden discretamente un favor.Demostrar interés por la pareja, demostrándole que estás escuchando con atención: hacer preguntas abiertas, asentir con la cabeza, mantener el contacto visual.Expresar afecto Encontrar oportunidades para llegar a acuerdos, especialmente, en medio de una discusión.Reconocer los errores, asumir nuestras responsabilidades y pedir perdón.Aceptar la perspectiva de tu pareja, incluso si son opuestas entre sí. Con ello, también demuestras que respetas su punto de vista.

ASG