La denominada “Ley de Inocencia Fiscal” introdujo un cambio importante en la relación entre los contribuyentes y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Uno de sus principales ejes es el Régimen Simplificado de Ganancias, que no sólo modifica la forma de presentar la declaración jurada, sino que también establece nuevas reglas sobre cuándo el organismo puede revisar períodos fiscales anteriores.En ese marco, surgen dudas sobre cómo debería actuar ARCA antes de iniciar una fiscalización y qué alcance tiene el llamado “tapón fiscal”, uno de los principales incentivos del régimen.Qué es la “Inocencia Fiscal”Para el abogado tributarista Diego Fraga, la denominada “Inocencia Fiscal” no constituye una norma autónoma, sino el espíritu de un paquete de medidas que busca modificar la lógica tradicional de fiscalización.“La llamada ‘inocencia fiscal’ no es, técnicamente, una norma autónoma con ese nombre.

Es más bien el espíritu de un paquete de medidas que busca cambiar la lógica tradicional de control: pasar de un sistema en el que el contribuyente muchas veces parece tener que demostrar que no hizo nada mal, a otro en el que ARCA debería fiscalizar con reglas más acotadas y cargas probatorias más claras”, explicó.Dentro de ese esquema, una de las herramientas centrales es el Régimen Simplificado de Ganancias para personas humanas y sucesiones indivisas, que permite presentar una declaración jurada simplificada, con información precargada por ARCA y sin informar el detalle patrimonial y de consumos personales como ocurría hasta ahora.Los tres objetivos del Régimen SimplificadoSegún Fraga, el régimen persigue tres objetivos principales.Simplificar la declaración de GananciasEl primero consiste en facilitar el cumplimiento tributario. En lugar de exigir que el contribuyente informe en detalle su patrimonio, consumos y movimientos, ARCA ofrece una declaración simplificada con datos que ya posee, que el contribuyente únicamente debe revisar, corregir si corresponde y presentar.“Eso también tiene una lógica de eficiencia para el propio fisco: si se simplifica el control de millones de contribuyentes chicos o medianos, ARCA puede concentrar más recursos en los grandes casos, donde está el mayor peso de la recaudación”, remarcó.El especialista recordó que, según información oficial, unas 10.000 CUIT explican cerca del 70% de la recaudación impositiva.Crear un “tapón fiscal” hacia atrásEl segundo objetivo constituye el principal incentivo del régimen.

Si el contribuyente ingresa correctamente al Régimen Simplificado, presenta la declaración simplificada correspondiente al período 2025 y paga el impuesto, la ley presume que las declaraciones de los años anteriores son correctas.“En palabras simples: ARCA no debería poder volver libremente sobre el pasado, salvo que primero demuestre que hubo un problema importante en el período tomado como base”, explicó Fraga.La ley prevé que el organismo sólo pueda avanzar si logra acreditar una “discrepancia significativa”, por ejemplo cuando exista una diferencia del 15% o más entre lo declarado y lo que realmente correspondía tributar.Incentivar la formalización de fondosEl tercer objetivo apunta a incentivar que los ahorros informales ingresen al circuito formal. “La lógica es que un movimiento patrimonial no sea tratado automáticamente como una confesión de irregularidad pasada”, indicó el tributarista.Lo que se busca con el programa es que quienes tienen dólares fuera del sistema financiero puedan volcarlos a bancos, sociedades de bolsa, billeteras virtuales o exchanges registrados sin que ese solo hecho habilite automáticamente investigaciones sobre ejercicios anteriores.Paso a paso: cómo debería actuar ARCA antes de abrir una inspecciónA partir de ese esquema, Fraga explicó cuál debería ser el procedimiento cuando ARCA evalúa iniciar una fiscalización sobre períodos anteriores a 2025.El primer paso consiste en verificar si el contribuyente adhirió al Régimen Simplificado de Ganancias.Luego debe comprobar si presentó la declaración jurada simplificada correspondiente al período base y si abonó el impuesto. Si esos requisitos se encuentran cumplidos, debería operar la denominada presunción de exactitud o “tapón fiscal”.“Para ir hacia atrás, ARCA tiene que romper primero la presunción de exactitud del período base.

No alcanza con decir ‘quiero mirar 2022, 2023 o 2024 porque sospecho algo’. La lógica de la ley es que el pasado queda bloqueado, salvo que el fisco pruebe una discrepancia significativa en el período base”, explicó.Según el especialista, el organismo no debería iniciar directamente inspecciones sobre ejercicios anteriores sin antes demostrar un cuestionamiento relevante respecto del período tomado como referencia.Qué dice la comunicación interna de ARCAEn los últimos días circuló una comunicación interna del organismo que, según Fraga, reconoce parcialmente ese funcionamiento.“Indica que, antes de avanzar con fiscalizaciones de 2024 y años anteriores, las áreas de ARCA deben verificar si el contribuyente presentó la declaración jurada simplificada 2025 y pagó.

Si eso sucedió antes del inicio formal de la fiscalización, el caso debería desestimarse porque opera la presunción de exactitud”, explicó.A su juicio, ese criterio resulta consistente con la ley, ya que reconoce la existencia del tapón fiscal y obliga a las áreas de fiscalización a revisar previamente si el contribuyente se encuentra alcanzado por ese beneficio.Inspecciones de ARCA: dónde aparece la controversiaEl punto de conflicto surge respecto de las inspecciones que ya estaban iniciadas. Según Fraga, la comunicación del organismo parecería excluir esos casos del beneficio, aunque esa limitación no surge expresamente de la ley vigente.“La ley no dice que una inspección en curso, una orden de intervención, una determinación de oficio no firme, un recurso administrativo o un juicio pendiente impidan aplicar la presunción de exactitud”, aseveró.En cambio, remarcó que la norma establece otra condición: el beneficio sólo puede perderse si ARCA impugna el período base y verifica una discrepancia significativa.“Por eso, con la ley actual, mi lectura es que si el contribuyente adhiere válidamente al régimen, presenta la declaración simplificada y paga, debería operar el bloqueo hacia atrás incluso frente a fiscalizaciones no firmes”, indicó.El desafío pendiente: generar confianzaMás allá de la discusión jurídica, Fraga advirtió que el éxito del régimen dependerá también de que ARCA logre transmitir previsibilidad.A su entender, el objetivo de incentivar la formalización sólo funcionará si los contribuyentes perciben que ingresar al régimen no implicará automáticamente exponerse a nuevas investigaciones.“Los tres objetivos apuntan a lo mismo: simplificar, dar previsibilidad y empujar a la formalización.

El problema es que todo eso necesita confianza”, concluyó.