Etiquetado frontal: por qué los pediatras rechazan cambios en la ley de alimentos

SANTA FE.— Cuando una madre o un padre recorre las góndolas del supermercado suele enfrentarse a una decisión cotidiana que no siempre es sencilla: elegir qué alimentos llevar a casa. Desde la implementación de la Ley de Etiquetado Frontal, los octógonos negros con advertencias sobre exceso de azúcares, grasas, sodio o calorías se transformaron en una referencia rápida para millones de consumidores .
No obstante, la posibilidad de modificar o derogar esa normativa encendió una señal de alarma entre los especialistas en salud infantil. La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) difundió un documento en el que expresó su preocupación por el futuro de la Ley Nacional 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, al considerar que constituye una herramienta fundamental para proteger la salud de niños, niñas y adolescentes en un contexto marcado por el crecimiento del sobrepeso, la obesidad y otras enfermedades vinculadas a la alimentación.
Por qué preocupa tanto la alimentación de los chicos La advertencia de los pediatras se apoya en una realidad que viene mostrando cifras preocupantes desde hace años. Según datos de la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud, el exceso de peso afecta al 13,6% de los menores de cinco años y alcanza al 41% de los niños y adolescentes de entre 5 y 17 años.
Para los especialistas, la obesidad infantil dejó de ser un problema aislado para convertirse en uno de los principales desafíos de salud pública del país. El crecimiento de esta problemática está relacionado con múltiples factores, aunque uno de los más importantes es el aumento del consumo de alimentos ultraprocesados y bebidas azucaradas.
Se trata de productos que suelen contener elevadas cantidades de azúcar, sodio, grasas saturadas y otros ingredientes que, consumidos en exceso, pueden afectar la salud desde edades tempranas. Los pediatras recuerdan que estos hábitos comienzan a instalarse muy temprano.
Muchos niños incorporan productos ultraprocesados durante los primeros años de vida y mantienen ese patrón alimentario durante la infancia y la adolescencia. La evidencia científica disponible muestra que una alimentación basada en este tipo de productos aumenta el riesgo de desarrollar obesidad, hipertensión arterial, diabetes tipo 2, hígado graso, alteraciones del colesterol, enfermedades cardiovasculares e incluso algunos tipos de cáncer en etapas posteriores de la vida.
Asimismo, investigaciones recientes señalan que el consumo excesivo de ultraprocesados puede modificar la microbiota intestinal, un factor que en la actualidad se considera clave para el desarrollo adecuado del organismo y del sistema inmunológico. Por ese motivo, la SAP considera que la prevención debe comenzar desde la niñez y que las políticas públicas tienen un papel central para acompañar a las familias en la construcción de hábitos saludables.
Qué aporta el etiquetado frontal y cuáles son las señales de alerta La Ley de Promoción de la Alimentación Saludable fue sancionada con el objetivo de brindar información clara y sencilla sobre la composición nutricional de los alimentos. Los conocidos octógonos negros permiten identificar rápidamente cuándo un producto presenta exceso de azúcares, grasas saturadas, grasas totales, sodio o calorías.
Según la Sociedad Argentina de Pediatría, una de las principales ventajas del sistema es que facilita la comprensión de la información nutricional. Antes de la implementación del etiquetado frontal, interpretar las tablas nutricionales requería conocimientos específicos y podía resultar complejo para la mayoría de los consumidores.
Diversos estudios nacionales e internacionales muestran que los sellos de advertencia ayudan a reducir la intención de compra de productos menos saludables y favorecen elecciones alimentarias más conscientes. La experiencia de países como Chile, México, Perú, Uruguay y Colombia también es observada de cerca por los especialistas.
En esos lugares, las políticas de etiquetado frontal se asociaron con mejoras en los hábitos de consumo y con una disminución del exceso de peso infantil. Pero los pediatras advierten que la ley no se limita únicamente a los octógonos.
También regula la publicidad dirigida a niños y adolescentes, restringe estrategias de marketing que pueden resultar engañosas y promueve entornos escolares más saludables. En este punto, los especialistas expresaron preocupación por algunas disposiciones publicadas recientemente que, según sostienen, podrían debilitar los objetivos originales de la normativa.
Uno de los cuestionamientos se relaciona con la posibilidad de que ciertos productos exhiban simultáneamente sellos de advertencia y mensajes promocionales que destaquen supuestos beneficios nutricionales. Según la evidencia citada por la SAP, esta combinación puede generar confusión en los consumidores y transmitir una percepción equivocada sobre la calidad nutricional de los alimentos.
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan a las familias prestar atención a los
Información de El Litoral (Santa Fe). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.