Álbum 3 Reyes del Mundial: el vínculo con Capri Internacional, su sobrevivencia en el mercado y la desidia de las autoridadesEl historial legal detrás del álbum ‘3 Reyes’: Sin registro en Sunat y una venta que ya lleva tres mundiales en medio de la impunidadLos dos terremotos ocurridos en Venezuela el último miércoles han hecho recordar a los peruanos que nuestro país se encuentra ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona altamente sísmica y que, de acuerdo con las autoridades, en cualquier momento puede ocurrir un sismo de gran magnitud.LEE AQUÍ: La historia de los atentados contra Z Buss y la banda que estaría detrás de las extorsionesLos dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron el centro de Venezuela han causado, hasta el momento, 188 muertos y 1.520 heridos. En el estado de La Guaira, ubicado frente al mar Caribe, múltiples edificios residenciales y estructuras quedaron reducidas a escombros.Hernando Tavera, presidente ejecutivo del Instituto Geofísico del Perú (IGP), indicó que el evento sísmico registrado en Venezuela tiene una gran similitud con el de Pisco de 2007, ya que fueron sacudidos por dos terremotos con pocos segundos de diferencia, lo que se llama “proceso complejo de ruptura”. “En el sismo de Pisco en el 2007, Lima se sacudió con bastante intensidad, se calmó aproximadamente 60 segundos y volvió a sacudirse.

Eso ha sido dos sismos en uno, pero técnicamente representa un proceso complejo de ruptura. En el caso del 2007, el primer sismo estuvo frente a la parte norte de Pisco y el segundo evento fue en la zona sur de Pisco, por Paracas, igual ha ocurrido en Venezuela, es un proceso complejo de ruptura”, expresó el funcionario.“En el sismo del 2007, Lima se sacudió de forma muy intensa, se calmó unos segundos y volvió a sacudirse, fueron dos eventos sísmicos en uno, y eso le llamamos procesos complejos de ruptura y eso es lo que ha ocurrido también en Venezuela”, aseveró.

Incluso, aseveró que los daños a las estructuras ocasionados por los terremotos en los dos países son bastante similares. Tavera explicó que en el terremoto de Caracas el suelo fue sacudido en el orden de 400 cm por segundo al cuadrado, mientras que, en el del 2007, Lima fue sacudida con un valor de 120 cm por segundo al cuadrado.Patricio Valderrama, doctor en Ciencias de la Tierra, indicó que se espera que en Lima ocurra un terremoto de 8.8 de magnitud, el cual sería 32 veces más fuerte al registrado en Venezuela el último miércoles, por lo que sus consecuencias serían peores a las reportadas en las ciudades de Caracas y Puerto Cabello.

En ese contexto, explicó que los efectos devastadores por un sismo de gran intensidad en Lima sería porque la capital cuenta con edificaciones muy antiguas y se encuentra muy poblada, ya que alberga a más de 10 millones de personas. Recordó que el Perú, al igual que Venezuela, presenta construcciones inseguras y elevadas en zonas donde los suelos no son los adecuados.

Como parte de su advertencia, Valderrama hizo hincapié en que, de acuerdo con las imágenes del terremoto en Venezuela, muchos inmuebles fueron construidos con el ladrillo conocido como pandereta, el cual no está diseñado para soportar el peso de edificios.No se realizaron simulacros en VenezuelaEl Perú, al estar ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, está expuesto a ser afectado por sismos, por lo que las construcciones sismorresistentes y los simulacros son fundamentales para reducir el número de víctimas, indicó Hernando Tavera. En el actual contexto del movimiento telúrico en Venezuela, el especialista indicó que, según los reportes de los ciudadanos de ese país, no se habían realizado simulacros en los últimos años, por lo que no se tenían establecidos los sitios seguros en caso de sismos.

En el caso de Perú, recordó que se hacen hasta cuatro prácticas al año para actuar en caso de terremoto. “Ellos (en Venezuela) no hacen simulacros y no están acostumbrados a esos eventos sísmicos. Nosotros hacemos simulacros, tenemos eventos sísmicos con más frecuencia, eso significa que estamos marcando la diferencia y estaríamos mejor preparados que ellos”, aseveró.

El presidente del IGP explicó que la cifra alta de fallecidos no es por el terremoto en sí, sino por las construcciones inadecuadas, pues recordó que las estructuras más antiguas son las que sufren mayor daño en caso de eventos sísmicos. “La naturaleza, en el caso de los sismos, sacude el suelo, y si todo aquello que se ha construido no es capaz de soportar ese sacudimiento podríamos tener un daño parcial o total de las viviendas y eso es lo que nos afectará físicamente”, aseveró. “Esas personas que han fallecido o están heridas es porque las viviendas y los edificios han colapsado. El problema no es el sismo, el problema es cómo estamos creciendo como ciudad, como área urbana y lo que estamos haciendo para mejorar la calidad de las construcciones”, aseveró.

Tavera indicó que en la actualidad está vigente una norma sobre construcción sismorresistente en el país, la cual es acatada por las grandes inmobiliarias, pero que no se cumple en las construcciones informales, las cuales están asociadas al crecimiento de la ciudad. “Los puntos críticos son las construcciones informales”, refirió.El doctor César Jiménez Tintaya, profesor principal de la facultad de Ciencias Físicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), indicó a El Comercio que existe en el Perú un silencio sísmico de 280 años, ya que los movimientos telúricos ocurridos a partir de 1746, año en que se registró el último megasismo en el país, solo han liberado el 20% de la energía total acumulada en la región central, por lo que se espera que ocurra a futuro un terremoto de 8.5 a 8.8 de magnitud. “El último megasismo que hubo en la región central del Perú fue en 1746 y tuvo una magnitud de 9.0 aproximadamente. Después de eso ha habido un silencio hasta 1940 con el terremoto en Lima norte, que tuvo una magnitud 8.0, luego de eso en Barranca en 1966 de magnitud 8.1.

En 1974, el terremoto de Lima de magnitud 8.1 y finalmente el sismo de Pisco en 2007 de magnitud 8.0, según el reporte final”, aseveró. “Estos cuatro eventos que hubo en el siglo 20 y 21 solo han liberado 20% de la energía total acumulada desde 1746. Esa energía todavía podría desencadenar un gran terremoto de magnitud de 8.5 a 8.8 en la región central del Perú.

Por eso, esa zona de silencio sísmico aún está vigente, en cualquier momento podría ocurrir ese evento”, añadió.Asimismo, indicó que el sismo de gran intensidad que podría ocurrir en el país a futuro vendría acompañado por un tsunami. “Tenemos que evaluar el peligro sísmico de las construcciones y el peligro por inundación de tsunami, que afectará probablemente a zonas de Ventanilla, Callao, Chorrillos y de Lurín, que son bastantes planas”, aseveró. “La destrucción que cause el terremoto depende bastante del tipo de suelo y del tipo de construcción. El suelo de Villa El Salvador y de parte de La Molina es bastante arenoso, eso será un problema, ya que el suelo arenoso lo que hace es multiplicar el efecto de la onda sísmica”, puntualizó.

Los sismos son cíclicosEl Perú ha tenido históricamente terremotos de magnitud 8 y los sismos son cíclicos y pueden repetirse en cualquier momento, por lo que los simulacros que se desarrollan tienen como referencia un movimiento telúrico de esa magnitud, indicó Tavera. “En mayo se ha hecho un simulacro de 8.8 de magnitud. Desde el 2014, se ha indicado que frente a la costa del Perú se espera sismos de esa magnitud frente a la región Lima, y sismos de menor magnitud del orden de 8 frente a la costa de Ica y Arequipa y frente a la costa de Moquegua y Tacna”, aseveró.Las consecuencias de un sismo de gran magnitud Sandra Santa Cruz, doctora en Ingeniería y docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), advirtió a El Comercio que las proyecciones sobre los escenarios que se presentarían ante un sismo de magnitud 8.8 son “alarmantes” en cuanto a la cantidad de víctimas y los daños materiales.

En ese contexto, recordó que muchas familias que viven en las laderas de los cerros han levantado sus viviendas sobre estructuras denominadas ‘pircas’, que son una acumulación de piedras. Indicó que cerca de 1.8 millones de personas residen en laderas en Lima “Estoy muy preocupada por las construcciones informales que se encuentran en las laderas, ya que están construidas y soportadas con terrazas y muros de piedras, que se conocen como pircas.

Esas construcciones no están reguladas o supervisadas y no hay un enfoque de ingeniería. En los últimos sismos moderados se han visto fallas.

Sin necesidad de un movimiento sísmico pueden fallar, imagínate en un sismo de magnitud de 8.8”, mencionó Santa Cruz.