Toy Story 5: recuperar el juego libre

Tuve una niñez feliz, con algunas carencias, pero con una riqueza que hoy es escasa: tiempo para jugar. Las tardes eran largas, las calles y los baldíos eran territorio de exploración.
El aburrimiento era apenas el preludio de la creatividad; muchas veces la travesura.Me considero un buen padre, pero hay algo que me pesa. Como millones de madres y padres de mi generación, cedí.
Cedí ante la presión social, ante la comodidad inmediata y la promesa seductora de la tecnología. Les di a mis hijas una tableta y un celular antes de lo que hoy considero adecuado.
Me arrepiento. También fuimos víctimas de una narrativa construida por las grandes empresas tecnológicas: la idea de que más pantallas significaban más aprendizaje, más oportunidades y un mejor futuro.
Resultó una falsa –y lucrativa– promesa. La evidencia reciente lo demuestra.Los países más desarrollados y con más tecnología están reduciendo el uso de pantallas y gadgets de las aulas, y también prohibiendo los smartphones durante la jornada escolar.
Buscan recuperar la convivencia, el juego, la atención y el aprendizaje.Esta reflexión –y mea culpa– viene a cuento por la maravillosa quinta entrega de Toy Story, que no es de mi generación, por supuesto, pero sigue representando un reflejo sociológico de nuestro tiempo. Resulta revelador que la nueva amenaza para Woody, Buzz y Jessie ya no sea un vecino travieso ni un coleccionista obsesivo.
Es una tableta. Una pantalla que captura toda la atención de una niña y desplaza aquello que es vital para el desarrollo infantil: jugar.No es una exageración cinematográfica.
Es retrato de una transformación profunda. En 2013, apenas 11% de los niños mexicanos entre 6 y 11 años utilizaban internet.
Hoy la cifra es de 80% (INEGI). Por si fuera poco, se estima que hoy un joven pasará 20 años de su vida conectado a redes sociales.
Sí, ¡20 años!Y aunque solemos celebrar la conectividad como sinónimo de progreso, hay una pregunta incómoda que pocas veces nos hacemos: ¿qué dejó de ocurrir mientras aumentaba el tiempo frente a las pantallas? El juego libre.
La lección de Toy Story 5 no es luchar contra la tecnología. Es por algo mucho más valioso: devolverles a niñas y niños el derecho a jugar, imaginar y construir su identidad en el mundo real.
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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