Las industrias apagan motores, en las casas nadie se baña, plancha, ni cocina para ver el partido de la Albirroja, concentrando casi toda la demanda en un único artefacto: el televisor. Los reportes de la sala de control de la Dirección Técnica de Itaipú confirman que la rutina de consumo de los ciudadanos se rompe por completo unos 30 minutos antes de cada partido de la Selección Nacional.

Al liberarse los puestos de trabajo y detener las actividades comerciales, el sistema eléctrico paraguayo registra una reducción veloz y muy pronunciada de entre el 5% y 6% de la carga general. En esta época del año, con una demanda base que ronda los 3.500 megavatios (MW), ese porcentaje representa unos 200 megavatios que se desconectan en un lapso de media hora.

Toda la nación se estanca frente a las pantallas, abriendo un bache en el consumo que los operadores deben compensar de inmediato reduciendo la generación en las turbinas. “El árbitro da el pitazo final, termina el primer tiempo, ¿y ahí qué sucede? Todo el mundo se levanta de su asiento, se va, abre la heladera, prende el microondas, calienta algo o prepara un café”, describió el Ing.

Rodrigo García, gerente de la División de Operación del Sistema de la binacional. Este hábito colectivo e instantáneo provoca que la carga vuelva a subir, bruscamente, cerca de un 3% durante los 15 minutos de descanso.

Al iniciar el segundo tiempo, la demanda cae de nuevo en picada bajo el mismo patrón de inmovilidad ciudadana, para luego experimentar un nuevo incremento masivo al finalizar el encuentro. En este último tramo, si el partido coincide con el horario de la tarde o la noche, la carga se dispara muy por encima de los valores previos debido al encendido de luces, duchas y cocinas en las residencias.

Dado que la generación de energía debe ser exactamente igual a la carga en tiempo real, para evitar el colapso de las redes, este vaivén humano obliga a Itaipú a operar en un estado de alerta especial. La binacional, que suministra entre el 80% y 90% de la electricidad de nuestro país, debe absorber estas variaciones de forma coordinada con la ANDE.

Para mitigar los riesgos de este comportamiento, el área técnica aplica recomendaciones internas estrictas, como mantener una mayor reserva de potencia y suspender temporalmente trabajos de mantenimiento en el sistema interconectado. La prioridad de los técnicos es evitar, a toda costa, que las violentas oscilaciones del consumo desencadenen un apagón generalizado en plena transmisión mundialista.

Luego de concretarse el pase de la Selección Nacional a la siguiente fase del Mundial 2026, la expectativa se traslada al escenario técnico de la binacional. El gerente de la División de Operación del Sistema de Itaipú anticipa que el panorama operativo de las redes locales podría volverse mucho más complejo y pronunciado en el próximo encuentro eliminatorio. “Si Paraguay se clasifica como tercero, jugaría este mismo lunes, creo que es a las 7 de la tarde”, advirtió el ingeniero Rodrigo García.

Este horario coincide plenamente con la denominada “punta de carga” o el horario de mayor demanda nocturna en el país, que se extiende habitualmente de 18:00 a 22:00. Por su parte, el sistema eléctrico de Brasil —que ya se encuentra clasificado— pondrá a prueba la flexibilidad de la hidroeléctrica el próximo lunes por la tarde, en un contexto donde las variaciones suelen alcanzar magnitudes de entre 10.000 y 15.000 megavatios.

Al programarse el partido de la selección brasileña a las 16:00 o 17:00 en un día laboral, el impacto en la demanda será masivo. Los técnicos ya planifican una reducción y posterior subida de generación escalonada para lidiar con el gigante vecino, cuyo sistema de gran porte opera habitualmente con 100.000 megavatios de carga.