FORT WORTH (enviado especial).- Si Texas tiene a los cowboys, La Pampa tiene a los gauchos. Si acá se come barbacoa, en la Argentina se hace asado.

Si en el oeste norteamericano se celebran rodeos, en nuestro campo se hacen jineteadas. Las raíces de dos regiones tan alejadas guardan varias semejanzas.

Pero claro también hay grandes diferencias. Los estadounidenses son pioneros en generar espectáculos en cualquier lugar.

En un descampado construyen parques temáticos. Donde solo había unos corrales con vacas levantan una ciudad del lejano oeste.Entre partido y partido de la selección argentina en Dallas, es posible visitar un pueblo de esos que generaciones enteras vieron desde chicos en los westerns a través de la pantalla grande. “El lugar donde empieza el oeste”.

Así se vende el distrito histórico de Stockyards, para aprender de la cultura de los vaqueros en construcciones que llevan al 1800, mientras comen una hamburguesa de búfalo o compran unas botas texanas de diseño por 7000 dólares en tiendas exclusivas.Para llegar desde el down town de Dallas hay que tomar el laberinto de autopistas hasta Fort Worth, la otra ciudad que conforma el área metropolitana. Con un enorme cartel a ambos lados de la calle principal, Fort Worth Stockyards da la bienvenida a los visitantes.

No se cobra entrada y hay un enorme parking a pocos metros. En época de Copa del Mundo, camisetas argentinas, suecas y japonesas se mezclan entre carretas, cowboys y vacas.

Entre música folk y cerveza tirada en tabernas se escucha de fondo el “feliz cumpleaños Messi”.Cuernos de dos metrosLos vaqueros que trabajan en Stockyards se prestan para las fotos. De aquellos hombres rudos de campo o de los forajidos que escapaban de la ley un par de siglos atrás solo quedan barbas y bigotes largos y canosos, y barrigas inmensas.A las 16 en punto y bajo un sol que achicharra al vaquero más valiente, arranca el espectáculo de la raza Longhorn, que fue recupera en esta zona de Texas hace un siglo y se transformó en un emblema del estado sureño.

Son unas bestias que se destacan por sus largos cuernos, que pueden llegar a medir dos metros. Vacas y toros se convierten en una verdadera atracción cuando los vaqueros los trasladan desde los corrales hasta la calle principal.

Una tradición que en otra época era una realidad desde el vecino edificio de la Bolsa de Ganado, donde los animales llegaban desde el campo para ser subastados.Los fines de semana los toros son uno de los grandes protagonistas de los rodeos que se celebran en el estadio cerrado que está ubicado dentro del complejo. El Cowtown Coliseum se promociona como el primer rodeo bajo techo del mundo que funciona todo el año.

De viernes a sábados se pueden ver pruebas cronometradas como lazo de terneros y carrera de barriles. Asimismo, hay espectáculos de monta de toros y de caballos salvajes.

Los precios para una función de rodeo van desde los 40 a los 130 dólares. Como todos los parques temáticos que levantan los estadounidenses hay varias atracciones para los turistas.

En los alrededores se instalaron cerca de una decena de hoteles. Asimismo, en Stockyards no faltan la comida y las compras.

Las hamburguesas se venden al mismo precio o incluso más baratas que en la Argentina. La Gaucho Burger (un homenaje a sus vecinos muy al sur del río Grande) viene con abundantes papas fritas y cuesta 16,50 dólares, unos $25.000.

La estrella del lugar, la Buffalo Bill, con carne de búfalo, se vende a 18 dólares: $27.000. Para la barbacoa, los precios de los cortes (ojo de bife o lomo) varían entre 50 y 60 dólares por porción.Sobre la calle principal y sus aledañas hay varias tiendas de diseño.

Entrar a cualquiera de ellas es sumergirse en el aroma a cuero de las botas texanas, camperas y pantalones. Inspiradas en las prendas que usaban los vaqueros, la sofisticación alcanza diseños y precios asombrosos.

Los modelos, para hombre y mujer, son inagotables. Hay botas de piel de avestruz, de cuero de cocodrilo y de serpiente de cascabel.

Hay de cuero genuino e imitación. Punta cuadrada y redonda.

De colores, estampadas. De vaquero, de actuación, patrióticas.

Los rangos de precio arrancan en 200 dólares y pueden superar los 7000 dólares el par.John WayneNo importa donde viva un humano en este planeta. El “lejano oeste” es sinónimo de tierras duras, ganado, planicies y vaqueros.

Gracias a la industria de Hollywood y sus westerns, Texas y más allá son un lugar universal. Si hay una figura que encarna todo eso, es John Wayne.

El actor, uno de los grandes símbolos de la cultura estadounidense, filmó más 80 películas durante su medio siglo de prolífica carrera, que incluyó también varias cintas como director. Aquellas legendarias escenas como vaquero lo transformaron en un ícono que tiene en Stockyards su propio museo.La exposición “John Wayne: Una experiencia americana” cuenta con más de 400 objetos personales y profesionales de Wayne.

Aquí está el guion original y el Oscar que ganó como mejor actor por la película de 1969 “Valor de la ley” (“True Grit”).Entre las actividades para los visitantes, se puede jugar con 16 de los sombreros preferidos de John Wayne, posar con ellos y recrear fotos para compartir desde el teléfono celular.