SANTA FE.— La dinámica del mercado internacional de la carne vacuna atraviesa un momento de incertidumbre. Mientras Australia y Brasil apostaron por vender rápidamente sus cuotas de exportación hacia China, Argentina eligió una estrategia más cautelosa, esperando una posible mejora de los precios durante la segunda mitad del año.

Así lo indicó el último informe ROSGAN, que analizó el avance de las cuotas de salvaguardia impuestas por China y las distintas estrategias comerciales adoptadas por los países proveedores. Según el documento, Australia ya cubrió el 85% de su cuota anual de 205.000 toneladas, mientras que Brasil alcanzó el 65% de un cupo de 1.106.000 toneladas.

En contraste, Argentina registra una ejecución del 41%, con 210.857 toneladas exportadas, mientras que Uruguay y Nueva Zelanda apenas alcanzan el 22% de utilización de sus respectivos cupos. Dos estrategias opuestas El informe explicó que los países adoptaron posturas comerciales claramente diferentes.

Por un lado, Australia y Brasil optaron por acelerar sus exportaciones hacia China, con la expectativa de que el rápido agotamiento de sus cuotas facilite una negociación para ampliar esos cupos o definir un tratamiento especial para la carne que quede en tránsito hacia el mercado chino. Por el otro, Argentina decidió mantener “un ritmo más moderado” de exportaciones, esperando que el agotamiento de las cuotas disponibles genere una menor oferta y, en consecuencia, una mejora en los precios internacionales.

No obstante, ROSGAN aclaró que “hasta el momento, ninguna de las dos estrategias ha logrado plasmar plenamente sus resultados”. Importaciones por encima de lo previsto Uno de los datos que más llamó la atención es el comportamiento de la demanda china.

Según destacó el informe, entre enero y mayo de 2026, el país asiático importó cerca de 1,3 millones de toneladas de carne vacuna, un volumen 18% superior al registrado en el mismo período del año anterior, pagando asimismo precios promedio un 14% más altos que los de doce meses atrás. Estos números contrastan con las previsiones oficiales del propio gobierno chino, que había diseñado un esquema de cuotas pensando en una caída del 4% de las importaciones durante 2026, con un límite anual de 2.688 millones de toneladas frente a las 2.802 millones registradas en 2025 por la aduana china.

La decisión que espera todo el mercado Para ROSGAN, la principal incógnita pasará por una definición del gobierno chino: si permitirá o no el almacenamiento de carne importada fuera de cuota en depósitos aduaneros. Si esa alternativa no se habilita, los países que todavía conservan una parte importante de sus cuotas sin utilizar —entre ellos Argentina— podrían fortalecer su posición comercial durante los últimos meses del año, aprovechando una menor competencia.

En cambio, si China autoriza ese mecanismo, Australia y Brasil podrían comenzar a enviar mercadería para almacenarla y nacionalizarla apenas se renueven los cupos el 1 de enero de 2027. Según el informe, Brasil sería probablemente el primer actor en mover sus fichas, convirtiéndose nuevamente en un competidor de gran peso para el resto de los exportadores de la región.

Por el momento, lejos de registrarse una presión alcista por parte de los compradores chinos, ROSGAN consideró que “el mercado parece haber ingresado en un impasse, condicionado por una fuerte expectativa y cautela.