El nuevo gobierno nacional, que promete una “patria milagro”, encontrará en el sistema educativo varios retos históricos, como problemas en la cobertura en la educación inicial, deserción en el colegio y un serio problema de calidad. A esto se suman posibles tensiones en torno al presupuesto.

Estudiantes en el campus universitario.Mauricio Alvarado LozadaAbelardo de la Espriella es el próximo presidente y cuando llegue a la Casa de Nariño también le esperan varios retos en un sector que quedó relegado en la campaña: educación. Según las propuestas que planteó, se puede esperar un escenario de cambio frente al gobierno de Gustavo Petro.

Por ejemplo, en un video divulgado poco después de las elecciones, José Manuel Restrepo, vicepresidente electo, le envió un mensaje al sector de la educación superior y dio algunas pistas sobre el enfoque del próximo gobierno: “Debo decirles que vamos a reivindicar la autonomía universitaria, respetar tanto las universidades públicas como las privadas y ser partícipes de un sistema mixto de educación”.Lo invitamos a leer: Esta es la Amazonia que hereda Abelardo de la Espriella, ¿qué desafíos le esperan?Pero, más allá de las propuestas, ¿qué desafíos cree el sector que le esperan tanto a De La Espriella como a Restrepo?La cuestión financieraA los ojos de Carlos Domínguez, director ejecutivo de Asociación Colombiana de Universidades (Ascún), la nueva administración abordará varios retos que ocurren en un momento histórico para el sector. “Llega con un presupuesto para la educación de COP 80 billones, lo que quiere decir que, como nunca, un gobierno le otorgó recursos al sector”, sostiene.En 2026, la educación representó el 16 % del presupuesto de la nación, superando a sectores como salud (COP 77 billones) y defensa (COP 64 billones). “No obstante, el 92 % de los recursos del sector educativo se destinan a funcionamiento y solo el 8 % a inversión, lo que representa la segunda reducción consecutiva de este rubro clave para cerrar brechas en calidad, infraestructura y formación docente”, se lee en un informe de la Fundación Empresarios por la Educación (ExE).De esos gastos de funcionamiento, destaca Omar Garzón, investigador del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana, que una gran parte está dirigida a la nómina de los docentes. “En la actualidad, el 95 % de los giros que hace el Sistema General de Participaciones van dirigidos a gastos salariales en el sistema educativo. Y una de las grandes opciones es reducir el valor salarial, lo que podría generar fricciones en el sector”, precisa.Garzón añade un reto más relacionado con la plata: el nuevo Gobierno también tendrá que revisar la situación del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio (FOMAG).

De acuerdo con el investigador, se trata de uno de los riesgos fiscales más concretos del sector. En 2024, los gastos del FOMAG, señala, superaron los ingresos en 184 %, dejando un déficit histórico de $2,1 billones.“No se han dado muchas pistas sobre qué harán, pero representa un problema fiscal.

Al gastarse COP 12 billones en pensiones, es un hueco de recursos al que no le aplica la reforma pensional”, agrega.Hay niños en los colegios, pero ¿con qué calidad?De acuerdo con datos de Ascún y el Dane, en el país hay cerca de diez millones de niños y niñas en educación básica y media, ocho de ellos en colegios públicos. No obstante, varios expertos advierten que aún existen varios retos con la calidad educativa, en particular con relación a la primera infancia, que deberían “estar en las prioridades del Gobierno”.“Hay estudios que demuestran cómo estudiantes que van atrasados en su proceso de lectura difícilmente van a poder aprender sociales.

Así es como las brechas se van aumentando”, sostiene Garzón, del LEE.De hecho, como contamos en estas páginas, una investigación del Banco Mundial de 2023 indicó que el 60,5 % de los niños colombianos de 10 años no son capaces de leer ni entender un texto simple, para su edad. Asimismo, cifras de informes del LEE revelan que solo 13 de cada 100 estudiantes que ingresan al sistema educativo en Colombia terminan grado 11º con las competencias básicas esperadas.En esto coincide Clemente Forero, presidente de la Academia de Ciencias Económicas y coordinador de la Misión Internacional de Sabios de 2019. “Cuando hablan de educación, lo hacen de la superior.

Pero lo más importante, y que fue una de las recomendaciones que hicimos en la Misión, es la educación inicial, que es uno de los cuellos de botella de nuestro sistema educativo”.A Víctor Manuel Gómez, docente de la Universidad Nacional y doctor en Educación de la Universidad de Massachusetts, hay otro elemento que lo preocupa: “En el nuevo gobierno no hay ninguna mención al grave problema de la baja calidad de la formación de docentes, en todos los niveles. Se habla de coberturas y nada de la calidad de la educación”.Otro reto será actualizar el currículo y revisar quién define las asignaturas que se enseñan, un debate que el gobierno anterior intentó resolver sin mucho éxito mediante reformas en el Congreso.

Las brechas que siguen sin cerrarseUno de los problemas históricos que ha presentado el sistema educativo en Colombia, según argumenta Francisco Cajiao, consultor en educación y exsecretario de Educación de Bogotá, es el desafío de las brechas de calidad en los diferentes territorios en el país.Según cifras del LEE, solo 13 de cada 100 estudiantes que ingresan al sistema educativo en Colombia terminan grado 11° con las competencias básicas esperadas. “Seguimos con problemas enormes en términos de brechas porque un niño que llega a quinto de primaria sin saber leer, ni pensamiento lógico, difícilmente va a poder tener una trayectoria educativa y mucho menos pensar en una carrera profesional”, afirma Cajiao.“Una de las carencias que tenemos es con relación a la política en la educación media (grados 10 y 11), que es el nivel del comienzo de la formación laboral y debería ser una formación que contribuya a la consolidación de la madurez intelectual y socioafectiva, en lugar de la orientación hacia ocupaciones de baja calificación”, afirma Gómez.Por su parte, los expertos también destacan que en los últimos años se ha aumentado la deserción escolar en varias de las etapas del sistema, sin sistemas claros de información que permitan hacerle seguimiento. Según datos oficiales del Ministerio de Educación, la tasa de cobertura neta en educación media es apenas 51 %.

En Chocó y Vichada esta proporción cae a 1 de cada 100, mientras en Envigado llega a 40.En este rubro, en entrevistas, De La Espriella ha dado algunas pistas de su estrategia, por ejemplo, con su intención de “construir 1.000 colegios a través de alianzas público-privadas, pero en zonas donde las brechas educativas no son las más importantes del país”, recuerda Garzón.Desde el LEE de la Javeriana también señalan que tampoco está claro aún el enfoque que el próximo gobierno aplicará para temas relacionados con el bienestar socioemocional en las escuelas, cómo se abordará el ciberacoso, entre otros nuevos retos en los colegios de Colombia.Momento clave para repensar la educación superiorEn los últimos años, las universidades se han enfrentado a un escenario complejo: año luego de año, han visto cómo cae el número de matriculados. “Hay un tema de desmotivación en los estudiantes, pues la educación no se está traduciendo en empleos de calidad, y en la actualidad solo el 20 % de la educación superior es técnica y tecnología, y hemos visto un movimiento de universidades hacia este modelo, incluso aquellas que por tradición solo daban carreras profesionales”, sostiene Cajiao.“Las maneras como los jóvenes quisieran llegar al mercado laboral están cambiando, pero las instituciones no se están transformando al mismo ritmo. Somos prisioneros del actual sistema regulatorio, en el que una universidad puede desarrollar un programa, pero en el registro oficial se puede tardar hasta tres años, momento para el cual su pertinencia no es la misma”, sostiene Domínguez, de Ascún.Los expertos que consultamos aseguran que se necesita definir el modelo de país al que se le va a apuntar y alinear las políticas públicas en esta dirección.

Uno de los retos, según explica el LEE de la Javeriana, es interconectar y actualizar las plataformas de datos sobre educación como el SIMAT (básica y media) y el SNIES (educación superior). Hoy no lo están y eso impide diseñar política basada en evidencia y conectada con los mercados.Finalmente, uno de los asuntos que se tendrá que definir es cómo configura el sistema mixto de universidades en Colombia, es decir, uno en el que se financian tanto instituciones públicas como privadas. “Yo creo que el gobierno anterior tuvo sesgos fuertes hacia la educación pública, que es un deseo que todos apoyamos, pero la realidad del país apunta a la necesidad de un sistema mixto”.“En esto será clave cómo se desarrollan estrategias de créditos de largo plazo, o de becas, para apoyar a la gente estudiando en instituciones privadas, que tienen capacidades importantes, con recursos públicos”, sintetiza Cajiao.En medio de todos estos retos, a Fanor Mondragón, vicepresidente de la Academia de Ciencias Exactas de Colombia, le da un poco de tranquilidad que Restrepo, exrector de la U. del Rosario y de la Universidad EIA, sea quien esté al mando de hacer el empalme, “da alguna tranquilidad, tanto para la educación como para la ciencia, pues conoce el sistema, y esperamos que eso se refleje en el próximo gobierno”.👩‍🏫📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre educación?

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