Entre la música y el estruendo de la pirotecnia de Sant Joan, algunos vecinos de la calle Mare de Déu del Pilar, muy cercana al Palau de la Música, no tardaron en entender que aquellos ruidos no eran de cohetes y los gritos tampoco de verbena. Algunos alertaron al 112 y cuando apareció la primera patrulla de la Guardia Urbana en el número 19 encontraron la puerta del cuarto piso abierta.

Los restos de sangre, varias vainas sin detonar y otras detonadas, asimismo del inconfundible olor a proyectil recién municionado, encendieron las alarmas y se inició la búsqueda de los sospechosos, que no debían haber tardado mucho en salir por aquella puerta.Seguir leyendo...