Un color cada vez más rojo recorre Europa en los mapas meteorológicos y esta semana invadió casi todo el Viejo Continente. El calor extremo se apodera de estos países tan preparados para el frío y tan vulnerables a las altas temperaturas.

A pesar de que el calentamiento global es tendencia desde hace más de dos décadas, la infraestructura sigue sin ser la necesaria. Aquí, por estos días es difícil imaginar el calor con un termómetro que no supera por mucho los dos dígitos.

No obstante, si escuchamos a los amigos y familiares que hoy viven el infierno en Europa, la pregunta surge inevitablemente: ¿qué puede llegar a pasar en pocos meses al hemisferio sur?De acuerdo con expertos consultados, es difícil predecir con exactitud el escenario. No obstante, en la orquesta de factores que hacen posible una ola de calor, es muy probable que durante el próximo verano vivamos temperaturas extremas.

La primavera, por el contrario, podría ser más benévola aunque con precipitaciones que podrían provocar desastres.Récord en EuropaEuropa llegó a un pico de calor sin precedentes por un domo de calor que envuelve a una buena parte de la región. El día de ayer por la tarde, en Francia, la BBC reportó 40 muertos por las altas temperaturas.

Esta mañana aquella cifra escaló a 80. En Gran Bretaña, 6800 casas se quedaron sin luz y más de 1000 escuelas cerraron o recortaron clases por el calor.

En redes sociales se viralizan imágenes de jóvenes sumergiéndose en fuentes o lanzándose al río Sena. Y esto muestra no solo una reacción desesperada ante el calor, sino también una falta de previsión sobre lo que podía llegar.

De acuerdo con estudios recientes, entre dos y cuatro grados del calor europeo son atribuidos al cambio climático. Europa genera ahora un revuelo particular, pero esta situación se reproduce en todo el hemisferio norte.

Un estudio publicado a mediados de mayo por World Weather Attribution, una de las organizaciones científicas más reconocidas en el monitoreo climático, determinó que también en la península arábiga, en La Meca, las temperaturas de mayo –cuando se realiza la peregrinación a la Kaaba, el sitio más importante del mundo islámico– son parecidas al pico de calor de los meses más cálidos, junio y julio. En 2024, este aumento y adelantamiento del calor provocó la muerte de 1300 peregrinos.El calor extremo sirvió de telón de fondo para un discurso especial del secretario general de la ONU, António Guterres, durante la Semana del Clima de Londres, el 23 de junio. “Acabamos de atravesar los once años más calurosos jamás registrados.

Los desastres climáticos son cada vez más frecuentes, más destructivos y más costosos”, expresó.Y la Organización Meteorológica Mundial advirtió que todavía no hemos visto nada. “El fenómeno de El Niño no solo está llamando a la puerta, corre el riesgo de derribar la casa: de aumentar aún más el calor, de alterar los sistemas alimentarios y de agua. Y de golpear con mayor dureza a las poblaciones más vulnerables”, aseveró Guterres, quien históricamente también ha señalado al cambio climático como el motor estructural del calentamiento global.El futuro argentinoEn la Argentina, en promedio, la temperatura máxima rompió récords en los últimos años.

De acuerdo con los registros del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), las temperaturas máximas escalaron, en especial en los últimos cuatro años. 2022 fue el año con más olas de calor de los últimos 60 años en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). “Fue un verano en el que se superaron los 40°C”, recordó José Luis Stella, especialista en climatología del SMN.El experto plantea que es probable que la temperatura siga elevándose y que el verano próximo pueda ser más caluroso, si bien apunta que esta es una tendencia ya conocida y que el factor preponderante es el cambio climático. “Usualmente, en nuestra región, el fenómeno de El Niño apaciguaba el calor porque traía lluvias intensas. Pero en los últimos eventos esto no sucedió de la misma forma.

En los últimos Niños tuvimos un calor más alto que en episodios anteriores no se observaba. Esto lo asociamos a una tendencia de alza de temperaturas generales desde finales de primavera y durante el verano”, indicó Stella.

Y agregó: “En el verano de 2023 –el último El Niño– estuvo bastante desdibujado. Hizo mucho más calor y las lluvias más intensas llegaron en otoño”.Que Stella mencione 2023 no es solo una cuestión de proximidad, sino que coincide con el año más cálido de la historia nacional. “El contexto era muy distinto porque veníamos de una triple La Niña”, resaltó y aclaró que hay varios factores que influyeron en esto y que no podría vaticinarse una situación similar para el verano próximo con tanta ligereza.

No obstante, esto fue lo que sucedió.Marisol Osman, investigadora del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA) y profesora del departamento de Ciencias de la Atmósfera de la UBA, explicó que es probable que durante la primavera la temperatura no sea tan alta, pero que en el verano es probable que la situación se agrave. “De acuerdo con los datos que hemos visto sobre El Niño, el pico del fenómeno nos puede tocar entre septiembre y noviembre. Esto sí puede significar más lluvia y menos calor.

Pero conforme decaiga el fenómeno hacia el verano, el calor será mucho mayor”, describió. La experta planteó que, a nivel global, lo que El Niño genera es una transmisión de calor del océano a la atmósfera.

En consecuencia, el verano podría tener temperaturas más extremas. Las temperaturas máximas promedio de los últimos 30 años en el AMBA fueron de 30°C, aunque se han registrado picos de más de 40°C, en especial en la última década.

Las olas de calor más frecuentes en esta zona duran tres días, aunque existen registros de varias que duraron entre cuatro y nueve días. El mayor calor del país, que se instala en el norte, suele superar los 35°C y llegó hasta los 47°C.

En las zonas más australes, las máximas llegan a los 15°C en promedio, con picos que rozaron los 30°C.Ambos expertos aclaran que la posibilidad de eventos de calor extremo se determina por más de dos variables. Es una especie de “orquesta”, como lo describió Osman.

Destacaron que los eventos meteorológicos y atmosféricos locales y de corto plazo pueden determinar buena parte de lo que suceda. Para ello, advirtieron, es necesario estar preparado.

En ese sentido, según comentó Stella, desde el gobierno nacional convocaron a reuniones para tomar medidas de preparación por El Niño, que todavía no se expresa en la Argentina. Las discusiones, en general, incluyen al SMN, el Instituto Nacional del Agua (INA), la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la Oficina de Monitoreo de Emergencias Agropecuarias (Omega), los sistemas de protección civil de las provincias más vulnerables y la Agencia Federal de Emergencias (AFE), dependiente del Ministerio de Seguridad.El Niño está declarado, aunque todavía no alcanza al hemisferio sur.

El calor, evidentemente, tampoco. “Obviamente El Niño va a llegar en algún momento. Esto quiere decir más precipitaciones e inundaciones en la Argentina.

Hay que estar preparados para eso y también para el calor, aunque no sepamos con certeza qué puede pasar”, concluyó Stella.