Qué dice la psicología de los padres que arreglan lo roto antes que comprar algo nuevo

Hay hábitos cotidianos que se repiten en muchos hogares y que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en una marca personal. Por ejemplo, cuando una lámpara deja de encender, una puerta comienza a trabarse o un electrodoméstico presenta una falla menor, hay quienes prefieren intentar arreglarlo antes de pensar en reemplazarlo.
Aunque para las generaciones más jóvenes esta costumbre pueda parecer una simple manera de ahorrar dinero, distintos especialistas en psicología aseguran que detrás de esa conducta se esconden motivos mucho más profundos vinculados con la identidad, el sentido de utilidad y la forma de expresar afecto hacia la familia.Según un artículo publicado por The Economic Times, una de las explicaciones psicológicas detrás de la costumbre de reparar objetos en lugar de reemplazarlos se relaciona con la llamada Teoría de la Identidad. Este enfoque sostiene que las personas construyen parte de su autoestima a partir de los roles que consideran importantes en sus vidas.
En ese sentido, para muchos padres, arreglar algo roto representa una manera de seguir sintiéndose útiles, resolutivos y capaces de contribuir al bienestar de su familia.La publicación también menciona la Teoría de la Autodeterminación, desarrollada por los psicólogos Edward Deci y Richard Ryan, que vincula el bienestar con necesidades como la autonomía y la conexión con los demás. Arreglar un objeto permite poner en práctica habilidades, solucionar problemas y ayudar a otras personas al generar una sensación de satisfacción.
A esto se suma el contexto en el que crecieron muchas generaciones, donde se valoraba el cuidado de las pertenencias y se evitaba desechar aquello que todavía podía tener una segunda oportunidad.Por qué arreglar objetos dice más de lo que parece, según la psicologíaEl artículo también menciona el llamado Efecto de Dotación, una teoría que sostiene que las personas suelen otorgar un valor especial a los objetos que ya les pertenecen. Por eso, más allá de su utilidad, ciertos elementos pueden estar cargados de recuerdos, experiencias o momentos compartidos, lo que explica por qué muchas personas prefieren arreglarlos antes que reemplazarlos.Asimismo, está la Teoría del Apoyo Instrumental, que plantea que algunas personas expresan su afecto a través de acciones concretas.
En lugar de manifestar cariño con palabras, lo hacen resolviendo problemas cotidianos, arreglando algo que se rompió o ayudando a otros mediante pequeños gestos prácticos que facilitan la vida familiar.Por último, la psicología relaciona estas tareas con la Teoría del Flujo, que describe el estado de concentración y satisfacción que se produce al realizar una actividad desafiante. Sin dudas, arreglar un objeto puede convertirse en un momento de calma y enfoque, pero también en una forma de preservar recuerdos, sentirse útil y demostrar cuidado por los seres queridos.
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
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