Se cumplen 50 años del penal Panenka: ¿Chequia se atreverá a celebrarlo contra México?

Hay penales que se recuerdan por el gol, otros por el momento. El de Antonín Panenka pertenece a una categoría distinta, un sitio donde las ideas que parecen una locura permanecen por siempre.
Esta noche, cuando Chequia enfrente a México en su tercer partido de la Copa del Mundo 2026, no sólo estará en juego una clasificación o un resultado. También aparecerá una conexión con una de las jugadas más famosas en la historia del fútbol, nacida cuando el país todavía era conocido como Checoslovaquia.
El origen está en la noche del 20 de junio de 1976 en Belgrado. La final de la Eurocopa enfrentó a Checoslovaquia contra Alemania Occidental, una selección que llegaba como potencia mundial y que había levantado la Copa del Mundo apenas dos años antes.
Los checoslovacos sorprendieron al adelantarse 2-0 con goles de Ján Švehlík y Karol Dobiaš. Alemania respondió, empató el partido y obligó a una tanda de penales.
Era la primera vez que una final de un gran torneo internacional se definía desde los once pasos. Ahí apareció la historia.
Después de que Uli Hoeneß fallara su disparo para Alemania Occidental, el destino puso la pelota en los pies de Antonín Panenka. El mediocampista del Bohemians de Praga tenía una idea que parecía demasiado arriesgada para una final.
Durante dos años había practicado una técnica secreta. En vez de buscar potencia o colocar el balón lejos del portero, decidió hacer algo inesperado al tocarla suavemente al centro de la portería.
Sepp Maier, uno de los mejores guardametas del mundo, se lanzó hacia un costado. El balón entró lentamente.
La audacia se convirtió en historia. Desde entonces, esa ejecución dejó de tener dueño.
El mundo simplemente empezó a llamarla “Panenka”. La jugada representaba algo más que un penal.
Era una declaración. En un deporte acostumbrado a la fuerza, también había espacio para la inteligencia, la imaginación y el riesgo.
La historia cuenta que solo una persona conocía el plan antes de aquella noche. El portero Ivo Viktor, compañero de habitación de Panenka durante el torneo, intentó convencerlo de no hacerlo y le bromeó que, si fallaba, no lo dejaría regresar al cuarto.
Panenka no falló. Casi medio siglo después, Chequia llega al Mundial con otro nombre, otra generación y otra camiseta, pero con una herencia que permanece.
Antes de buscar vencer a México, su historia ya dejó uno de los goles más recordados que nunca terminaron siendo un simple gol.
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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