Venezuela se prepara para revelar una deuda de u$s 240.000 millones, mucho mayor de lo que se pensaba, mientras el país emprende la mayor reestructuración soberana de la historia luego de la remoción de Nicolás Maduro por parte de EE.UU.El país está en camino de revelar un endeudamiento significativamente mayor que las estimaciones del mercado, de entre u$s 150.000 millones y u$s 200.000 millones, cuando descorra el velo ante los acreedores sobre el estado de sus finanzas en las próximas semanas, según personas al tanto de los planes del país.Delcy Rodríguez, líder interina de Venezuela, apunta a alcanzar un acuerdo con los acreedores antes de fin de año que allane el camino para el regreso del país a los mercados internacionales, después de haber quedado excluido durante casi una década bajo Maduro, el líder de mano dura capturado en una incursión militar de EE.UU. en enero.El banco de inversión estadounidense Centerview Partners, contratado como asesor financiero por el gobierno venezolano, ayudó a elaborar una hoja de ruta para devolver la deuda de Venezuela a una senda sostenible, que se publicará a comienzos de julio, según personas al tanto de los planes.También difundirá a fin de mes un esperado marco macroeconómico, que estimará el tamaño de la golpeada economía del país en cerca de u$s 100.000 millones, frente a los u$s 370.000 millones de 2012 —el último año en el poder de Hugo Chávez, antecesor de Maduro— y que ubicará su ratio de deuda sobre PBI por encima del 200%, agregaron las fuentes.De manera inusual para una reestructuración soberana de envergadura, el análisis de sostenibilidad de la deuda no fue elaborado por el FMI. Es probable que los tenedores de bonos vean la grave evaluación de las finanzas del país como una señal de que Venezuela pedirá una quita significativa en el valor de sus deudas.No obstante, algunos miembros de la oposición venezolana temen que una reestructuración acelerada por fuera del amparo del FMI pueda dejar a Venezuela en una posición negociadora más débil frente a los tenedores de bonos.Los bonos de Venezuela cotizan en torno a los 55 centavos por dólar, frente a los 33 centavos previos a la caída de Maduro, pero esos precios excluyen años de intereses impagos.“Esta es una de las primeras grandes reestructuraciones en la historia en la que el FMI no es el autor del análisis de sostenibilidad de la deuda”, expresó un inversor que recientemente salió de sus posiciones en bonos venezolanos. “Tiene que ser una discusión orquestada por el FMI entre los acreedores… [y] un perímetro adecuado de deuda que esté auditado”.Personas al tanto de los planes de deuda de Venezuela señalaron que hubo conversaciones técnicas con el organismo sobre los datos económicos del país y que la hoja de ruta de la deuda se asemejará a una plantilla del FMI.Venezuela retomó sus tratos con el organismo en abril, luego de siete años en el ostracismo.Un vocero del FMI expresó que no participó en el proceso de reestructuración de deuda anunciado por Venezuela. “El personal del Fondo mantiene un diálogo regular con las autoridades venezolanas, incluso sobre las perspectivas macroeconómicas, como lo hacemos con todos nuestros países miembros.

El Fondo está listo para asistir a las autoridades según sea necesario”, agregaron.Centerview declinó hacer comentarios.Venezuela se apresta ahora a superar el default de Grecia de u$s 200.000 millones en 2012, durante la crisis de la eurozona, como la mayor reestructuración registrada. Ya se la consideraba más compleja que cualquier reestructuración previa por la variedad de las deudas de Venezuela y el largo período transcurrido desde que Caracas dejó de pagar a los acreedores.Los bonos del Gobierno y de PDVSA, la petrolera estatal, constituyen la porción más grande y verificada de la deuda venezolana, con unos u$s 60.000 millones más alrededor de u$s 40.000 millones en intereses posteriores al default.

Esta cifra crece a un ritmo de u$s 5.000 millones por año.Los inversores estimaron previamente que Venezuela también adeuda entre u$s 30.000 millones y u$s 50.000 millones a petroleras y proveedores comerciales por facturas impagas y más de u$s 20.000 millones en reclamos legales otorgados a empresas después de que el régimen de Chávez expropiara sus propiedades.También se estimó que Venezuela debe entre u$s 10.000 millones y u$s 20.000 millones a China —deudas que Caracas pagaba antes con exportaciones de petróleo pero que se cree que dejó de atender—, alrededor de u$s 6.000 millones a Rusia y u$s 4.000 millones a bancos de desarrollo.El gobierno de Rodríguez avanzó más rápido de lo que muchos acreedores esperaban, al lanzar la reestructuración el mes pasado con la designación de Matthieu Pigasse, de Centerview, el banquero francés que asistió a Grecia, la Argentina y otros países en grandes acuerdos de deuda durante su etapa en Lazard.Pigasse, que pasó a Centerview en 2020 y a quien luego se sumó su socio de Lazard Hamouda Chekir, tiene una larga trayectoria en Caracas: asesoró en la venta de Citgo, el antiguo brazo estadounidense de PDVSA, y mantiene una estrecha relación con Rodríguez que se remonta a más de una década.Lazard buscó recientemente reemplazar a Centerview al escribirle al gobierno de Venezuela con una oferta para trabajar por un honorario de aproximadamente u$s 25 millones que, según expresó, representaba un “valor excepcional”, de acuerdo con una carta a la que accedió el FT. Lazard cobró esa misma suma en la reestructuración griega de 2012.Venezuela rechazó rápidamente la oferta de Lazard.

En un comunicado, el gobierno expresó: “Como en nuestros procesos previos de selección de asesores, aplicamos un conjunto consistente de criterios centrados en la experiencia del equipo, la idoneidad, la calidad del análisis y la comprensión de nuestras circunstancias… Sobre la base de esas mismas consideraciones, seleccionamos a Centerview Partners como nuestro asesor financiero”.El honorario de Centerview aún no se definió, dijeron otras personas al tanto de las conversaciones.Lazard declinó hacer comentarios.Los tenedores de bonos están más concentrados en la rapidez con que el país pueda reactivar la producción de petróleo y en cómo funcionó, desde la salida de Maduro, una restauración de las ventas de crudo mediada por EE.UU.El banco central de Venezuela, que inició a publicar otra vez con regularidad algunas cifras económicas, difundió esta semana datos de balanza de pagos que mostraron ventas de exportación de petróleo por u$s 5.500 millones en los primeros tres meses del año.Esto representó una mejora frente a los u$s 4.400 millones de los últimos meses del gobierno de Maduro, pero está muy por debajo del apogeo previo al default y a las sanciones de EE.UU.“El cronograma vuelve esto más complicado… ¿podría completarse para 2026? Hay una pequeña chance.

Pero realmente creo que esto va a extenderse hasta 2027”, expresó Jeff Grills, gestor de cartera en Aegon Asset Management.