Se dio a conocer el misterio: Quién fue Carlo Parola, el legendario futbolista detrás de la figurita “00″ del álbum Panini 2026Mundial 2026: las cinco curiosidades del Estadio Azteca que hará historia en la Copa del MundoEn aquellos días, México 86 acababa de coronar a Diego Armando Maradona y el planeta entero discutía quién era el verdadero rey del fútbol. Pelé tenía una respuesta que sorprendió a muchos.

Pocho Rospigliosi lo contó en “La columna de Pocho” de El Comercio, publicada el 11 de julio de 1986.En esa columna, el querido Pocho relató que México aún respiraba fútbol, que las banderas seguían colgadas en las avenidas y los vendedores ambulantes todavía ofrecían recuerdos del mundial recién concluido. MIRA TAMBIÉN: Mundial 2026: a 41 años del día en que Luis Reyna frenó a Maradona y Perú venció a la futura campeona del mundo | FOTOSLos periodistas hacían maletas, redactaban los últimos despachos o perseguían alguna historia rezagada antes de volver a casa.

Fue en aquellos días posteriores a la final que Rospigliosi llegó al Hotel Crown Plaza de la avenida Reforma para encontrarse con Ramón Mifflin.El periodista no buscaba a Pelé, buscaba al elegante mediocampista peruano que había sido figura en el Mundial de México 70 y que también se encontraba en el DF siguiendo el torneo. Todo el mundo sabía que Mifflin y el “Rey Pelé” eran muy amigos.

La conversación entre el periodista y el ex futbolista peruanos recién comenzaba cuando el “cabezón Mifflin” soltó una noticia inesperada. “¿Quieres una primicia? Ven conmigo.

Pelé está arriba”. Pocho caminó rápido, con esos pasitos cortos que tanto conocían los colegas de esos años.

LEE ADEMÁS: Mundial 2026: recordamos el día en que Perú se ganó el respeto del mundo en México 70 | FOTOSPELÉ: UNA HAMACA JUNTO A LA PISCINALa propuesta parecía irreal. Pelé era entonces mucho más que un exfutbolista.

Era una celebridad planetaria. El hombre que había ganado tres “Copas del Mundo” y cuya sola presencia alteraba la atmósfera de cualquier lugar.Mifflin condujo a Pocho hacia una terraza cercana a la piscina.

Allí estaba. No rodeado de guardaespaldas ni de cámaras.

Simplemente descansando en una hamaca bajo el sol mexicano.Pelé atravesaba una etapa distinta de su vida. Acababan de proponerle participar en una película donde interpretaría a un periodista deportivo, y había colaborado con la televisión brasileña durante el Mundial mexicano.

El crack brasileño parecía relajado. Dispuesto a conversar.

Y Pocho no desaprovechó la oportunidad.EL REY HABLA DE FÚTBOL: MÉXICO 86La charla inició con asuntos que entonces ocupaban las portadas deportivas. El fichaje de Gary Lineker por el Barcelona, la situación de Claudio Borghi, recientemente transferido a Italia, los movimientos del mercado europeo.

Pelé escuchaba y opinaba con tranquilidad.SEPA TAMBIÉN: Mundial 2026: la historia del primer Estadio Nacional de Lima, inaugurado en 1923 como un regalo británicoNo hablaba como una leyenda distante sino como un hombre que seguía cada detalle del fútbol mundial. Entre comentario y comentario preguntó por Héctor Chumpitaz, y envió saludos a Teófilo Cubillas, a quien había concedido en esas semanas una entrevista para una cadena de televisión estadounidense.Aquellos gestos revelaban algo importante: Pelé seguía atento al Perú.

Recordaba a sus figuras, y conservaba afecto por ellas. Mientras tanto, el tema inevitable apareció sobre la mesa.

La Copa del Mundo acababa de terminar, y el nombre de Diego Maradona dominaba todas las conversaciones.“O REI PELÉ”: EL ELOGIO INESPERADO A MARADONAEn aquellos años de mediados de los 80, muchos periodistas intentaban enfrentar a Pelé y Maradona. La prensa deportiva alimentaba comparaciones constantes. “¿Quién había sido mejor?”, “¿quién merecía el trono del fútbol?”.

Pelé, no obstante, no parecía interesado en esa guerra de opiniones. Por el contrario, habló con admiración del capitán argentino.

Destacó los goles de Maradona, su liderazgo y se detuvo especialmente en aquella obra maestra frente a Inglaterra. El segundo gol, el mejor del mundial México 86, acontecido el 22 de junio.

No podía olvidar esa “carrera y la gambeta eterna” del “Pibe de oro”. MÁS INFORMACIÓN: El hincha: cómo nació el nombre en Sudamérica, el primer hincha y su aparición en el diccionario como nueva acepción en 1970El rey brasileño confesó que le sorprendían algunos comentarios que intentaban minimizar aquella jugada, no entendía cómo alguien podía atribuirla a errores defensivos ingleses.

Para él había sido una acción extraordinaria.Fue una “demostración de talento puro”. Y aún fue más lejos: Pelé aseveró que Maradona fue el mejor jugador del mundial.

Una declaración fuerte viniendo del hombre que para millones seguía siendo el mejor futbolista de todos los tiempos.PELÉ: FRANCIA, BRASIL Y LAS POLÉMICASDurante la conversación también repasó la campaña brasileña. Consideró que su selección había mejorado en los últimos partidos del torneo; recordó las victorias sobre Irlanda del Norte y Polonia, pero lamentó el desenlace frente a Francia.

Aquella eliminación en cuartos de final le seguía doliendo. Pelé también comentó algunas declaraciones polémicas que se le atribuían en esos días.

Él sonreía. Parecía acostumbrado a que sus palabras fueran exageradas o reinterpretadas.MIRA ADEMÁS: El caso del equipo croata que jugó con un “Viva el Perú” en el pecho ante Alianza Lima en 1931 | Entrevista con ‘Manguera’ VillanuevaIncluso, Pelé recordó que algunos críticos habían llegado a decir que era mejor que se quedara callado.

Lejos de molestarse, el rey lo contaba con serenidad. Como quien ya había aprendido a convivir con la fama.Mientras hablaba, decía Pocho, el ambiente alrededor de la piscina conservaba la calma de una tarde cualquiera.

Pero las palabras que surgían allí tenían peso histórico, porque reflejaban la opinión de un campeón del mundo sobre otro campeón destinado a convertirse en mito.PELÉ Y SU CURIOSA TEORÍA SOBRE EL PERÚEntonces apareció un tema inesperado: Perú. El “Rey Pelé” recordó las eliminatorias de 1957.

Aquella serie en la que Brasil eliminó a la selección peruana gracias a un gol de Didí en el Maracaná.Después de aquella clasificación, Brasil conquistó el Mundial Suecia 1958. Fue el torneo donde Pelé debutó en la Copa del Mundo.

Y donde inició su leyenda. Luego estableció una comparación curiosa.Argentina había conseguido su clasificación para México 86 luego de aquel sufrido empate con Perú en Buenos Aires (2 a 2).

Y posteriormente se convirtió en campeón del mundo. La coincidencia le arrancó una sonrisa.LEE TAMBIÉN: Diego Maradona: la historia del “gol perdido” que le anotó a la selección peruana con tan solo 16 añosEntonces lanzó una frase que hizo reír a los presentes.

Según su teoría, para campeonar en los mundiales primero había que eliminar a Perú en las eliminatorias. Lo expresó en tono de broma.

Pero también con el respeto que siempre le tuvo al fútbol peruano. Ramón Mifflin, sentado cerca, escuchaba divertido.

La escena parecía una tertulia entre viejos amigos.EL FINAL DE UNA CONVERSACIÓN IRREPETIBLELa charla continuó durante varios minutos más. Pelé habló de otros jugadores que le habían impresionado durante el torneo.

Mencionó al danés Preben Elkjaer, al francés Jean Tigana y a su compatriota Julio César.Pero también reservó un elogio especial para un peruano: Julio César Uribe. Contó que lo había observado jugando con Junior de Barranquilla y que valoraba enormemente sus condiciones.Poco después aparecieron en medio de la charla Clodoaldo y Rivelino, sus antiguos compañeros en la selección brasileña.

Habían ido a buscarlo para cumplir compromisos televisivos. La conversación llegaba a su fin.

SEPA ADEMÁS: Estadio de San Marcos: la inauguración del coloso que coronó los 400 años de la Decana en 1951 | FOTOSAlfonso Pocho Rospigliosi contó que Pelé se levantó, se despidió cordialmente y desapareció rumbo a otra jornada de trabajo mundialista. El editor se quedó entonces con una entrevista inesperada, una de esas historias que el periodismo encuentra cuando deja espacio para el destino, el azar o la suerte.Hoy, cuando el Mundial 2026 vuelve a reunir a las naciones futboleras del planeta, aquella charla adquiere una dimensión especial.

No sucedió en una conferencia de prensa ni en una entrevista programada, sino junto a una piscina, bajo el sol mexicano.