La influenza es un virus que provoca una enfermedad respiratoria aguda y que no solo afecta a los humanos, los animales también se pueden contagiar. Si bien no es transmisible a las personas, con lo que se descartarían casos de zoonosis, los animales como perros o gatos también sufren con las consecuencias del virus.

Un reciente estudio realizado en Chile revela una situación que para muchas personas con mascotas puede ser ignorada, ya que existe la posibilidad de que efectivamente el animal tenga una enfermedad como influenza sin que sea perceptible. Publicado en la revista científica internacional Zoonoses and Public Health, el equipo de investigación del Centro de Vigilancia, Epidemiología y Nuevas Tecnologías para Amenazas Infecciosas Emergentes (SENTINET) dio a conocer el primer reporte en Sudamérica que detecta molecularmente el virus de la influenza activa en perros y gatos.Y si bien intentan no ser alarmistas, ponen sobre la mesa cifras contundentes: el 5,8% de los gatos y el 3,2% de los perros muestreados tenían el virus activo al momento de ser examinados.

Y eso no es todo, ya que el 55% de los perros y el 50% de los gatos ya presentaban anticuerpos, evidencia de que su organismo había combatido el virus en algún momento previo. Eso sí, en la mayoría de los casos no había síntomas visibles: no tenían tos ni fiebre.Pedro Jiménez-Bluhm, profesor asistente de la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Católica, revela que muchas veces los síntomas de la enfermedad no se detectan, “debido a que muchas veces son los típicos de perros y gatos, como secreción nasal, tos, estornudos, fiebre y decaimiento.

Muchas veces no se hace un diagnóstico, salvo que exista otra sintomatología. Probablemente ha existido una subestimación de la participación del virus de influenza en estos complejos respiratorios superiores de los perros y los gatos”.Asimismo, es un virus cambiante, “y como estos animales son de vida de larga data, más de 10 años los perros, hasta 20 años los gatos, entonces es muy probable que si se infectaron en un momento con un virus pueda volver a repetirse más adelante”, indica el investigador.

El estudio, que abarcó 411 animales: 342 perros y 69 gatos, en 8 comunas de las regiones Metropolitana y de Valparaíso (realizado entre junio y noviembre de 2020), incluyó refugios y hogares con más de cinco mascotas. Las muestras fueron analizadas mediante RT-qPCR, la misma técnica de diagnóstico molecular que se masificó durante la pandemia de Covid-19.

Jiménez-Bluhm quien también es investigador de SENTINET, señala que “buscamos evidencia de infección activa de influenza A mediante técnicas de detección por PCR en tiempo real y también exposición previa a los animales mediante exámenes serológicos, para ver si estuvieron previamente expuestos al patógeno”. “El trabajo expone que efectivamente los perros y gatos pueden exponerse al virus de influenza, por lo que deben considerarse dentro de la vigilancia en el contexto de una salud en la que converge la salud ambiental, humana y animal”, añade. El experto también destaca que “es el primer trabajo en el que se detecta infección activa por PCR en gatos, lo que es algo novedoso”.Hay distintos factores que se discuten en el trabajo, los que podrían justificar el aumento de casos, “pero principalmente también se debe al aumento de número en animales muestreados”, añade.Tiene muchas similitudes con la influenza del ser humano.

Jiménez-Bluhm sostiene que “ambos patógenos pertenecen a la misma familia de virus (Influenza A)”.El experto también añade que “esta enfermedad, es decir, el patógeno influenza A tiene una capacidad de afectar a varias especies, entre ellos, los humanos, asimismo de cerdos, caballos, por ejemplo. Aunque los reservorios naturales son las aves silvestres, principalmente los patos y las gaviotas".

El investigador también revela que se trata de uno de los patógenos virales que tiene un espectro probablemente más amplio en cuanto a hospederos. “La diferencia que hay con perros y gatos es que como son animales de compañía, tienen un riesgo distinto a otros animales silvestres en cuanto al punto de vista sanitario y epidemiológico”, añade el académico de SENTINET. Jiménez-Bluhm señala que como el Covid-19, “la enfermedad influenza A se considera de por sí un patógeno zoonótico, porque cruza varias barreras interespecies.

Esto no significa necesariamente que los perros y gatos sean una fuente de contagio para las personas. De hecho, la evidencia está apuntando más que nada que las personas están afectando a los animales″.“El gato puede contagiarse del humano y contagiar a otros animales de compañía que habiten en el hogar.

Hay solo un caso registrado en la historia de contagio gato a humano (2016). La evidencia de este estudio apunta a que los contagios desde humanos hacia animales son frecuentes, aunque muchas veces pasan inadvertidos”, aclara.

Al final de cuentas, añade este último, estos animales podrían estar funcionando como reservorios de influenza, “y ser eventualmente productores de cepas nuevas, por ejemplo, que es lo que preocupa más que nada con estos virus de influenza cuando estamos hablando de la interfaz humano-animal. Es un riesgo que debe vigilarse seriamente, y desde el punto de vista de la salud pública”.