La UE negocia en secreto con el gobierno talibán y crece el temor por el futuro de los migrantes afganos
BRUSELAS.– La visita de una delegación del gobierno talibán a Bruselas para mantener conversaciones con funcionarios de la Unión Europea abrió una fuerte controversia política y diplomática dentro del bloque. Mientras las autoridades comunitarias presentaron el encuentro como un contacto técnico destinado a abordar cuestiones migratorias y consulares, organizaciones de derechos humanos, activistas y eurodiputados denunciaron que el acercamiento corre el riesgo de normalizar a un régimen acusado de graves abusos contra las mujeres y las niñas.La reunión, celebrada este martes, marcó un hecho inédito: fue la primera vez que una delegación talibana visitó la UE desde que el grupo retomó el poder en Afganistán luego de la retirada de las fuerzas occidentales en 2021.“Esta fue una visita histórica”, aseveró Abdul Qahar Balkhi, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores talibán y jefe de la delegación.
Según explicó, las conversaciones incluyeron el posible restablecimiento de servicios consulares para afganos residentes en Europa, la presencia consular y la creación de mecanismos de confianza entre ambas partes.No obstante, el tema que sobrevoló las conversaciones fue el de las deportaciones de migrantes afganos. La Comisión Europea reconoció que mantiene contactos con el gobierno talibán desde enero para discutir mecanismos que permitan aumentar los retornos de ciudadanos afganos que permanecen en Europa sin residencia legal o que son considerados un riesgo para la seguridad.La iniciativa responde a la presión de múltiples gobiernos europeos para endurecer las políticas migratorias.
Según la Comisión, 20 Estados miembros reclamaron en los últimos meses medidas concretas para facilitar las expulsiones. Un vocero comunitario remarcó que los contactos están orientados principalmente a casos de personas condenadas por delitos o consideradas una amenaza para la seguridad.Pero las explicaciones oficiales no lograron contener una ola de cuestionamientos.La premio Nobel de la Paz Malala Yousafzai afirmó sentirse “conmocionada y profundamente perturbada” por la decisión de recibir a representantes talibanes en Bruselas. “Europa no debe legitimar a un régimen responsable de una de las peores crisis de derechos humanos del mundo”, aseveró.Desde que regresaron al poder, los talibanes impusieron restricciones draconianas sobre las mujeres y las niñas.
Las autoridades prohibieron la educación femenina más allá de la escuela primaria, restringieron el acceso al empleo y establecieron severas limitaciones sobre la participación de las mujeres en la vida pública.Según destacó el diario británico The Guardian, las críticas se concentraron en el riesgo de que la UE termine otorgando legitimidad política a un gobierno que busca excluir a las mujeres del espacio público y cuyos dirigentes enfrentan crecientes acusaciones internacionales.Entre los cuestionamientos más contundentes estuvo el del eurodiputado socialista español Juan Fernando López Aguilar, quien acusó a Bruselas de aplicar un doble estándar. El legislador recordó que el Parlamento Europeo aprobó reiteradamente resoluciones de condena contra el régimen afgano y consideró incompatible ese discurso con la cooperación actual.“Estoy indignado.
Es una pérdida total de credibilidad para la Unión Europea”, remarcó.Las críticas también apuntaron a que dos altos dirigentes talibanes están sujetos a órdenes de arresto emitidas por la Corte Penal Internacional, que los acusa de presuntos crímenes contra la humanidad vinculados con la persecución de mujeres y niñas.La preocupación no se limita a la dimensión política. Organizaciones humanitarias advirtieron sobre las consecuencias que podrían enfrentar los afganos deportados.De acuerdo con un informe de las Naciones Unidas citado por The Guardian, muchos afganos retornados desde países vecinos sufrieron detenciones arbitrarias, torturas y malos tratos luego de regresar a su país.
Los grupos de derechos humanos sostienen que esas conclusiones ponen en duda la compatibilidad de las deportaciones con las obligaciones internacionales asumidas por los países europeos.La situación humanitaria también agrava el debate. Según el International Rescue Committee, cerca del 40% de la población afgana padece hambre, mientras el país continúa atravesando una profunda crisis económica.Al menos 83 organizaciones afganas e internacionales firmaron una carta abierta para advertir que Afganistán es en la actualidad uno de los lugares más peligrosos del mundo para las mujeres.Ante las críticas, la Comisión Europea insistió en que el encuentro no supone ningún reconocimiento formal del gobierno talibán.
Bélgica también aclaró que la emisión de cinco visados temporales para los integrantes de la delegación respondió únicamente a sus obligaciones como país anfitrión de las instituciones europeas.Agencias AP y Reuters
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
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