Lionel Messi, el astro por encima de Maradona y Pelé: Qué jugador es hoy y cómo ha logrado dominar el tiempo el goleador máximo de los mundiales
Messi firma un doblete ante Austria y hace historia como máximo goleador de los Mundiales | VIDEO¡Messi agranda su legado! El capitán argentino alcanzó una marca legendaria en la Copa del Mundo Leo querido.
Y si como dice El Indio: empezamos por el final y terminamos en el inicio. En este final que es inminente pero glorioso, en este último capítulo en la que nos vuelves a decir que eres el más grande de todos los tiempos.
No por los goles, el liderazgo o la cara de campeón. El final porque, como en el inicio de todo esto en las calles de Rosario, sigues siendo el niño que solo quiere patear fuerte el balón.
Lo demás podemos inventarlo. Reversionarlo.
Hacerlo mito o leyenda. Ya hiciste tu parte, nos toca comenzar a extrañarte.LEE MÁS: Argentina vs.
Austria (2-0): resumen y goles del partido con doblete de Lionel Messi | VIDEOHay futbolistas que envejecen. Lionel Messi, en cambio, parece mudarse de versión.
Ya no corre como cuando tenía veinte años, ya no necesita arrancar desde la mitad de la cancha para dejar rivales como conos y ya no vive pegado a la banda derecha esperando el uno contra uno. Pero sigue decidiendo partidos.
Sigue rompiendo récords. Sigue siendo el centro de gravedad del fútbol.
Argentina 1-0 Austria. Minuto 37.
La misma escena, el mismo gol. En Madrid, Miami o Dallas.
Argentina 2-0 Austria. Quinto minuto de descuento.
Patadas, rebotes y papayas. Y ahí, cuando todos sacan el pie, Messi pone el corazón.
El Mundial 2026 como lienzo de esta obra de arte.Amado por todos“Disfrútenlo mucho porque el tiempo pasa”, dice Rodrigo De Paul, quizás el amigo que Messi no sabía que tenía que tener después de los 30 años luego de Agueros y Mascheranos. “Estar al lado de él genera aura”, lo define Lionel Scaloni, el técnico sin cartel que logró armarle una familia donde Sampaolis y Martinos buscaron un equipo perfecto. “Ya no hay nada que decir. Es el mejor de la historia”, asegura Julián Álvarez, el más noble de esa escuadra llamada ‘Scaloneta’ que libra cada partido como si fuese una guerra durante 90 minutos.
Lo dice él, pero lo piensa el mundo entero.Los goles que le marcó a Austria en la segunda fecha de la fase de grupos del Mundial 2026 no fue simplemente el número 17 y 18 de su colección mundialista. Fue la confirmación de una transformación que lleva años desarrollándose.
Messi ya no es el mejor regateador del planeta. Tampoco el futbolista más veloz.
Hoy es, quizás, algo todavía más difícil de encontrar: un jugador que domina el tiempo.En el fútbol moderno, donde todo ocurre a una velocidad insoportable, Messi juega como si llevara un reloj distinto. Mientras el rival acelera, él pausa.
Mientras todos buscan resolver en dos toques, él encuentra uno más. Mientras las defensas corren hacia atrás desesperadas, él ya vio el pase tres segundos antes.Ese es el futbolista que estamos viendo.
Durante mucho tiempo la discusión fue si el mejor Messi era el extremo eléctrico del Barcelona de Guardiola, el falso nueve que revolucionó el juego o el mediapunta que terminó levantando la Copa del Mundo en Qatar. Hoy la respuesta parece distinta.
El mejor Messi ya no depende de su físico. Depende de su inteligencia.El futbolista de hoyLa diferencia entre Messi y el resto ya no está en las piernas.
Está en la cabeza. Por eso resulta un error medirlo con parámetros de hace diez años.
Quien espere ver al chico de 23 años que humillaba defensas completas probablemente se quede con la sensación de que perdió explosividad. Es verdad.
La perdió. Como también perdió velocidad Cristiano Ronaldo, como la perdió Zidane en sus últimos años o como inevitablemente ocurre con cualquier deportista.Lo extraordinario es lo que hizo después.
Messi convirtió esa pérdida en una evolución. Donde antes había aceleración, hoy hay lectura.
Donde antes había gambeta constante, hoy hay posicionamiento. Donde antes recorría setenta metros, ahora recorre veinte.
Pero esos veinte suelen ser los más importantes del partido.Es una mutación que muy pocos genios consiguen. Michael Jordan dejó de vivir suspendido en el aire para convertirse en el rey del tiro de media distancia.
Roger Federer terminó construyendo puntos con economía absoluta de movimientos. LeBron James entendió que podía dominar desde el pase antes que desde la potencia.
Messi pertenece a esa especie de deportistas que aceptan el paso del tiempo sin pelearse con él.Por eso sigue siendo determinante. También cambió emocionalmente.
El Messi de Sudáfrica 2010 cargaba sobre los hombros el peso insoportable de demostrar que podía ganar con Argentina. El de Brasil 2014 convivía con la ansiedad permanente.
El de Rusia 2018 parecía pelear contra el mundo entero. Después llegó la Copa América, llegó Qatar y llegó una paz que modificó incluso su manera de competir.
View this post on Instagram A post shared by DT El Comercio (@dtelcomercio) Hoy juega liberado. Ya no necesita convencer a nadie de que pertenece a la mesa de los inmortales.
Esa discusión terminó hace tiempo. Y esa libertad también explica su fútbol.
Hay otra característica que lo hace único en esta etapa: su capacidad para administrar esfuerzos. Messi puede pasar quince minutos casi invisible.
Camina. Observa.
Parece desconectado. De pronto recibe una pelota y el partido cambia para siempre.Muchos interpretan esas caminatas como una señal de desgaste.
En realidad son una herramienta. Mientras todos corren, él escanea el escenario.
Identifica espacios, memoriza movimientos defensivos y guarda energía para el instante decisivo. Es un ajedrecista en un deporte donde la mayoría sigue jugando damas.Por eso continúa siendo tan difícil marcarlo.
En este Mundial 2026, asimismo, aparece otro rasgo que potencia su figura: el liderazgo silencioso. Ya no necesita discursos.
Su autoridad nace de la experiencia. Los más jóvenes crecieron viéndolo levantar Balones de Oro.
Algunos incluso aprendieron a jugar imitándolo. Compartir vestuario con Messi produce un efecto psicológico imposible de medir.Su sola presencia modifica al equipo.
Y hay un detalle que explica por qué sigue siendo diferente incluso rodeado de futbolistas más jóvenes y físicamente superiores.Nadie entiende el gol como él. Messi sabe exactamente dónde caerá un rebote, cuándo un defensor perderá la referencia o en qué segundo un compañero encontrará la línea de pase.
Es información que no aparece en ninguna estadística, pero que define campeonatos."NO NOS HICIERON DAÑO, PERO FUE TRABADO, SE HIZO DIFÍCIL JUGAR" La mirada de Lionel Messi sobre el triunfo de Argentina ante Austria en Dallas. #MundialEnDSPORTS#FIFAWorldCup pic.twitter.com/Q0OBOqakAt— DSPORTS (@DSports) June 22, 2026 Los 18 goles mundialistas son la consecuencia visible de esa inteligencia. Quizá esa sea la mejor definición del futbolista que es hoy Lionel Messi.
Ya no representa únicamente el talento. Representa el conocimiento acumulado.
Es un jugador construido con memoria. Con miles de partidos almacenados en la cabeza.
Con millones de decisiones convertidas en instinto.Mientras otros necesitan el físico para dominar, él domina porque entiende el juego mejor que nadie. Y esa versión, probablemente la más madura de todas, tiene algo profundamente fascinante.
Nos recuerda que el fútbol no siempre pertenece al más fuerte ni al más rápido. A veces sigue perteneciendo al que piensa mejor.Messi ya no desafía al tiempo intentando parecer el de 2012.
Hace algo mucho más inteligente: obliga al fútbol a adaptarse al Messi de 2026. Y, por ahora, el fútbol sigue sin encontrar la manera de detenerlo.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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