El misterioso y magistral robo en el Hotel Nacional hace un siglo

El corazón de Madrid vio abrir las puertas del Hotel Nacional en febrero de 1925. Se trataba de un lujoso y moderno establecimiento, estratégicamente situado frente a la Estación de Mediodía (actual estación Puerta de Atocha-Almudena Grandes).
Entre los servicios que ofrecía se contaban trescientas habitaciones, “bar americano” o una “jazz band”.Cuando apenas llevaba unos días en funcionamiento, un acontecimiento le hizo acaparar los titulares de la prensa. Al amanecer del día 11 de febrero, varios clientes se percataron de que habían robado en sus habitaciones, les habían sustraído dinero y joyas.
Hasta aquí, podría parecer un robo más; pero lo sorprendente es que nadie se percató de nada, ni los clientes, ni el personal del hotel (incluido su vigilante). Asimismo, las estancias donde se produjeron los hechos se encontraron perfectamente cerradas con la llave echada por dentro y sin signos de desorden.
Es más, cuando la Policía se personó en el lugar no halló pista alguna. El robo había sido de una ejecución magistral.Todo ello provocó que los periódicos describieran el hecho como una “obra maestra” realizada por “un ladrón fantasma”.
Se decía estar ante un “enigma indescifrable” y se evocaba al célebre Fantomas. Circularon todo tipo de especulaciones, incluso se barajó el que las víctimas hubieran sido narcotizadas.En ese momento, entró en juego la Brigada de Investigación Criminal, que se hizo cargo del caso.
Inmediatamente, comenzaron los interrogatorios tanto del personal del hotel como de los propios clientes. Todos debían ser investigados, no se podía descartar ninguna posibilidad.
Se sucedieron varias detenciones de sospechosos, incluida la de Marcos Heras, vigilante del hotel en la noche del robo. Éste, encontrándose en los calabozos de la comisaría del distrito del Congreso, se ahorcó.
Las dudas sobrevolaron lo sucedido, ¿lo hizo porque tenía algo que ocultar o fue debido a la presión?Paralelamente, los inspectores agitaron el avispero de los bajos fondos en busca de información. Delincuentes habituales, prostitutas o chivatos fueron interrogados, pero decían no saber nada del asunto.
La extremada sutileza del autor no coincidía con el proceder de los criminales conocidos en la capital. La investigación se encontraba en un callejón sin salida.Tiempo después, al revisar el caso, se recordó a un cliente que ya había llamado la atención en un primer momento: se trataba de un hombre polaco que se alojó solo en el hotel la misma noche del suceso.
Expresó llamarse Charles Sprage y ser viajante de comercio, presentando un pasaporte en regla. Al ser interrogado, pareció coherente y al registrar su equipaje, no se halló nada sospechoso.
Por ello, se permitió que abandonara el hotel, manifestando que se dirigía a continuar sus negocios en Lisboa.Solicitada información al resto de policías europeas, se recibió contestación de Alemania. En Berlín habían detenido a un hombre por robar sutilmente en hoteles de lujo.
Se trataba de un experimentado ladrón, que usaba diferentes identidades según el país donde actuara. Cotejadas las fotografías y la documentación, se comprobó que era el mismo individuo.Asimismo, se supo que, días antes del robo, también había estado alojado en el Hotel Palace, pero usando otro nombre.
Posiblemente, intentó actuar allí, pero algo se lo impidió, por lo que decidió cambiar de alojamiento. Así pues, él era el “ladrón fantasma”.Algunos interrogantes permanecieron sin respuesta: ¿dónde escondió el malhechor su botín?, ¿tuvo alguna participación el vigilante ahorcado?, etc.
Pero, al menos, el misterio había quedado resuelto.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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