Los Ángeles, Estados Unidos. Con visualizaciones inmersivas, olores de la naturaleza, sonidos y sabores, un nuevo museo en Los Ángeles promete un viaje al corazón de una selva tropical o a una interpretación de ella mediante inteligencia artificial (IA).Dataland, el proyecto de Refik Anadol y Efsun Erkiliç, busca generar arte multisensorial gracias a la IA y a los datos de sus propios visitantes.Más de 10 millones de líneas de código están detrás de sus animaciones, que concentran 1.500 millones de píxeles, expresó Anadol a la AFP, durante una presentación a la prensa.Sensores en las paredes calibrarán los movimientos de los visitantes, quienes usarán un dispositivo similar a un reloj que monitorizará sus emociones y su frecuencia cardiaca para interactuar con el modelo de IA, asimismo de un difusor de fragancias portátil que acompañará el recorrido.Visita a la Amazonía La muestra inaugural, Machine Dreams: Rainforest, fue inspirada por una visita de Anadol a la Amazonía brasileña.En una de las salas, olas coloridas bañan a los visitantes.

Lo que cada grupo observa es una experiencia única, salvo en la Sala Infinita, un viaje a la Amazonía que Anadol describe como “una historia viva”.“Ojalá todos pudiéramos pasar tiempo en la selva (...) pero no todos deberían hacerlo. La pregunta fue: ¿Puede la selva venir a nosotros?”, indicó Anadol a la AFP.El modelo de IA se alimenta de miles de millones de imágenes e información de selvas tropicales.Es como si estuviera “soñando”, explicó Erkiliç, quien lo describe como un proceso más poético que científico.Pero los datos recopilados de los visitantes —movimientos, latidos y respuesta galvánica de la piel— también influyen en la obra al alimentar en tiempo real el modelo de IA, que responde con imágenes y fragancias.‘Utopía’Dataland abrió sus puertas el sábado 20 de junio en el centro de Los Ángeles, un polo turístico que incluye el Walt Disney Concert Hall y el museo The Broad.“Hay mucho trabajo aquí, y todo es trabajo humano (...) todo son colaboraciones entre humanos y máquinas”, expresó Anadol, quien aseveró que creció viendo en la ciencia-ficción una utopía, no una distopía.Anadol, de 40 años, indicó que los temores frente a la IA son esperables, dado que es “la tecnología más transformadora que la humanidad ha tenido”.Erkiliç, su socia personal y profesional, cree que la humanidad puede adaptarse.“Me rehúso a creer que una tecnología puede borrarnos del mapa”, expresó. “Somos más fuertes que eso”.