BCR eleva proyección de crecimiento económico a 3,4% y de inversión privada a 12,5% Unos US$3.600 millones de importaciones se movilizaron en el Puerto de ChancayLa primera temporada de anchoveta en la zona norte-centro registra un avance de apenas 471.111 toneladas, equivalente al 24,6% de la cuota autorizada de 1,91 millones de toneladas, luego de una serie de suspensiones dispuestas por el Ministerio de la Producción (Produce) ante la elevada presencia de ejemplares juveniles y la persistencia de condiciones cálidas en el mar peruano. La campaña acumula un desempeño muy inferior al observado en los dos años previos y ha incrementado la preocupación del sector sobre las perspectivas para el segundo semestre.El más reciente comunicado de la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantiene el estado de Alerta de El Niño Costero y prevé que las condiciones cálidas podrían prolongarse hasta el verano de 2027.

Para la región Niño 1+2, ubicada frente a las costas de Perú y Ecuador, y utilizada para monitorear la evolución de El Niño Costero, el organismo estima una mayor probabilidad de un evento fuerte entre junio y septiembre. A ello se suma la advertencia de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), que prevé una alta probabilidad de que El Niño alcance intensidad fuerte o muy fuerte hacia finales de año.Martín Valencia, analista senior del Instituto Peruano de Economía (IPE), señala que en los primeros 60 días de la primera temporada se había capturado el 98% de la cuota en 2024 y el 82% en 2025, mientras que este año el avance apenas llega al 25%.

Asimismo, recuerda que la cuota autorizada para 2026 es menor a la de los dos años previos, pues asciende a 1,9 millones de toneladas frente a los 2,5 millones en 2024 y a los 3 millones en 2025. “Tendremos que corregir a la baja las proyecciones que se tenían sobre crecimiento de la pesca y de la actividad primaria en general”, afirma.Un recurso abundante, pero más difícil de capturarSegún Imarpe, las condiciones cálidas están modificando la distribución habitual de la anchoveta. Esta lectura coincide con lo observado por representantes de la industria pesquera.

El instituto explica que, durante eventos como El Niño, los ejemplares adultos tienden a desplazarse hacia zonas con mejores condiciones ambientales, acercándose a la costa, profundizándose y migrando hacia el sur en busca de aguas más frías.Antonio Olórtegui, gerente de Asuntos Corporativos de TASA, sostiene que la biomasa de anchoveta continúa siendo saludable, pero que el calentamiento del mar está dificultando el acceso al recurso. “Lo que está sucediendo es que las condiciones oceanografías propias del Fenómeno de El Niño hacen que el mar eleve su temperatura y esto tiene como consecuencia que la anchoveta, un pez de agua fría, se oriente más hacia las orillas y el sur, en donde nuestra operación no llega, por lo que hace que sea más difícil ubicarla”, afirma.El ejecutivo agrega que los cambios en la salinidad han favorecido a que la anchoveta se profundice y se disperse en pequeños cardúmenes. Desde la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP), su presidenta, Jessica Luna, coincide en que la alteración de las condiciones oceanográficas explica la elevada presencia de juveniles observada durante la temporada. “Lo que está ocurriendo en el mar es que la anchoveta se ha profundizado y los ejemplares juveniles están mezclados con los adultos”, señala.Imarpe explica que durante eventos moderados o fuertes, los cardúmenes no solo se acercan a la costa, sino que asimismo tienden a profundizarse y desplazarse hacia el sur.

Como consecuencia, en determinadas zonas aumenta la presencia relativa de juveniles y se dificulta la actividad extractiva.El instituto señala que las condiciones actuales muestran una intensidad superior a la observada en periodos equivalentes de los eventos El Niño 2023-2024 y 2015-2016, aunque todavía por debajo de los niveles registrados durante el episodio de 1997-1998. Imarpe reporta anomalías de temperatura de entre +2,1°C y +3,5°C en la región Niño 1+2 y de entre +1°C y +6°C frente a la costa peruana, con los mayores valores en el norte del país.El instituto también identifica una disminución en la condición somática de la anchoveta, es decir, un menor peso corporal respecto a condiciones normales, como consecuencia de los cambios ambientales.

En paralelo, desarrolla monitoreos bio-oceanográficos y nuevas evaluaciones para determinar la distribución, profundidad y disponibilidad de ejemplares adultos.Produce señala que cualquier decisión sobre la reanudación de la temporada dependerá de nueva evidencia científica. Entre las variables que serán evaluadas figuran la biomasa disponible, la incidencia de juveniles, el reclutamiento, la condición reproductiva del recurso, su distribución espacial y la evolución de las condiciones ambientales y oceanográficas.El balance sectorial, no obstante, no es uniforme.

Produce informa que entre enero y abril, la pesca para consumo humano directo registró un desembarque de 586.000 toneladas, 3,9% más que en el mismo periodo del año anterior. La producción creció 7,5% y las exportaciones alcanzaron US$ 780 millones, un incremento de 18,1%.

En contraste, la pesca para consumo humano indirecto, vinculada principalmente a la anchoveta, se ha visto afectada por la menor disponibilidad del recurso.Segunda temporada bajo presiónPara el IPE y la SNP, la atención del sector está puesta en la segunda temporada, debido a que la primera campaña continúa suspendida y registra un avance muy inferior al observado en años recientes.Valencia advierte que el principal riesgo económico para el sector es una reducción adicional de la cuota de captura o incluso la cancelación de la segunda temporada. Recuerda que el Banco Central de Reserva (BCR) proyectó inicialmente una cuota de 1 millón de toneladas para esa campaña, por debajo de los 1,6 millones registrados el año anterior.En su más reciente Reporte de Inflación, el BCR revisó asimismo su proyección para el sector pesca en 2026, pasando de una contracción de 6,6% estimada en marzo a una caída de 28,3%.

La entidad atribuye este ajuste a las menores cuotas de captura de anchoveta en la zona norte-centro por las condiciones cálidas asociadas a un Fenómeno El Niño fuerte, sumadas a las constantes suspensiones registradas durante la primera temporada.Luna sostiene que, si se confirma un Fenómeno El Niño hacia finales de año y persisten las condiciones actuales, el impacto sobre el sector sería significativo. “Si el comportamiento actual se mantiene, sería muy probable que no haya condiciones para una segunda temporada de pesca de anchoveta en la zona centro norte”, afirma.Luna agrega que la incertidumbre actual podría afectar directamente la producción de harina y aceite de pescado, así como las exportaciones asociadas a la actividad. “Si el calentamiento del mar persiste durante el segundo semestre, el 2026 será incluso peor que el 2023”, sostiene.Olórtegui considera que todavía es prematuro proyectar el desempeño del segundo semestre y señala que cualquier escenario dependerá de la evolución de las variables oceanográficas y de las evaluaciones científicas que se realicen en las próximas semanas.Produce indica que las definiciones sobre una eventual segunda temporada dependerán de los resultados del Crucero de Evaluación Hidroacústica de la anchoveta y otros recursos pelágicos (peces, calamares, etc.) previsto para el período agosto -septiembre, así como de los monitoreos permanentes que realiza Imarpe.El impacto trasciende a la pescaValencia señala que una menor captura implicará una reducción en la producción de harina y aceite de pescado y tendrá efectos sobre el empleo asociado a la actividad. Según estudios del IPE, por cada empleo directo perdido en la elaboración de estos productos se generan impactos sobre actividades indirectas e inducidas vinculadas al comercio, transporte y servicios.La SNP estima que una temporada normal genera alrededor de US$ 1.400 millones en exportaciones de harina y aceite de pescado.

Con el avance actual de la campaña, ese monto podría reducirse a aproximadamente US$ 280 millones. Luna añade que la actividad involucra a unos 250.000 trabajadores y a cerca de 3.500 micro y pequeñas empresas proveedoras de bienes y servicios.Rafael Zacnich, gerente de Estudios Económicos de ComexPerú, señala que al cierre de mayo las exportaciones de harina de pescado registraban una caída de 7% en valor y de 32% en volumen respecto al mismo periodo de 2025.

Recuerda asimismo que durante 2023 los envíos de este producto retrocedieron 50% en valor y 52,5% en volumen.Zacnich advierte que un deterioro adicional de las condiciones climáticas podría afectar a la agricultura, la infraestructura logística, el transporte de mercancías, el comercio y el turismo. Como antecedente, recuerda que las exportaciones de arándanos cayeron 25% en volumen durante 2023 y que los envíos de uva retrocedieron 14% en 2024.“El problema no es que el Fenómeno El Niño sea impredecible; el problema es que seguimos enfrentándolo con las mismas debilidades institucionales de siempre”, afirma.

El ejecutivo agrega que un evento de mayor intensidad también podría afectar carreteras, puentes e infraestructura estratégica para el comercio exterior, elevando costos logísticos y tiempos de transporte. “El problema no es que el Fenómeno El Niño sea impredecible; el problema es que seguimos enfrentándolo con las mismas debilidades institucionales de siempre”, afirma.No obstante, señala que las exportaciones peruanas son hoy más diversificadas que hace algunas décadas, por lo que el resultado agregado del comercio exterior dependerá también del desempeño de sectores como la minería, la agroexportación y las manufacturas no tradicionales.Produce también identifica riesgos para actividades acuícolas como la concha de abanico, la trucha y el langostino. Entre los factores de riesgo menciona el incremento de la temperatura del agua, cambios en la salinidad, reducción del oxígeno disponible, aparición de enfermedades y posibles afectaciones sobre la infraestructura productiva.A diferencia de lo que ocurre en Perú, la producción acuática mundial mantiene una trayectoria de crecimiento.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la producción mundial de alimentos acuáticos alcanzó niveles récord impulsada principalmente por la acuicultura. No obstante, mientras el crecimiento global responde al avance de esta actividad, el desafío peruano está asociado a la vulnerabilidad de la anchoveta frente al calentamiento del mar provocado por El Niño.