En el Perú habrá pronto un cambio de gobierno, y la lucha contra el crimen organizado tendría que ser una prioridad para quienes lo asuman. En campaña, las propuestas se concentraron en aumentar las penas, construir cárceles, reformar la policía y fortalecer el trabajo de inteligencia.

Hay, no obstante, otros aspectos de este desafío sobre los cuales importa insistir: 1. Confundir terrorismo político con crimen organizado, por desconocimiento o conveniencia, lleva a luchar de manera equivocada contra un enemigo que carece de mando único –como lo tuvieron Sendero Luminoso o el MRTA–.

Por el contrario, hay una multiplicidad de jefaturas y estructuras. Tampoco hay una ideología que unifique a quienes forman sus bandas: su accionar se rige por el pragmatismo, pues su único interés es obtener dinero y poder (para obtener más dinero).

Esto implica que actuarán de la mismísima manera con un gobierno de izquierda o de derecha, en democracia o en dictadura. 2. La penetración en el Estado, la política y la formalidad es parte crucial de su cadena de blanqueo.

Enfrentarla exige trabajo de inteligencia, coordinación intraestatal, cooperación internacional y decisión política. Hay que tener en cuenta que tal penetración es clave para dirigir parte de sus negocios.

En Chile están comprobando que el Tren de Aragua “habría incorporado a personas que trabajaban dentro del sistema bancario para facilitar operaciones, flexibilizar controles y ayudar a mover grandes sumas de dinero sin despertar sospechas inmediatas” (biobiochile.cl, 11/6/26). 3. La organización de la economía mafiosa implica dejar de seguir solo el rastro de la violencia.

La consigna central del juez antimafia italiano Giovanni Falcone, asesinado en 1992, era “seguir el dinero” como metodología de investigación. A estos grupos les preocupa menos que los integrantes de sus redes sean detenidos o resulten muertos, que el hecho de que les confisquen capitales guardados en sistemas financieros, probablemente incluso en bancos del primer mundo. “Nuestras mafias […] no han abandonado la violencia […], pero prefieren seguir el camino de la ocupación silenciosa de los mercados, porque han aprendido que el dinero y la corrupción son herramientas mucho más eficaces”, aseveró no hace mucho Giovanni Melillo, fiscal nacional antimafia de Italia (“El País”, 30/11/2025).

El crimen organizado tiene un enorme potencial para desestabilizar países, y en el nuestro ya ha avanzado bastante. Por eso, urge una estrategia que, en el marco del Estado de derecho, sea precisa y eficaz. *El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones.

En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.