SANTA FE.— A cada vuelta de la esquina de cada lugar en el que juegue la selección, hay un santafesino. Y El Litoral les toma el pulso, sobre todo cuando los imponentes banderazos se adueñan como sucedió en la siesta de este domingo en una Dallas caliente por el clima ambiente y por el que le ponen los argentinos.

Si “Los Redondos” impusieron el pogo más grande del mundo, los argentinos podemos asegurar que somos dueños del banderazo más grande del planeta. Nada lo iguala.

No sabemos si fue creado por argentinos o si algún otro país lo practicaba. Lo que sí sabemos –y aseguramos- es que se trata de la manifestación popular más grande.

Inigualable. Y el de este domingo alteró la tranquilidad habitual de los fines de semana en un downtown febril y lleno de vértigo durante los días de la semana, hasta que a las 5 de la tarde todo se tranquiliza y se disipa.

Los recreínos Abrigo, padre e hijo , viven en Missisipi hace 20 años y viajaron a Dallas solamente para estar en el lugar donde va a jugar la selección, porque no tienen entradas para el partido, algo que le ocurre a una gran mayoría en este Mundial. Viajan seguido a Santa Fe, pero decidieron venir a Estados Unidos para trabajar en el rubro de la construcción y pugnarse por una mejor vida. “Hay mucha gente de Santa Fe, ví a otros con camiseta de Colón y a Colón lo seguimos a la distancia.

Nací en Recreo, pero también viví en Yapeyú. Aprovecho para mandarle un cariño muy grande a toda la familia y pronto nos veremos”.

El “Tucu” Volpatti se decidió a venir a Dallas, tenía un buen contacto para comprar entradas pero algo falló y allí andaba tratando de solucionar el problema. Junto a él, su hijo y su pareja Josefina Azcárate.

Los Volpatti, ya son asiduos viajeros con la selección y tienen “experiencia”. Josefina no. “Yo soy hincha de Colón, voy a la cancha, pero esto está buenísimo.

Estar tan lejos y cruzarse con toda esta gente que tiene puesta la camiseta argentina, es como estar entre hermanos”, cuenta con mucha emoción. Un poco más allá y bien hidratados, estaban los muchachos tatengues de “La Banda de la previa” , que primero viajaron a Miami y luego se vinieron a Dallas. “Estamos complicados con las entradas y también con los gastos.

Si mi viejo está leyendo, quiero decirle que lo quiero mucho, que le agradezco la plata que me prestó, que le deseo feliz día y le aviso que al dinero no se lo pienso devolver”, dice entre risas, mientras la cerveza le sirve para bajar un poco los niveles de sed en una tarde agobiante. “Nosotros somos especialistas de la previa, así que iremos bien temprano al estadio”, contaron los muchachos. El partido es a las 12 del mediodía, hora de Dallas.

La pregunta es: ¿habrá café con leche con medialunas en la previa? Me animo a decir rotundamente que no.