Debía ser el día para Uruguay. Luego del empate con Arabia Saudita, en su estreno por el grupo H del Mundial 2026, la expectativa de la Celeste sufrió un repentino aterrizaje.

Ante Cabo Verde, la misión era ganar y también estirar las mejores sensaciones que dejó en el segundo tiempo ante los asiáticos. Siendo “local” en Miami, el combinado charrúa acabó regalando un triunfo.

Fue un empate 2-2, que los pone sin margen para lo que viene.Contra los saudíes, Marcelo Bielsa salió con una disposición diferente a lo que ideario futbolístico ha pregonado frecuentemente. No resultó.

Movió el tablero para el complemento, desarmando el 4-4-2 para reinstalar un 4-3-3, y se vio lo mejor de los uruguayos, aunque no le alcanzó para remontar. Este domingo, salió de entrada con el dibujo clásico de los equipos del rosarino.

Con ello, metió dos cambios: ingresó Juan Manuel Sanabria por Matías Viña, como lateral izquierdo, y Agustín Canobbio reemplazó a Darwin Núñez, para dejar a Federico Viñas como el 9. Los Tiburones Azules, que jugaron de rojo, ya habían dado la nota sacándole un punto a España.

Y durante el primer tiempo volvieron a instalar un batacazo, aunque fuese momentáneo. Con una estrategia similar a la del partido anterior (4-5-1, compactándose en campo propio), logró desesperar al rival, que entró acelerado.

Uruguay iba a tener el control del balón, ante un Cabo Verde dispuesto a contragolpear. En efecto, la Celeste manejaba la pelota de un lado a otro, no obstante ingresó sobregirado, como queriendo hacer el segundo gol antes que el primero.

En ese sentido, Canobbio anduvo caminando por la cornisa porque se notó sobreexcitado. La sorpresa se instaló en Miami cuando los africanos abrieron el marcador en los 21′.

Un tiro libre frontal lanzado por Kevin Pina se convirtió en la primera anotación en la historia del seleccionado en Copas del Mundo. El balón pasó en medio de la barrera y se coló en un rincón de la portería de Fernando Muslera.

A todo esto, el longevo golero charrúa se convirtió en el jugador con más partidos en Mundiales para la Celeste, con 18 (superó a Edinson Cavani, quien se quedó en 17). Uruguay no estaba haciendo un buen partido.

Se notaba presionado, futbolística y emocionalmente. Le faltaba claridad y también paciencia, para encontrar espacios y finalizar las jugadas.

Desconcertado. Cuando se terminaba la primera mitad, dio con el arco rival y sintió un alivio necesario, para tratar de calmar las aguas.

En los 44′, Maxi Araújo empata con un cabezazo luego de que el balón impactara en un poste luego de toque de Lopes Cabral. Casi fue autogol.

Bielsa lo celebró con todo. Y en el tiempo añadido, Canobbio hizo el 2-1, apareciendo para definir luego de un pivoteo de Araújo.

Nada que hacer Vozinha, el arquero que se hizo fenómeno viral. Todo en orden, aparentemente, para Uruguay.

Si se pensaba que el partido iba a correr por los caminos ideados por la Celeste, aquello fue un rotundo error. Los uruguayos fueron bajando el ritmo, mientras que Cabo Verde se mantenía paciente, esperando por salir a atacar.

Como representando su apodo fielmente. Una grosera falla defensiva le regaló el empate a los africanos.

Pasada la hora de juego, Helio Varela, quien había reemplazado a Garry Rodrigues, capturó un mal pase de Olivera (hacia el centro) y aprovechó una horrible salida de Muslera para definir con el arco a disposición y colocar el 2-2. Uruguay, a remar nuevamente.

A 20′ del final, entraron Darwin Núñez y De la Cruz, por Viñas y Ugarte. Había que refrescar ideas.

A puro ímpetu, con más fuerza que fútbol, con los nervios mandando, Uruguay empezó a encerrar a los caboverdianos en el epílogo. El rival resistía como podía.

Fede Valverde tuvo un tiro libre, y luego no alcanzó a conectar debajo del arco. El final fue infartante.

Para Cabo Verde, el punto es pura ilusión. Para Uruguay, es una nueva decepción.

Dos puntos de seis posibles no estaban en las cuentas de los más optimistas. El equipo de Bielsa tendrá que jugarse la clasificación ante España, en Guadalajara.

Desde el 1-0 de Chile a Suiza, en Sudáfrica 2010, que el DT rosarino no festeja en un Mundial.