RÍO GALLEGOS.— El vestuario de Curazao vivió una jornada histórica luego del empate sin goles frente a Ecuador, por el Grupo E del Mundial 2026, resultado que significó el primer punto del combinado caribeño en una Copa del Mundo. En medio de la celebración, los jugadores y el cuerpo técnico recibieron una visita inesperada y de alto perfil: el rey Guillermo Alejandro, la reina Máxima Zorreguieta y su hija menor, la princesa Ariane, quienes habían presenciado el encuentro disputado en el Arrowhead Stadium.

Curazao, que tuvo un recorrido colonial que pasó de España a los Países Bajos, es hoy un país autónomo dentro del Reino neerlandés. En ese contexto, la presencia de los monarcas le dio un marco aún más simbólico al logro deportivo.

El equipo dirigido por el neerlandés Dick Advocaat, compuesto en su mayoría por jugadores de origen neerlandés, cuenta con apenas un futbolista nacido en la isla, Tahith Chong, lo que refuerza el carácter multicultural del plantel. El empate ante Ecuador no solo representa un punto clave en lo deportivo, sino también un hito emocional para una selección que continúa escribiendo su historia en el fútbol mundial.

Máxima Zorreguieta se sumó al baile en el vestuario El momento más viral de la jornada llegó dentro del vestuario, donde los monarcas no solo celebraron el histórico empate, sino que también se animaron a bailar junto a los jugadores, generando sorpresa y entusiasmo en todo el plantel. Tanto ella como el rey Guillermo y su hija vivieron una doble jornada futbolera, ya que previamente habían celebrado la victoria de Países Bajos, que goleó 5-1 a Suecia con una destacada actuación de Brian Bobbery, Cody Gakpo y Crysencio Summerville.

Los monarcas durante el partido de Países Bajos frente a Suecia