Ver a un padre peinar a su hija, empujar la carriola en el supermercado o encargarse de la rutina escolar es una postal cada vez más habitual. Hoy, hombres de distintas generaciones asumen la crianza desde una sensibilidad más consciente.

En este cambio de paradigma, los llamados "papás influencers" juegan un papel clave al visibilizar su día a día y demostrar que la paternidad también es afectiva, atenta y resolutiva. Salvador Loyo @papasolteroo y el creador de Mal Padre @malpadremx comparten cómo ha sido habitar la crianza desde la trinchera digital y el entorno real.

El camino para redefinir la paternidad comienza cuando se nota la falta de modelos masculinos a seguir en el entorno. Salvador fundó su proyecto en enero de 2019, asumiendo una paternidad autónoma por gestación subrogada en un contexto sin voces masculinas públicas.

"Yo empecé la cuenta y como todo el tema de papá soltero porque mi proceso fue muy distinto a todos los demás y pues no encontraba como referentes al respecto... Yo tuve a mi hijo Lucio (...) por gestación subrogada.

Fue una donante de óvulo, una gestante y mi esperma. Los tres en súper común acuerdo”.

Por su parte, el creador detrás de Mal Padre, quien mantiene su nombre en el anonimato, inició hace seis años luego de dejar el servicio público, y hoy se dedica por completo al hogar. Su detonante fue el choque crudo contra la realidad de criar.

"Me estrellé así con la paternidad y a tal grado que me dieron unas migrañas terribles, o sea, fui a parar con el doctor y me hicieron estudios y todo... Y el doctor me expresó: 'no, seguramente es estrés... básicamente lo que tienes es paternidad'".

A partir de ahí, entendió que el error debía normalizarse, dando origen al nombre de su página. "Yo no soy un buen padre, yo no me considero el papá perfecto porque creo que no existe...

El concepto de 'mal padre' es eso: abraza el caos, caete, equivócate, pero vívelo, o sea, conecta” Involucrarse a fondo implica derribar el mandato histórico del "papá proveedor". Salvador destaca un quiebre generacional alejado del machismo: "Rompamos esta idea que la crianza debe ser exclusiva de la mujer, que es una idea que nos impone el machismo, por supuesto. [...] Creo que sí estamos en un punto de inflexión en el que queremos ser papás más comprometidos".

Este lazo se construye en la cotidianidad; de lo contrario, la distancia afectiva con los hijos se vuelve irreversible: "La persona más afectada de no involucrarse en la crianza de un niño, pues va a ser el papá porque se está perdiendo un vínculo precioso y un vínculo que se construye día a día. O sea, no va a poder llegar a los 18 y querer ser el mejor amigo de su hijo si no estuvo ahí en todas las etapas y si en realidad es un desconocido con su hijo".

No obstante, ejercer este rol en la vía pública todavía genera resistencia. Mal Padre, cuya comunidad masculina alcanza el 40% de sus más de 800 mil seguidores en TikTok, recuerda la hostilidad que vivió en la CDMX: "Cuando yo iba con mis hijas al mercado [...] pues yo iba con mi pañalera rosa porque aparte tengo dos niñas... entonces pues ya te imaginarás lo que me decían, lo que me gritaban: 'el mandilón' y así como insultos.

Y yo decía como de: 'a ver, tranqui, o sea, al final soy un papá que está criando a sus hijas, ¿por qué qué les causa tanto problema a estos compas?'". La crianza colectiva es indispensable, pero el aislamiento emocional masculino sigue siendo una barrera.

Mientras las mujeres tejen redes naturales, los espacios de los hombres suelen evadir la catarsis. "A las mamás y los papás invariablemente necesitamos crear en tribu este espacio en donde tú te puedas ir a quejar de lo cansado que estás [...].

Y creo que las mamás lo hacen muy bien... pero los hombres no”, comentó Mal Padre. A esto se suma la expectativa social del proveedor invulnerable, un estereotipo que invisibiliza la salud mental.

"El perder esta idea de 'eres un superhéroe, tú no debes de sentir', porque eso nos enseñan a los papás: 'tú eres el pilar, tú eres el fuerte, tú eres el súper papá' [...]. Por eso yo siento que esa frase del 'súper papá' se me hace peligrosa, porque la salud emocional de los papás no tiene dónde hacer catarsis", agregó.

Dejar atrás esta idea para aliviar la carga mental exige herramientas prácticas. Para Salvador Loyo, la clave radica en dos acciones fundamentales: "Número uno [...] el saber pedir ayuda.

O sea, el no creerte Superman y el no creer que tu puedes solo; no hay ninguna mamá ni ningún papá en este mundo que pueda solo... Y número dos, pues el priorizar [...] para que también no te vuelvas solo 'el papá de' y no te eclipse eso, o sea que tú tampoco te pierdas como persona como hombre".

Más allá de las pantallas, la vulnerabilidad compartida en redes ha generado un refugio para miles de hombres que enfrentan la crianza en solitario, rompiendo el aislamiento. "Me ha pasado mucho también papás divorciados o papás viudos que me dicen: 'oye, cuando a mí me cambió la realidad, yo creí que no iba a poder y el ver este tipo de ejemplos me ayudó mucho para darme cuenta que sí se puede y que podemos entrarle a las tareas igual igual que la mujer'.

Entonces ahí también han sido casos muy significativos en donde dices, oye, pues qué padre que podamos poner un granito de arena en dar el ejemplo. Obvio, sin romantizar y sin creer que tu paternidad es perfecta", compartió Salvador Loyo.

Esa misma conexión digital se traduce a veces en encuentros reales que dimensionan la enorme responsabilidad detrás de un video corto. "Llega un señor y me saluda como muy amistoso, como si nos conociéramos de años... yo lo abracé, me abrazó, me dio un abrazo así fuertísimo.

Y en ese segundo, cuando me abrazó, me expresó: 'tú no lo sabes, pero fuiste de gran ayuda para que yo siguiera en este mundo'. Se me enchinó la piel...

Me expresó: 'es que sabes que yo estaba pasando por un momento súper mal y una serie de cosas, pero también parte de tu contenido y de la alegría y de cómo conectas con tus hijas me hizo voltear a ver a lo más importante que tengo en la vida que es mi hijo'. (...) Eso ha sido como que lo que más me ha tocado el corazón y te da una responsabilidad de que lo que estás compartiendo puede tocar la vida de un ser humano en mil formas que no comprendas", concluyó Mal Padre.