Padre británico lucha contra los algoritmos tóxicos; de la pérdida, a la batalla

Hace casi una década, Molly Russell se quitó la vida cuando tenía 14 años después de ver contenidos en internet que hacían apología del suicidio y ahora su padre, convertido en activista de la protección de los menores en el ámbito digital, espera concientizar sobre el peligro de los algoritmos en las redes sociales. El 20 de noviembre de 2017, la hija de Ian Russell se suicidó en un contexto de depresión.
En 2022, una investigación judicial concluyó que Molly había muerto “por un acto de autolesión, mientras sufría depresión y los efectos negativos de contenidos vistos en internet”. Molly era la pequeña de tres hermanas. “Era una adolescente normal, entusiasta.
Cuando nos despertamos a la mañana siguiente, estaba muerta”, contó su padre a la BBC. “Es muy triste. En sólo un instante te das cuenta de que tu vida nunca volverá a ser igual”, explica. “Lo duro es que todo se esfumó con la ayuda de internet y las redes sociales.
No tengo ninguna duda de que Instagram ayudó a matar a mi hija”, sentenció Russell ante la BBC. De las 16 mil 300 publicaciones que Molly había consultado en Instagram durante los seis meses anteriores a su fallecimiento, unas 2 mil 100 trataban sobre depresión, autolesión o suicidio, estableció la investigación. “No nos podíamos imaginar que este tipo de contenido pudiera estar en una plataforma como Instagram.
Y todavía está ahí, es muy fácil de encontrar, no está escondido. Está disponible”, advirtió el padre de familia.
Las interacciones de Molly con contenidos que promovían el suicidio se multiplicaron hasta que “se convenció de que no valía nada”, indicó su padre. “¿Cómo pudo Molly convencerse de eso? Para quienes tuvimos la suerte de conocerla, es incomprensible”, afirma Ian Russell.
Esta semana, el gobierno de Reino Unido anunció un veto total para menores de 16 años de edad en las principales redes sociales. Pero para él, la razón de la legislación es política.
Expresó que el primer ministro Keir Starmer había “prometido a un grupo de padres que perdieron a sus hijos” que el anuncio se haría antes del receso parlamentario de verano, que comienza a mediados de julio, “por lo que ha adelantado ese calendario por alguna razón”. “No se me ocurre otra explicación que no sea una razón política... Si está haciendo política con esto, lo que está haciendo es jugar con la vida de los jóvenes”.
Aunque Russell denuncia la responsabilidad de las plataformas “diseñadas con fines de lucro” en la pérdida de su hija, no aboga por una restricción de las redes para los adolescentes, una medida contemplada por varios países, luego de la pionera prohibición aprobada en Australia a finales del 2025. Russell considera más eficaz combatir la impunidad de los gigantes tecnológicos que, según él, apuntan deliberadamente a personas vulnerables con algoritmos adictivos y las inundan de contenidos perjudiciales con fines lucrativos. “Soy partidario de que los jóvenes pasen menos tiempo online.
No me gustan los algoritmos adictivos, ni la forma en que están diseñadas las plataformas. La manera de solucionarlo tiene que pasar por obligar a las plataformas a hacer las cosas de otra manera”, comentó a El País.
Según los resultados de una encuesta publicada en octubre del 2025 por la Molly Rose Foundation, asociación cofundada por Russell para ayudar a familias que pueden tener hijos en situación similar a su hija, 37% de los adolescentes había visto al menos una forma de contenido de alto riesgo relacionado con el suicidio, la autolesión, la depresión o los trastornos alimentarios durante la semana de la encuesta. Según este sondeo, realizado antes de la entrada en vigor en julio de 2025 de las disposiciones sobre protección infantil de la ley británica de seguridad en línea, más de una cuarta parte (27%) de los adolescentes encuestados declaró haber consultado esos contenidos al menos 10 veces durante esa semana.
La Molly Rose Foundation ha aplaudido algunas medidas legislativas propuestas por el gobierno británico, calificando de “primer paso bienvenido” la reciente prohibición impuesta a los asistentes virtuales de inteligencia artificial de producir contenidos ilegales o perjudiciales. Esta prohibición se adoptó luego de la polémica suscitada por la proliferación de imágenes manipuladas con IA de carácter sexual creadas por Grok, el sistema de conversación automatizado de X.
Pero la fundación insta al regulador británico de medios, Ofcom, a exigir mayor transparencia a las plataformas y establecer límites de edad distintos, según la peligrosidad potencial de las herramientas que ofrecen. La fundación querría que los algoritmos utilizados por las plataformas fueran “replanteados”, para promover contenidos “saludables” en lugar de “nocivos y tóxicos”.
Para Russell, estas medidas serían más eficaces que la prohibición australiana, que sólo cubre 10 plataformas y podría empujar a los menores hacia sitios marginales más peligrosos. Espera que el estreno de la película Molly vs.
The Machines (Molly contra las máquinas), de Marc Silver, muestre que el caso de su hija no es aislado y “haga evolucionar” el debate sobre el impacto de las redes sociales en los niños. Con información de AFP
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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