Del hombre más rico de Asia a una estrella en ascenso de la City porteña: nadie quiere perderse el tren del GNL

CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES.— El 3 de julio de 2024, Marcos Bulgheroni, CEO de Pan American Energy (PAE), se internó en la inmensa profundidad del Estado de Bahia para inaugurar el parque eólico Novo Horizonte.Proyecto de u$s 600 millones, es -hasta hora- la mayor inversión del grupo argentino en Brasil. Dejó la “Chapada Diamantina” -como se llama esa región serrana que supo ser cantera de diamantes en el siglo XIX- y transitó lo más rápido que pudo las cuatro a cinco horas por tierra que lo separaban del aeropuerto más cercano.Algo ya le había anticipado a Alexandre Silveira, Ministro de Energía y Minas de Brasil, quien -entusiasmado por la novedad- no pudo contenerse de contárselo a los periodistas locales: Bulgheroni, expresó el funcionario, le confirmó que el país recibiría gas natural licuado originado en Vaca Muerta.Fue cuestión de horas para que, tanto PAE como su socio, la noruega Golar LNG, lo confirmaran.
El 4 de julio, anunciaron la constitución de un joint venture, Southern Energy (SESA), para exportar GNL a través de un barco licuefactor apostado en el Golfo San Matías.Sólo cuatro meses más tarde, el proyecto había sumado dos socios: Harbour Energy -gran productor de gas de la Argentina- y Pampa Energía, el grupo que lidera Marcelo Mindlin, uno de los principales empresarios del país.Días después, adquirió otra escala. Se incorporó YPF.
Naufragado el proyecto con los malayos de Petronas, Horacio Marín encontró en la iniciativa de PAE y Golar nuevas aguas a través de las cuales llegar a su puerto deseado.Luego de el ingreso de YPF, ya no era un barco, con más u$s 7000 millones de inversión bajo RIGI, sino dos buques y un desembolso de, al menos, u$s 15.000 millones. Pasó a ser “Argentina LNG I”, primera fase del proyecto que Marín hoy construye con ENI y XRG, filial del gigante emiratí Adnoc.
Serán otros u$s 20.000 millones de inversión, más u$s 10.000 millones en pozos.Para entonces, el proyecto de GNL ya unía a dos de los apellidos más poderosos de la Argentina: Bulgheroni y Mindlin. Marín quiso tentar a un tercero: Rocca.
Techint declinó la invitación a subirse a ese barco y prefirió continuar analizando un proyecto propio de Tecpetrol, la energética del grupo.Modular, de menor escala, se bocetó entre 2 millones y 4 millones de toneladas por año, contra los 6 millones que ya tenía asegurados PAE-Golar con los dos buques y los 18 millones que persigue Marín para YPF, con determinada intención de ampliarlo a 24 millones.En lo que sí hubo interés de Techint fue en participar como proveedor. En su construcción y, fundamentalmente, en la provisión de sus caños.
Lo que pasó fue de público conocimiento: un grupo indio, Welspun, ganó la licitación privada que organizó SESA, con una oferta 40% más competitiva que la de Tenaris, el holding productor de caños de Techint. Y la gestión del grupo argentino por revertir el resultado dio letra a la novela del verano, que tuvo como protagonista hasta al Presidente de la Nación, Javier Milei, quien aprovechó el episodio para exteriorizar su encono contra Paolo Rocca, a quien bautizó públicamente como “Don Chatarrín de los Tubitos Caros”, apodo que el León repitió en cuanta ocasión tuvo luego para rugir.Techint Ingeniería y Construcción tampoco tuvo suerte.
A fines de abril, San Matías Pipeline -sociedad constituida por los mismos socios que integran SESA- adjudicó la obra del gasoducto de 471 kilómetros entre Tratayén, Neuquén, y Río Negro a una UTE constituida entre la empresa argentina Víctor Contreras y la italiana Sicim. Ofertó u$s 530 millones, u$s 80 millones menos que la segunda propuesta, de Techint y Sacde, la constructora de Mindlin.Más que por las exportaciones de GNL del proyecto en sí mismas, el dueño de Pampa tenía más expectativas por el gas a vender -Pampa es gran productor de Vaca Muerta- y los trabajos que pudiera realizar Sacde, empresa que le compró hace una década a Angelo Calcaterra, primo de Mauricio Macri y a quien Franco, el patriarca de Socma, legó sus negocios de infraestructura.El 15 de mayo de este año, Adani Ports and Special Economic Zone Limited (Apsez), comúnmente llamada “Adani Ports”, comunicó a la Bolsa de la India que una subsidiaria, The Adani Harbour International FZCO, o “Tahid”, firmó un acuerdo para adquirir el 51% de Meridian Transporte Marítimos, empresa argentina de transporte y servicios logísticos y portuarios para las industrias naviera y energética.En esa comunicación, la compradora aclaró que la empresa target había ganado un contrato de SESA para proveer seis naves, por un período de 10 años, suscripto en diciembre.
Como parte de la transacción, cuyo closing se firmará en cuatro meses, Tahid acordó venderle a Logística y Servicios Marítimos -la empresa de los Samarin, familia fundadora de la compañía argentina- un 20% de una futura operadora en los Emiratos Árabes Unidos.Según los documentos que Adani Ports presentó a la autoridad bursátil de su país, el objetivo de la compra fue “establecer un joint venture para la provisión de servicios náuticos en la Argentina, apalancando el contrato de servicios existente de la empresa target con Southern Energy, en línea con la estrategia de la compañía de expandir sus operaciones marítimas en América del Sur”.Es decir, nada menos que el desembarco en este lado del globo de su dueño, Gautam Adani, el hombre más rico de Asia, con una fortuna personal estimada en u$s 120.000 millones, según Bloomberg, e intereses en infraestructura, energía, recursos naturales, construcción y servicios públicos.Uno de los ocho hijos de un pequeño comerciante textil, Adani es un hombre que supo hacerse y rehacerse a sí mismo: después de haber sido el segundo hombre más rico del mundo en 2022, con u$s 148.000 millones, su fortuna se desplomó a u$s 34.000 millones al año siguiente, luego de denuncias de fraude y manipulación de acciones. Está estrechamente vinculado al primer ministro de su país, Narendra Modi.
Precisamente, la India fue uno de los primeros destinos a los que viajó Marín para encontrar posibles compradores -e inversores- para Argentina LNG.Este mes, Apsez comunicó que Tahid, la subsidiaria con la que compró el 51% de Meridian, se afirmó un contrato de servicios marítimos por 10 años con la, dice, “primera exportación de gas natural licuado de la Argentina, haciendo su entrada a América del Sur y expandiendo su presencia internacional en esa actividad”.El contrato, precisó, fue ganado por Tahid, a través de un consorcio con Meridian Group, luego de ganar una licitación competitiva global conducida por SESA.“Bajo el acuerdo, el consorcio proveerá servicios marítimos punta a punta, incluyendo operaciones de remolque para transportadores de GNL, logística y servicios de soporte off shore y transporte de personal”, indicó. Precisó que destinará cuatro remolcadores de alta especificación, un buque de suministro y remolque para el manejo de anclas, y una embarcación para transporte de personal.La Argentina, destacó Adani Ports, “está emergiendo como un nuevo gran proveedor de GNL, con acuerdos para abastecer exportaciones hasta los 10 millones de toneladas anuales hacia la India desde 2027”.Esta alusión es al memorándum de entendimiento que Marín firmó en Nueva Dehli, a inicios del año pasado, con las empresas indias Oil and Natural Gas Corporation (OIL), Gas Authority of India Limited (GAIL) y Oil and Natural Gas Corporation Videsh Limited (OVL) para exportar GNL por esos volúmenes al país asiático.En su comunicación, Adani Ports agregó que se espera que el proyecto de SESA “juegue un rol importante en conectar esa creciente base de abastecimiento con los centros globales de demanda”.
El contrato firmado para la provisión de servicios navales, precisó, será ejecutado a través de Meridian Transportes Marítimos, el joint venture 51-49 entre Adani y el grupo Meridian.SESA, vale recordar, ya tiene cerrada con la alemana SEFE la venta de 2 millones de toneladas anuales durante ocho años a partir de 2027. Será el 80% de la capacidad del primer buque, el Hilli Episeyo.No fue la única novedad que el proyecto que lidera PAE dejó en estos días.
A los de Bulgheroni, Mindlin y, ahora, un apellido de calibre mundial como el de Adani, se agregó el de una estrella en ascenso de la City porteña.El viernes, IEB Construcciones comunicó al mercado que firmó con San Matías Pipeline para ser contratista del gasoducto. Se hará cargo de la prestación de construction management services hasta el 30 de septiembre de 2028.IEB Construcciones es la ex Dycasa, constructora que el número uno del grupo financiero IEB, Juan Ignacio Abuchdid, le compró a fines de 2024 a Dragados, empresa española que integra el grupo de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, reelecto en estos días para continuar al frente de la Casa Blanca.Asociado con Martín Gándara -dueño de Atomik y socio suyo en el desarrollo Puerto Nizuc- y Ezequiel Fernández -director de Natal Inversiones-, pagaron u$s 2 millones por esa adquisición.En crisis financiera, Dycasa estaba paralizada por el freno a la obra pública.
El nuevo comprador la reorientó hacia la actividad privada, tanto en la integración vertical -con Puerto Nizuc- como en otros ambiciosos proyectos, como Ramblas del Plata, el que IRSA desarrolla en la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors. Pero, desde su oficina en lo alto del Rulero, Abuchdid ya miraba un horizonte mucho más amplio.“Nos interesa muchísimo”, le había dicho en ese momento a este cronista, acerca del eventual ingreso de su nueva compañía -a la que renombró como IEB Construcciones- a las ambiciosas obras de infraestructura que prometía Vaca Muerta.
Sugerencia que dejó de serlo cuando se supo el nombre del elegido para la silla de CEO del nuevo activo de su cartera.A mediados del año pasado, asumió en esa posición Adrián Suárez. Ejecutivo con décadas de experiencia en grandes proyectos de infraestructura -entre las empresas en las que trabajó, por caso, estuvieron Dragados y Dycasa-, su último paso había sido por PAE, donde fue vicepresidente de Supply Chain, COO, CEO de Axion Energy (el negocio de downstream del grupo de los Bulgheroni) y, en última instancia, vicepresidente de Ingeniería de Grandes Proyectos.
Credenciales de sobra, que le dan cercana familiaridad, no sólo con su nuevo empleador, sino también con el sector a incursionar.De hecho, en su última memoria anual, IEB Construcciones afirmó que el ciclo 2026-2030 “estará impulsado por inversiones en energía, infraestructura logística y desarrollos urbanos”.En ese sentido, su estrategia estará enfocada en, entre otros puntos, consolidar el proyecto de Puerto Nizuc -para el que, el mes pasado, anunció una inversión de más de u$s 300 millones- y “continuar explorando sectores como minería, oil & gas y energía”.“El directorio considera que la compañía se encuentra posicionada en capturar oportunidades estructurales de inversión en infraestructura en la Argentina”, afirmó.Por lo pronto, destacó que, en el inicio de 2026, IEB Construcciones había comenzado a participar en la licitación del proyecto San Matías Pipeline.“La participación en este proceso representa el ingreso estratégico al segmento energético, uno de los principales motores de inversión en la Argentina para la próxima década”, definió acerca de subirse al vagón de ese tren que ya acelera a toda máquina y que muy pocos parecen quererse perder.
Información de El Cronista. Edición y redacción: Noticias Today.
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