En su rol como comentarista para la cadena Fox Sports, el histórico exdelantero sueco habría cuestionado con dureza la normativa de la International Board (IFAB) que provocó la expulsión de Miguel Almirón. Fiel a su estilo directo y provocador, Ibrahimović no se habría guardado nada, rindiéndose ante el espíritu y la histórica entrega de los futbolistas paraguayos para sostener la victoria.

Según las informaciones, fiel a su fuerte personalidad, Ibrahimović destrozó la implementación de la nueva norma (mencionada también en las repercusiones como “Ley Vinícius”) y defendió las viejas costumbres del fútbol de alta competencia: “La están llamando la ‘Ley Vinícius’, enviando a los jugadores al vestuario solo por ponerse una camiseta sobre la boca durante una discusión. Cuando Zlatan jugaba, los defensores se tapaban la boca porque estaban aterrorizados de que los devorara vivo.

Ahora, los árbitros y la IFAB están intentando controlar palabras que ni siquiera pueden oír. Si un oponente te provoca, no necesitas un oficial en una oficina en Canadá que te proteja con una nueva regla.

Metes el balón en el ángulo superior y los haces callar. Esa es la verdadera sanción”.

Más allá de su enojo por el arbitraje y la tecnología, el gigante sueco habría corrido el foco de la polémica y se tomó el tiempo de destacar la resiliencia del equipo paraguayo, que batalló todo el segundo tiempo en inferioridad numérica ante el poderío turco: “Todos están llorando por el árbitro y el monitor, pero se están perdiendo por completo el verdadero milagro. Paraguay pierde a Miguel Almirón en el tercer minuto del tiempo añadido del primer tiempo por esta ridícula regla.

Tienen que jugar toda la segunda mitad con 10 hombres contra un equipo turco lleno de talento. ¿Se rindieron?

No. Defendieron como leones absolutos.

Puedes crear todas las regulaciones modernas que quieras, pero no puedes legislar el corazón. Un león en desventaja sigue siendo un león, y Paraguay le mostró al mundo lo que significa ser un guerrero”.

Para cerrar, Zlatan habría puesto en valor el gran inicio del partido con la conexión entre Julio Enciso y Matías Galarza, marcando la diferencia entre la estrategia de pizarrón y el carácter necesario para sobrevivir en una Copa del Mundo: “Hay que respetar lo que hizo Paraguay desde el primer pitido. Julio Enciso hace una jugada, Matías Galarza marca en el segundo minuto, y luego deciden que morirán en el campo antes de entregar esa ventaja.

Turquía tuvo media parte entera para romper a 10 hombres y no pudo hacerlo, y ahora vuelan de regreso a casa. Las tácticas son para filósofos; sobrevivir a un partido de Copa del Mundo contra todo pronóstico es para hombres.

Hoy, Paraguay fue un equipo de 10 hombres con el espíritu de 100”.