De corista de Emanero a Hairspray: la historia de Sonia Savinell, la gran revelación de uno de los musicales del momento
Tres horas antes de que una nueva función empiece, aparece por uno de los laterales del imponente e histórico Teatro Coliseo. Con sus rulos bien formados y un maquillaje en tonos tierra, se acerca y saluda con un cálido abrazo.
Dulce y simpática, al poco tiempo se pondrá la peluca rojo cobrizo; los colores de su rostro cobrarán fuerza como el personaje que interpreta cada semana en la comedia musical Hairspray.. “¿Querés un café?“, pregunta y hace un recorrido por algunos de los rincones del lugar, en el que se cruza con distintos compañeros que demuestran alegría al verla. ”¿Segura que no querés una porción de budín?”, insiste con generosidad. Con su equipo de mate rosa abre la puerta de su camarín, muestra el vestuario con el que deslumbra sobre el escenario: prendas repletas de curvas, formas abstractas, telas vibrantes, plumas y brillos, las cuales representan el estilo psicodélico de los años 60, época en la que transcurre la acción en el musical.
Aquellos elementos distintivos son solo un accesorio de la fuerza que transmite su voz cuando las luces se prenden y sale a escena. Es que Sonia Savinell interpreta a Garganta Feroz, uno de los personajes de la obra que dirige Fernando Dente.
Hoy Savinell brilla con luz propia. No obstante, es el resultado de una larga historia.
A sus 45 años, esta cantante porteña no apareció de la nada. “Mi historia con la música inició en casa. Mi mamá, mi abuela, mi papá, todos cantaban.
Mi primer trabajo con la música fue Cantaniño en Telefe, en 1986, cuando yo tenía cinco años”, dice a LA NACION.Aunque para algunos espectadores de Hairspray sea un descubrimiento reciente, su versatilidad la llevó a trabajar codo a codo con referentes de la música actual. Así, se destacó como corista del artista urbano Emanero, una experiencia que curtió su voz en escenarios masivos.Asimismo, el universo de Hairspray no le es ajeno.
Esta temporada representa una suerte de revancha y consagración: Savinell ya había formado parte de la puesta anterior del musical en 2008 (protagonizada por Enrique Pinti). En aquel entonces integraba el ensamble; hoy, el destino y su talento la llevan a lucirse con un rol de más peso.A minutos de transformarse por completo en el torbellino que es Garganta Feroz, se acomoda en su camarín para repasar el camino recorrido, el peso de la autogestión y lo que significa conmover a un teatro lleno.Hairspray, tráiler de la obra teatral—Faltan pocas horas para que se prendan las luces y salgas a escena.
¿Cómo vivís este momento exacto de tu vida? —Con alegría, pero al principio con un poco de vértigo porque había muchas cosas que trabajar. Después de cuatro semanas, con todo mucho más blando y más probado, son todas cosas lindas las que estoy viviendo, como por ejemplo, al salir del teatro y que la gente me diga cosas lindas, se me pone la piel de gallina.— ¿Cuándo salís a escena y escuchás la ovación, qué te pasa por el cuerpo? —En el momento de las canciones, necesito estar muy concentrada porque soy tremendamente dispersa, con lo cual casi que te diría que no escucho nada.
Estoy muy concentrada con mis compañeros, con lo que tengo que hacer porque llevamos cuatro semanas y ya tuve tres blancos. Así que intento estar concentrada, enfocada, porque es fuerte; si no, vienen la emoción y un montón de cosas que no puedo permitirme.
Lo mismo cuando canto la segunda canción en el segundo acto y veo compañeros lagrimeando...—No obstante, esto no es casualidad, es un trabajo de años. ¿Cómo y cuándo empezó todo?
¿Dónde nació esa Sonia que descubrió que su vida iba a ser la música? —Yo le pedí a mi mamá, era una cara dura. Ya sabía lo que quería hacer desde chiquita lo tenía muy claro.
En cualquier fiesta o cumpleaños estaba ahí cantando y bailando. En el colegio era la que hacía todos los actos porque me animaba a todo.
Decían:“¿quién quiere hacer de...?” y yo salía con el “¡Yo, yo, yo!”, me encantaba. En la adolescencia me agarró un poco la duda de “Bueno, no, pará, todo bien con cantar, pero tengo que hacer otra cosa”.
Hubo un bachecito de algunos años, pero tampoco tanto porque bailaba, y después arranqué en teatro. Si bien no me considero una artista netamente de teatro, voy y vengo todo el tiempo: hago teatro, me voy, hago otra cosa, voy a la tele, tengo mis bandas.
Estudié locución en el medio...—Sos coach también...—Claro. Fui interesándome a medida que iba creciendo por distintas cosas que tenían que ver con lo expresivo, lo vocal, desde muchos lugares.
Hice mil laburos distintos. Y aparte, porque tan geminiana que soy, necesito hacer muchas cosas distintas.—¿Cómo fue el proceso de audiciones para llegar a este proyecto? —Muchos excompañeros de la primera edición me dijeron: “Che, mirá, Fer va a hacer Hairspray otra vez”.
Yo estaba medio en otra, trabajando con Emanero, y como hacía como tres o cuatro años que no hacía teatro, pensé: “No, ya está, necesitan otro tipo de Garganta”. La dudé, le mandé un mensaje a Agos, la asistente de producción: “Che, ¿te parece que me presente?”.
Me expresó: “Obvio”. Y bueno, me presenté en febrero.
Todo fue rápido. Los ensayos arrancaron el 20 de marzo.
Llegué medio... no digo de casualidad, pero hubo una pulsión, porque lo primero había sido un “No, ya lo hice”. Hasta que me bajó como una información que vos decís: “Es por acá”.
Una señal.—A tu personaje lo adaptaron de forma muy acertada como Garganta Feroz. En lo personal, ¿qué significa para vos interpretar a alguien que encarna la potencia, la liberación y la fuerza de las voces que luchaban por la integración en los años 60? —Si bien la historia está contada en los 60, hoy en 2026 lo que tocamos es muy actual.
Te interpela desde la gordofobia hasta el hecho de hablar todavía de color o no color; la no integración está muy vigente. Yo tengo un hijo chico de 9 años y quiero un mundo mejor, por eso tengo esa garra de ‘Garganta’ de luchar y no dejar pasar estas situaciones.
Siento que es algo muy vigente en mi vida, siendo la educadora de una criatura. Por eso, la gente se siente tan sensibilizada hoy, está mucho más consciente de lo que fue en 2008 cuando hice la obra con Enrique Pinti.
Hoy el público sale más como “sopapeado” y deconstruido desde la alegría, porque el mensaje llega mucho más.—Mencionás tu rol como mamá y cómo te interpela la obra. Trasladándolo a tu historia personal, ¿te tocó vivir de cerca esa falta de integración? —Sí, de chica sufrí mucho bullying por mi pelo o por equis motivo.
Lamentablemente, son cosas que no pasaron de moda, pero en esa época se normalizaba todo; en tu casa o en el colegio te decían que eran “cosas de chicos”. Hoy, por suerte, no se permite; se lo aborda desde otro lugar.
En la obra está muy expuesto cómo antes se naturalizaba el reírse del otro o la segregación, y si bien eso más fuerte pasaba antes, está acá también. Por eso, nos moviliza tanto.—Tu hijo, imagino, ya vino a verte. —Mi hijo vino.
Está un poco acostumbrado a ver a la mamá, pero ese día que vino me abrazó muy fuerte. Así que fue hermoso.
Y le gusta venir al teatro y está fascinado con Betu (Damián Betular), que le trae las figuritas del Mundial y las intercambian.—Y asimismo de intercambiar figuritas, ¿cómo es trabajar con Betular en el día a día? ¿Tuvieron la suerte en el elenco de probar sus famosos platos dulces? —¡Sí!
Yo siempre fui muy team salado, pero Betular te trae todo y realmente es una exquisitez; no es lo mismo que comerte cualquier cosa. Te cambia el paladar porque usa productos espectaculares que no los tenés en la panadería de la esquina.
Así que ahora espero con ansias cada vez que trae algo. Llevaba mucho cuando ensayábamos los sábados; eran jornadas intensas de entre seis y ocho horas por día, así que todos cuidábamos lo que comíamos porque sabíamos que después del almuerzo venían las fuentes de Damián.
Te levanta el humor por completo.—¿Qué se viene después de Hairspray? —Con la obra tenemos seguro hasta septiembre u octubre, pero el artista no puede parar ni tener una sola cosa porque esto tiene un principio y un fin. Sigo dando clases dos días a la semana y el domingo 26 de julio estreno un nuevo show grande y hermoso: un tributo a Gloria Estefan en The Music Mansion, y prontamente se vendrá otro de Tina Turner.
Hago todo lo que se pueda porque me encanta y estamos en la Argentina y hay que laburar.
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
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